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¿Cómo votan los jóvenes en Europa?

Este artículo se ha publicado previamente en Politikon.

Un suceso que estamos observando en cada vez más países es que los jóvenes están votando de forma diferente a los mayores y eso puede tener consecuencias a medio plazo, como cambios en los sistemas de partidos y con ello en las políticas publicas o en la formación de gobiernos. Un proceso que conlleva tiempo, pero que quizás estemos comenzando a observar en varios países.

La intención de este artículo es precisamente comprobar como votan los jóvenes en diferentes países europeos y encontrar posibles explicaciones a este comportamiento

Comenzando por las elecciones alemanas podemos apreciar que sí hay diferencias en el voto de los jóvenes, pero no son tan amplias como en otros países. Sabemos que los partidos tradicionales han perdido votantes (CDU y SPD) y los partidos minoritarios han obtenido más votos que en las últimas elecciones. Sí podemos apreciar que los jóvenes se decantan por una mayor pluralidad que sus mayores, las diferencias entre los partidos mayoritarios y minoritarios es menor entre los votantes jóvenes que entre los mayores. Si solo votasen los jóvenes, la fuerza de los partidos en el Bundestag estarían mucho más igualdas.

Antes de las elecciones alemanas, se celebraron las elecciones en Reino Unido. En estas elecciones los jóvenes también votaron de forma diferente a sus mayores, la mayoría de los jóvenes prefirieron votar a los laboristas, mientras que los mayores se decantaron por los conservadores.

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El caso británico es bastante llamativo. En primer lugar es un país con un sistema electoral mayoritario, por lo que las preferencias de los votantes se concentran en dos partidos. En segundo lugar, el contexto político británico ha sido especialmente convulso desde el referéndum del Brexit, por lo que la movilización de los jóvenes aumentó un considerable 20%. Por lo tanto, el caso de Reino Unido es un caso excepcional.

Unas semanas antes se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, en las cuáles irrumpió Macron y le dió la vuelta al tablero político francés. De nuevo observamos una brecha generacional, los jóvenes franceses votaron de forma más diversa que los mayores. Mélenchon, por ejemplo, obtuvo sus mejores resultados entre los jóvenes de 18 a 24 años. Le Pen y Macron fueron los otros dos candidatos favoritos de los jóvenes, superando a los partidos tradicionales.

Recientemente, en una de las últimas elecciones celebradas en el continente europeo, también podemos observar diferencias en el comportamiento electoral entre jóvenes y mayores. En las últimas elecciones austriacas se ha podido volver a observar que es más probable que los mayores se decanten por uno de los partidos tradicionales, mientras que el partido más votado entre los menores de 30 años ha sido el FPÖ, de extrema derecha.

Tampoco podemos obviar el caso holandés o el portugués, en ambos países también tuvo lugar una brecha generacional. Si bien es cierto que en el caso portugués la abstención entre los jóvenes superó el 60%. Pese a ello, los resultados electorales muestran una curiosa diferencia de voto entre los jóvenes y los mayores.

Observando los casos de Austria, Holanda, Portugal, Alemania, Francia y Reino Unido, podemos afirmar que en varios países se está generando una brecha generacional en el voto. A estos países hay que sumar España y Estados Unidos, por lo tanto cabe preguntarse cuales son las razones de esta diferencia en el comportamiento electoral.

¿Por qué ocurre ésto?

Una posible explicación a este suceso es que los partidos políticos no han sido capaces de responder a las demandas de los jóvenes. Los partidos se han profesionalizado y han profesionalizado las campañas electorales, reduciendo los niveles de afiliación, sobre todo entre los jóvenes, suceso que está muy relacionado con la reducción de los niveles de identificación partidista (Dalton, 2000; Henn et al., 2005). Los partidos políticos ya no estimulan la movilización de los jóvenes, por ello los jóvenes se sienten alejados de los partidos y las instituciones (García, 2006).

En primer lugar, observando la satisfacción con la democracia podemos observar unas diferencias mínimas entre los jóvenes y los mayores. Los mayores están menos satisfechos con la democracia que los jóvenes, un 69,8% de los mayores de 30 años está satisfecho con la democracia en esos países, mientras que entre los jóvenes ese porcentaje aumenta hasta el 74,4%. Lo curioso es que en 2008 esos niveles de satisfacción eran menores tanto en jóvenes como en mayores. También es importante destacar que estos niveles se dan entre aquellos que han ido a votar en las últimas elecciones de su respectivo país en su correspondiente año. Por lo tanto, el grado de satisfacción con la democracia es evidentemente más alto entre aquellos que votan que entre los que no lo hacen (ESS).

Apenas hay diferencias entre jóvenes y mayores en estos países, ni antes, ni ahora. Lo cual nos induce a pensar que no se trata meramente de una cuestión de mayor o menor satisfacción con el sistema lo que explica porque jóvenes y mayores votan diferente.

Encontramos diferencias entre jóvenes y mayores, que han votado en las últimas elecciones, al preguntarles si se sienten cercano a un partido político. Un 61,1% de los mayores se siente cercano a un partido, pero ese porcentaje se queda a un punto de alcanzar el 50% entre los jóvenes. Si bien estos datos pueden haber cambiado en el último año, ya que la encuesta no tiene en cuenta las últimas elecciones en estos países. Lo que está claro es que a mayor edad, mayor cercanía con algún partido político. Los jóvenes no han llegado a desarrollar una fuerte identificación partidista con un partido político.

Sabemos que los jóvenes juegan un papel fundamental cuando un sistema de partidos es modificado, porque es más probable que sean ellos los que decidan votar por un partido nuevo que los votantes más mayores (Van der Eijk & Franklin, 2009). Por lo tanto, la volatilidad que estamos observando en éstos países europeos es causada principalmente por los jóvenes. Ya cuando surgieron los partidos verdes se comprobó que sus apoyos provenían sobretodo de los más jóvenes (Franklin & Rudig, 1992).

Cabe ahora preguntarse que otras causas pueden explicar las diferencias en el comportamiento electoral de los jóvenes. Otra explicación podría ser diferencias económicas principalmente causadas por la globalización y la crisis económica. Sabemos que un suceso importante puede provocar cambios en el comportamiento político (Martín y García, 2006), por lo que no parece descabellado pensar que la crisis económica ha causado cambios en su comportamiento electoral. Para ello he querido comprobar el desempleo juvenil, los contratos a tiempo parcial entre los jóvenes, los jóvenes que todavía viven con sus padres y la tasa de pobreza o en riesgo de exclusión social de los jóvenes en estos países. He querido excluir a Reino Unido porque las elecciones se dan en un contexto muy competido y polarizado que aumentó considerablemente la participación de los jóvenes, por lo que es un ejemplo anómalo.

Como pueden comprobar ustedes mismos, los datos se juzgan solos. Para observar como influyen estos datos en la diferencia de voto entre jóvenes y mayores he decidido sumar la diferencia de voto entre los menores de 35 y los mayores de 60 (o 65, dependiendo de la encuesta) de cada partido y multiplicarlo por el porcentaje obtenido de ese partido.

Excluyendo el Reino Unido, en España es donde se da una mayor diferencia de voto entre los jóvenes y los mayores. Mientras que en Austria la diferencia no es tan llamativa. Por lo tanto ahora trataré de averiguar si existe una relación entre los datos mencionados anteriormente (desempleo juvenil, temporalidad, etc.) y la diferencia de voto entre jóvenes y mayores.

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Como se puede comprobar en todos los gráficos, donde peor es la situación de los jóvenes, mayor será la diferencia de voto comparado con los mayores. Evidentemente no es la única causa, el contexto de cada país es diferente, su sistema de bienestar, las ayudas que otorga el Estado a jóvenes y mayores, y un largo etcétera.

De forma sencilla podemos afirmar que la situación de un joven español es peor que la de un joven alemán, el español se enfrenta a una mayor incertidumbre y si a ello le sumamos una menor identificación partidista no es de extrañar que decida votar a un partido diferente, con el que pueda obtener resultados diferentes.

Bibliografía

Todos los datos provienen de Eurostat, la OCDE y encuestas de los respectivos países.

Dalton, R. J. (2000). The Decline of Party Identifications. En R. J. Dalton y M. P. Wattenberg (Eds.), Parties without Partisans. Oxford: Oxford University Press.

Franklin, M. N. and Rudig, W. (1992). The Green Voter in the 1989 European Elections. Environmental Politics, 1(4):129–159.

García Albacete, G. (2006). Jóvenes españoles y política. Análisis y reflexión metodológica a partir de las encuestas del CIS. Madrid: Informe correspondiente a la “Ayuda a la Investigación Sociológica” presentado al Centro de Investigaciones Sociológicas.

Henn, M., Weinstein, M., y Forrest, S. (2005). Uninterested Youth? Young People’s Attitudes towards Party Politics in Britain. Political Studies, 53(3), 556-578.

Martin, I., y Garcia, G. (2006). Conceptual and methodological issues about young people and politics. Paper presented at the ECPR Joint Sessions. Workshop Nb. 5: Studying Forms of Participation, Nicosia.

van der Eijk, C. and Franklin, M. (2009). Elections and Voters. Palgrave Macmillan, Basingstoke

Tarek Jaziri Arjona

Tarek Jaziri Arjona

Director de Polikracia y estudiante de Ciencias Políticas y Sociología en la UC3M. De origen español, alemán y tunecino.

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