TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

Para entender todos los conflictos que surgen en el planeta es muy importante conocer su historia y no solo lo que ocurrió desde el día en el que estalló tal conflicto, sino también lo que ocurrió años atrás. Es cierto que esto es complicado, uno difícilmente puede conocer la historia de cada conflicto, pero ésta es una de las razones por las cuales existe Polikracia. Precisamente el conflicto en Ucrania hay que entenderlo con precisión, porque es muy delicado, hay un trasfondo importante.

Doy por hecho que todo el mundo conoce la ubicación de Ucrania, cuya frontera limita al este con Rusia y al oeste con Europa. Precisamente Ucrania en eslavo significa territorio fronterizo. Muchos lo desconocerán, pero Ucrania pertenecía a una de las primeras democracias modernas, la Mancomunidad de Polonia-Lituania, aunque después de disolverse, Ucrania se dividió en dos, el oeste para el Imperio austríaco y el este para el Imperio ruso. Más adelante estalló la I Guerra Mundial y en 1922 se fundó la República Soviética de Ucrania. Hasta 1991, año en el cual se celebró un referéndum para decidir si se independizaban de la Unión Soviética. 9 de cada 10 ucranianos votaron que sí y más de un 80% de la población acudió a las urnas. Curiosamente el primer presidente elegido fue Kravchuk, un ex-miembro del Partido Comunista, pero que apoyó la independencia de Ucrania.

Como siempre la economía juega un papel importante, durante la Unión Soviética Ucrania era la segunda potencia económica después de Rusia. Después de la independencia el gobierno comenzó a liberalizar el mercado, al igual que en Rusia. La diferencia es que dependen energéticamente de Rusia, pese a que poseen un fuerte sector industrial y agrictultural. Además gran parte del gobierno y de la población se resistía a privatizar las empresas públicas, esto junto a una equivocada política monetaria, trajo una altísima inflación. Por lo tanto gran parte de la población cayó en la pobreza y el PIB se contrajo un 40% en 8 años.

Volviendo a la política, en 1996 se aprobó una nueva constitución, que convirtió Ucrania en una república semipresidencialista. El segundo presidente fue Kuchma, perteneciente al Partido de las Regiones, que actualmente gobierna. Kuchma gobernó desde 1994, siendo reelegido, hasta 2004. Fue nombrado como uno de los 10 peores enemigos de la prensa y estuvo rodeado de varios casos de corrupción.

En 2004 se celebran elecciones presidenciales, pero se sospecha de un fraude electoral y se convocan manifestaciones y protestas para que se vuelvan a celebrar, es la denominada Revolución naranja, dirigida por Victor Yúshchenko y Yuliya Timoshenko. El propio Tribunal Supremo de Ucrania dictó que era imposible conocer el resultado de esas elecciones al haber habido tantas irregularidades. Por lo tanto se repitieron las elecciones y esta vez salió elegido Yúshchenko, el líder pro-occidente, y Timoshenko fue designada Primera Ministra, debido a la coalición con el Partido Socialista, que dos años más adelante rompió el pacto y designó a Yanukóvich como Primer Ministro (en un sistema semipresidencialista, el Primer Ministro es designado por el Parlamento).

Antes de ser elegido presidente, Yúshchenko fue envenenado con dioxina, tomen sus propias conclusiones. Pese a todo, Yúshchenko tampoco es el más democrático, en 2007 disolvió el Parlamento un hecho de dudosa legalidad en un sistema semipresidencialista, pero que fue respaldado por la Corte Constitucional. Se convocaron de nuevo elecciones, cuyo resultado fue muy parecido al anterior pero lograron volver a alcanzar un acuerdo con el Partido Socialista y Timoshenko fue elegida de nuevo Primera Ministra.

Un año más tarde quiso volver a disolver el Parlamento, pero esta vez se le denegó. Su propio partido no le acompaño en esta acción y en las elecciones presidenciales de 2010 no llegó ni a la segunda vuelta; centró su campaña tanto contra Yanukóvich como contra Timoshenko. Entonces en 2010 se eligió al actual presidente, Yanukóvich, el cual siempre ha estado rodeado de polémica.

Vuelvo a saltar a la economía, espero que algunos recordareis el problema que hubo con el gas y el petróleo entre Rusia y Ucrania, un 75% del gas natural es importado de Rusia 35% y el restante 40% de Asia, pero necesita pasar por Rusia). Además el 85% del gas ruso que llega a Europa atraviesa Ucrania. Como destaqué al comienzo, Ucrania es la frontera entre occidente y oriente, tanto a la Unión Europea (cuando hablo de la UE me refiero sobretodo a Alemania) como a Rusia le interesa tener a Ucrania en su “equipo”. La población misma está fuertemente dividida sobre esta cuestión, si acercarse más a occidente u oriente. Mayoritariamente los jóvenes prefieren la UE, cuya mayoría vive al oeste; en cambio la población que vive al este se decanta por Rusia, esta parte de la población precisamente habla ruso y algunos añoran la antigua Unión Soviética .

Como podréis daros cuenta, detrás de todo hay un alto interés por el gas. Como en todo el mundo hay una pequeña parte de la población que posee la mayor parte de la riqueza y al igual que la mayoría de la población este pequeño grupo de millonarios también está dividido, dependiendo de en que territorio tengan más negocios, si con Rusia o la Unión Europea.

Millonarios como Akhmetov, que posee la minería, o Firtash, empresario del gas, apoyan a Yanukóvich, ya que les interesa mantener sus negocios con Rusia. Incluso el propio hijo del actual presidente, el cual ha “logrado” el 50% de los contratos públicos siendo dentista. Pese a ello, la UE y a EE.UU. quieren restarle poder geopolítico a Rusia y para ello tienen que enfriar la relación Rusia-Ucrania, además que les interesa tanto la agricultura, como las materias primas ucranianas. A la Unión Europea le interesa que Ucrania se asocie a Europa, no solo por sus recursos, sino también por la cantidad de jóvenes que en el futuro vamos a necesitar. No olvidemos que la propia Timoshenko es multimillonaria gracias al gas y le interesa un acercamiento a la UE.

Este es el contexto necesario para entender el conflicto, actualmente, como en prácticamente todo el globo, los ciudadanos desconfían de sus políticos por el alto nivel de corrupción y que no cumplan con sus promesas. Ucrania llevaba 3 años negociando un acercamiento con la UE, pero recientemente se negaron. Exigían 160.000 millones de euros por parte de la UE frente a los 1.000 millones que Europa les ofrecía, para adaptarse. Ante tal negativa y el ultimátum de la UE, Ucrania se decantó por Rusia que le iba a proporcionar más dinero. Esto fue el desencadenante de las protestas.

Lamentablemente las protestas se perversionaron y lo que comenzó pacíficamente derivó en decenas de muertos. Como suele ocurrir en este tipo de movimientos, una minoría se apoderó de la voluntad de la mayoría. La extrema derecha es la cuarta fuerza política en Ucrania, por delante de los comunistas (5ª). Las protestas realmente son una queja ante Yanukóvich, porque decretó en Enero unas leyes que limitaban las protestas. El caso es que el partido de extrema derecha, Svoboda, son el pequeño grupo violento causante de los grandes enfrentamientos violentos junto a la represión policial. Pero Svoboda no representa a los manifestantes, son una minoría muy ruidosa.

Finalmente, después de las sanciones por parte de la UE y EE.UU. junto al diálogo para llegar a un acuerdo entre todas las fuerzas mayoritarias, Yanukóvich convocará elecciones anticipadas antes de que acabe este año. Después de todo, nos conviene que Ucrania entre en Europa, pero siga manteniendo buenas relaciones con Rusia. El principal problema es la gran división que existe en la población ucraniana, entre rusos y ucranianos. No me sorprendería si algún día Ucrania se escinde en la Ucrania pro-Europa y la Ucrania pro-Rusia, habrá que ver como se desarrolla la política ucraniana en los próximos años.

Curiosamente el lema de Ucrania es: Libertad, Acuerdo, Bondad. Ahora más que nunca es cuando deberán recurrir a su lema. Libertad para el pueblo, menos represión. Menos mal que alcanzaron un acuerdo, porque podría haber desembocado en una guerra civil, y que el futuro para los ucranianos sea bondadoso.