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Unai Sordo, nuevo rostro de CCOO: perspectivas y retos

El vizcaino Unai Sordo (Bilbao, 1972) encabeza desde el día 2 de julio el mayor sindicato de España: Comisiones Obreras. Es posible que le viese usted el lunes 3 en Moncloa tras un primera reunión de toma de contacto con Rajoy. Quizás lo viese de pasada el martes 4 en el canal más hegemónico del progresismo y la oposición (La Sexta) o quizás en el más institucional y conservador de los de gran audiencia (La 1) el miércoles 5. En múltiples televisiones, radios y periódicos hemos visto la entrevista obligada al cargo recién electo que debería pasar con esta puesta de largo a la normalidad y quietud del panorama sindical habitual. Un tono de voz constante, apariencia discreta, morisca, con respuestas similares para los distintos entrevistadores pero con matices en el discurso que no habíamos oído hasta que habló él, Unai.

El hasta ahora secretario general de CCOO en Euskadi no se distinguía radicalmente de cualquier otra dirección territorial, pero tenía un discurso particular interesante. Criticaba a los sindicatos nacionalistas (ELA –de centro izquierda nacionalista– y LAB –de izquierda abertzale) que le reprochasen a él sus foros de diálogo con la patronal vasca mientras ellos aceptaban convenios de eficacia limitada (esto es, al margen del estatuto de trabajadores). A raíz de todas sus declaraciones podemos entrever que los convenios de negociación colectiva son su gran obsesión y a lo que mayor importancia concede. A raíz de lo que gobierno (Rajoy y Fátima Báñez), dirigentes de los sindicatos mayoritarios (Unai Sordo y Joan Álvarez) y dirigentes patronales (Joan Rosell y el líder de CEPYME, Antonio Garamendi) acuerdan como guía se derivan topes mínimos y máximos que luego en cada centro de trabajo se materializarán en esos convenios colectivos efectivos entre sindicados y directivas. En síntesis, Unai hace ver que lo esencial para los trabajadores depende más de su fuerza de negociación en su empresa que en una dirección de Comisiones más o menos astuta (o más o menos combativa), sin quitarle a esto su valor.

Dicho esto, ¿cuáles son sus líneas maestras para el sindicato? ¿Cuáles sus posicionamientos en las grandes cuestiones actuales del país?

· Sobre la cuestión catalana y el referéndum del 1-O: tal como él lo ve, el procés discurre por dos vías: en una está el gobierno central empeñado en judicializar un problema político y en la otra la Generalitat en un bucle de huída hacia adelante sin importarle factores laterales que impiden la independencia a día de hoy. Su recomendación personal pasa por un reseteo de la situación y apertura de diálogo y soluciones políticas a la altura del asunto. El posicionamiento territorial del sindicato apuesta por un modelo más federal y plurinacional para España.

· Sobre el actual sistema de partidos:
defiende la autonomía de CCOO de partidos políticos (aunque no haya sido siempre así) pero deja ver que los programas de Unidos Podemos o del PSOE están más cercanos a sus postulados económicos, por lo que les insta (vagamente) a colaborar entre ellos. Ha criticado políticas tanto del PP (reforma laboral) como de C's (última bajada de impuestos).

· Sobre datos de empleo y situación económica:
con el paro en 3,36 millones, 100.000 menos que en el mes de mayo, Unai calificaba el dato de junio de positivo, si bien cuando en 2009 se alcanzó esa cifra de parados se hacía con un millón más de trabajadores (ergo ese millón ha emigrado/prejubilado). Ha afirmado que derogaría ambas reformas laborales (salvando algo de la de ZP en 2010) por injustas e ineficaces. Atribuye el crecimiento macroeconómico a factores externos (precio de hidrocarburos, tipos de interés mundiales) y critica las tasas de temporalidad del 30% que dentro y fuera de tiempos de crisis suele existir en el mercado laboral español. Aboga por mejorar la redistribución de la riqueza para potenciar la economía mediante el aumento de salarios, fiscalidad y protección social (como cabía esperar).

· Sobre la posibilidad de una huelga general:
no la descarta, pero advierte que solo puede ser el culmen de un proceso marcado por muchas otras variables como por ejemplo la situación sociopolítica, la fuerza del sindicato o las negociaciones en curso. La prioridad para CCOO es fortalecer la presencia tanto en centros de trabajo tradicionales (ej. fábricas automovilísticas) como en realidades productivas precarias variables (ej. repartidores a domicilio) que se han multiplicado durante la crisis. Unai Sordo recalca que el debate del sindicalismo en España y Europa no puede reducirse a huelga general sí o huelga general no.

· Sobre polémicas de la crisis relacionadas con sindicatos: las grandes polémicas de los sindicatos UGT y CCOO durante la crisis han sido por un lado la implicación en las tarjetas black y por otro la malversación de fondos de cursos de formación en el caso de los EREs de Andalucía. Sordo ha afirmado que allá donde haya un problema el sindicato debe atajarlo y hacer limpieza. No obstante, ha sido polémico el fichaje de Francisco Carbonero para su nueva directiva, secretario territorial en Andalucía, imputado por el caso de los EREs. Él ha afirmado que las acusaciones vertidas contra él (la firma de una concesión de recursos que luego no gestionó) no suponen corrupción, pero fuentes de El País señalan que podría ser una concesión a la federación andaluza para no hacer estallar el consenso en torno a su elección.

· Sobre la relación con UGT: con el otro gran sindicato de ámbito nacional, que estrenó también el año pasado nueva directiva y secretario general (Joan Álvarez), ya se han reunido. Como es tradición desde la huelga general de 1988 UGT y CCOO muestran gran conexión y aplican una notable unidad de acción a nivel de directivas. En la reunión mantenida el pasado día 10 hablaron de acuerdos respecto a la derogación de la reforma laboral, el cierre de la negociación colectiva para 2017 lo antes posible y la postura común para establecer una interlocución después con gobierno y patronal. Llama la atención el mayor entendimiento entre sendos nuevos secretarios y el entorno de Unidos Podemos y el sector 'sanchista' del PSOE en multitud de cuestiones, tanto económicas como territoriales.

· Sobre la robotización de trabajo: está en contra de los impuestos adicionales sobre los robots y los considera una buena inversión en la medida en que permita a las empresas competir robotizando su producción y no reduciendo salarios.

· Sobre la precariedad, el precariado y formas de acercamiento a sectores desconectados del sindicalismo: rechaza el término precariado (prefiere sencillamente empleo precario) con ánimo de no consolidar esa situación. A diferencia de sus predecesores, ha abordado con más interés la problemática de la precariedad (quizás la más importante que CCOO deba afrontar). Ha hablado de situar el sindicato cerca de nuevas realidades laborales y reorganizarlo pensando en conceptos como empresas en red, falsos autónomos, empresas difusas, etc. Para ello ha hablado acerca de una guía en la que están trabajando que oriente su acción sindical próximamente.

En definitiva, muchos y diversos son los retos que se le plantean al nuevo secretario general. Ya sean algunas derrotas electorales en favor de los anarcosindicalistas de CGT, el impulso (menor del esperado) de Somos (el sindicato nacido al calor de Podemos), la aproximación a sectores sociológicos precarios como mujeres, jóvenes o inmigrantes o las bases de izquierdas de CCOO agrupadas en las corrientes CritiCCOOs o Ganemos CCOO. Esta última corriente, que pedía la dimisión del anterior secretario, Toxo, ha dejado ya claros en una carta sus posicionamientos al tiempo que parecía conceder una oportunidad al recien llegado. Los tiempos, que también han concedido al vasco esta oportunidad, nos permitirán ver en su momento qué uso hace de ella.

Isidro Ruiz de Osma Díaz

Isidro Ruiz de Osma Díaz

(Alcázar de San Juan, 1995) Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Preocupado por lo que hace la gente despreocupada.

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