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¿Un nuevo bipolarismo?

La reflexión parece impertinente. ¿No era Italia un sistema tripolar? Las elecciones de 2013 registraron un cambio en la competición electoral. La recesión económica y la experiencia del gobierno Monti dejaron despejado el campo al Movimento Cinque Stelle, que se mostró enormemente transversal al penetrar en los bloques que habían definido la historia de la Segunda República, representados en aquella cita por el PD y el Popolo della Libertà.

El 4 de marzo ha dibujado un escenario desconocido hasta el momento, a razón de tres motivos. El primero tiene que ver con el éxito de la rebautizada Lega de Salvini, que se erige en nuevo líder del centro-derecha italiano después de veinticinco años de berlusconismo. El segundo nos lleva al M5S. Aumenta el apoyo recibido respecto a la última consulta, repitiendo como primer partido del país, y consolida su posición en el sur. El tercero reside en el fracaso del Partito Democrático, que ha batido el récord de peor resultado de la izquierda italiana desde los inicios de la democracia, allá por 1948.

Cambio intra-coalición: un nuevo Cavaliere

Algunos autores han apuntado al término lepenización para referirse a la transformación de la Lega bajo la secretaría general de Salvini. Durante la década de los años ochenta y noventa, la formación fundada por Umberto Bossi se convirtió en la novedad del sistema político, al introducir un clivaje inaudito para la I República: centro/periferia (Diamanti, 2009; Tranfaglia, 2014).

Así, la cuestión territorial en Italia adquiría dos dimensiones, pues a la desigualdad que ha caracterizado históricamente al Mezzogiorno se unía la reivindicación de un norte emprendedor hastiado con Roma, símbolo del Estado centralista. La exitosa estrategia ha consistido en explorar más allá de los estrechos límites de la Padania para convertirse en un partido con vocación nacional, capaz de articular los intereses de las distintas zonas geopolíticas de la península.

Los primeros datos apuntan a un crecimiento en la nacionalización del partido. La Lega se ha impuesto a Forza Italia en el área septentrional. En algunos casos, como en Lombardía o Véneto, duplica en apoyos al movimiento fundado por Berlusconi. Pero lo interesante no es tanto el predominio en el llamado Piccolo Nord, sino la incursión geográfica en feudos controlados durante mucho tiempo por la izquierda y que parecían infranqueables para fuerzas ajenas a la cultura política de ésta. Si comparamos los datos respecto a 2013, Salvini ha incrementado los consensos en la zona ‘rossa’ de forma notable: de un pírrico 1.5% a un 19%. Incluso en el sur mejora sus prestaciones (+8%).

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El efecto inmediato ha sido el repliegue de Berlusconi en el liderazgo de la coalición. Después de veinticinco años de hegemonía, Il Cavaliere pierde protagonismo ante el avance de un partido de derecha populista que, junto con Fratelli d’Italia, supera el 20% de los votos. De esta forma, la cita del 4 de marzo proyecta una reconfiguración en el espacio de la derecha, cuyo elemento de unidad deja de ser el liberalismo económico para abrazar la defensa de la identidad nacional: «prima gli italiani».

Un sur teñido de amarillo: el boom del M5S

Si bien la Lega de hoy no es aquella creada por Bossi (‘Roma, ladrona, la Lega no perdona'), el M5S ha iniciado también una fase de transformación desde que Grillo abandonara la política. El movimiento ahora dirigido por Luigi di Maio ha adquirido un perfil mucho más institucional y más integrado en el sistema mediático. Es importante resaltar que uno de los puntos que hacían original a la oferta grillista era la constante negación del papel intermediador que los medios de masas juegan en las democracias liberales.

Acusados frecuentemente de ser los altavoces de los poderes fácticos, el M5S propugnaba la web como instrumento para establecer flujos de comunicación entre los inscritos. El programa electoral ha sido construido a partir de la aplicación Rousseau. Sí, aquel suizo que teorizó sobre la voluntad general.

Durante todo este tiempo, Di Maio ha pasado por los principales programas de televisión del país y ha sido invitado a uno de los foros económicos más importante en Italia. Durante su intervención en Cernobbio, el candidato a premier presentó el proyecto Smart Nation, basado en la inversión en innovación tecnológica, la desburocratización de la polítca y la digitalización de la sociedad.

Los datos del pasado domingo han situado al M5S como primer partido del país. El sur se convierte en su principal bastión. Las primeras informaciones ofrecidas por el CISE apuntan a una asociación entre provincias con mayor tasa de desempleo y voto a la formación amarilla. Es precisamente el Mezzogiorno, la región más amenazada por la exclusión social. Una cifra: uno de cada dos ciudadanos se asoma a la pobreza.

En 2013, el partido de Grillo fue enormemente eficaz a la hora de penetrar en el área meridional, antiguo caladero de votos del berlusconismo. Históricamente, la geografía electoral de FI venía representado por un archipiélago: fuertes entre el pequeño empresariado del norte y Sicilia, además de las provincias de Nápoles, Latina, Caserta y Salerno (Diamanti, 2009). En conclusión, la distribución del voto al M5S, que presentó hace cinco años un cuadro homogéneo entre las tres áreas geopolíticas, se inclina nítidamente hacia las regiones del sur (+16.1%).

Captura-de-pantalla-2018-03-08-a-las-18.43.42Fuente: CISE

¿Dónde está el PD?

El resultado del referéndum constitucional de 2016, que obligó a Renzi a optar por la dimisión, ya hacía prever un tiempo complicado para la socialdemocracia italiana. Como analizamos en Polkracia, el plebiscito del 6 de diciembre fue resignificado por la ciudadanía. Más que un juicio negativo sobre la reforma, los electores expresaron el descontento hacia los resultados del gobierno del Pd. 11 de las 12 provincias que votaron por el sí pertenecían a Toscana y Emilia-Romagna.

El sur se convirtió en el actor protestatario. En Catania (Sicilia), el No se impuso por encima del 73%. El voto del cuatro de marzo ha desdibujado al centro-izquierda. En 2013, (peor resultado hasta el pasado domingo), el Pd perdió lealtades en las cuatro regiones de la zona rossa (-10 %) (ITANES, 2013). El mapa de 2018 resulta esclarecedor. La coalición de Salvini, Berlusconi y Meloni se ha impuesto en 39 provincias a la coalición liderada por el Pd, la mayoría de las cuales se ubican en el centro.

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La razón ya se ha subrayado anteriormente, y está relacionada con el alargamiento de la Lega. Por debajo del 20%, Renzi se ha visto obligado a abandonar la secretaría del partido, ganada en el mes de abril. Las consecuencias se mueven en dos campos. En el nacional, se abre un periodo de incertidumbre con la convocatoria de primarias, que obliga al PD a renovar no solo el liderazgo sino también el proyecto de país. En el internacional, además, Emmanuel Macron pierde a un aliado para impulsar el federalismo en la Unión Europea.

A modo de breve conclusión

La pregunta del post no es arriesgada. Ya ha sido planteada por algunos generadores de opinión pública. Con la información definitiva, Salvini y Di Maio agrupan al 76% de los representantes en la futura Cámara de los diputados. Imposible no acordarse de Enric Juliana. Italia inventa. En este caso, un nuevo bipolarismo.


Diamanti,I. (2009). Mappe dell'Italia politica: bianco, rosso, verde, azzurro e tricolore. Il Mulino.

ITANES (2013). Voto amaro: disincanto e crisi economica nelle elezioni del 2013. Il Mulino.

Tranfaglia, N. (2014). Populismo: un carattere originale nella storia d'Italia. Castelvecchi.

Enrique Clemente Yanes

Enrique Clemente Yanes

Politólogo. Interesado en el estudio de los procesos de construcción nacional, he colaborado con el Departamento de Historia del Pensamiento Político en la Facultad de Ciencias Políticas (UCM).

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