TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. No hablemos ya de la política. Cuando todas las encuestas daban por sentado un duelo Juppé-Sarkozy en la segunda vuelta de las primarias del centro derecha francés, irrumpió François Fillon y los calló a todos. Con un Sarkozy fuera de juego, el domingo que viene sabremos si los votantes de centro derecha prefieren a Juppé o a Fillon. A menos de una semana para saber quién será el candidato de Les Républicains al Elíseo, ¿qué ha ocurrido en esta primera vuelta?, ¿qué diferencia a Fillon de Juppé?

Una primaria abierta con una altísima participación

Sí, las encuestas han fallado, pero no por mucho. No son muchas las casas que se han atrevido a publicar sondeos de las primarias del centro-derecha y, las que lo han hecho, han advertido de los límites de la misma. La principal razón es que era una primaria abierta, es decir, que cualquier francés mayor de edad (e incluso los menores que tendrán 18 años el día de la elección presidencial) podía participar en ella. Sólo bastaba con firmar una declaración de adhesión a los valores del centro-derecha y pagar 2 euros. No es de extrañar que el sondeo publicado en Le Monde contemplase la participación de simpatizantes del FN y del PS en la primaria del centro derecha. Al final han votado en la primaria más de 3.400.000 franceses, una cifra record que deja en una anécdota la primaria abierta socialista de 2012, en la que participaron algo más de 2 millones y medio de franceses.

En las primarias somos infieles sin remordimientos

Brice Teinturier, director de la encuestadora Ipsos, indicaba hace unos días un segundo factor explicativo de la victoria de Fillon. Las encuestas ya registraban una remontada de Fillon, dándole posibilidad de entrar en la segunda vuelta. Teinturier sostuvo que la volatilidad en las primarias es elevadísima porque el votante elige entre miembros de su misma familia. Evidentemente hay discrepancias entre los candidatos, pero el votante elige partiendo de la premisa de que es mucho más lo que tienen en común que lo que les separa. Probablemente el éxito de Fillon se debe a la pérdida de apoyos de otros candidatos –especialmente de Bruno Le Maire, que pasó de una previsión del 17% a obtener menos del 2,5%– y a su capacidad para atraer votantes que no se esperaban en la primaria.

Fillon vs. Juppé o las dos almas del centro-derecha

Es difícil poner etiquetas a los dos candidatos, pero no vamos a desistir de la tarea por ardua que sea. Algunos califican a Fillon de encarnar el liberalismo en Francia (y quizá por eso lo habían descartado como candidato viable). Al menos desde un punto de vista económico es acertado calificar de liberal a Fillon, pues una de sus medidas estrellas es reducir en un 10% el número de funcionarios y aumentarles la jornada laboral. Pero el liberalismo de Fillon se agota a la hora de abordar cuestiones sociales. Fillon, católico practicante, se ha opuesto contundentemente a las PACS (uniones civiles), a la permisividad en materia de inmigración y al matrimonio igualitario. Durante la aprobación de la ley de matrimonio para todos (“marriage pour tous”), Fillon no dudó en salir a la calle a impedir la igualdad de derechos de los homosexuales, poniéndose tras las pancartas de la Manif pour tous. Probablemente el éxito de Fillon en las primarias se deba a la movilización de esa derecha católica y resentida en una Francia donde los homosexuales gozan de “iguales” derechos a los heterosexuales. No se les esperaba en estas primarias, pero probablemente han sido quienes han roto la baraja.

Juppé no es ni conservador ni liberal ni todo lo contrario. Juppé es un burócrata proteccionista que aspira siempre a la centralidad. Cuando Fillon propuso reducir el número de funcionarios, Juppé le contestó que eso significa despedir médicos y maestros. En ningún momento se le ha pasado por la cabeza reducir un Estado que copa más del 50% del PIB francés. Resumeniendo, a Juppé le gusta el libre mercado, pero sin que se nos desmelene. En materia social, sin embargo, Juppé es menos conservador que Fillon. Es un marianista (por Rajoy, sí) en el matrimonio homosexual: estuvo a favor de “que se casen pero que no lo llamen matrimonio” y ahora prefiere dejar las cosas como están. Se muestra favorable a restringir la inmigración, pero no quiere caer en la estigmatización del musulmán que a veces vislumbra en su rival. Por decirlo en un slogan, si Fillon encarna a la derecha católica, Juppé es el heredero de la derecha laica.

¿Y ahora quién?

Con lo volátil que está el electorado de centro-derecha francés, no seré yo el que ose declarar un ganador. En cualquier caso, Fillon ha quedado a 6 puntos del 50% de votos y ha sacado 16 puntos de ventaja a Juppé. Por si fuera poco, ha recibido el apoyo expreso de Le Maire y ¡de Sarkozy!, lo cual ha sido incluso más sorprendente que la victoria de Fillon, habida cuenta de que llevan varios años poniéndose a caldo. Sarkozy ha recibido el más humillante correctivo de su carrera y quizá eso le ha aterciopelado. Juppé, por su parte, ha recibido el apoyo del presidente de la UDI y de NKM. La mala noticia para Juppé es que la UDI no participaba en las primarias y que a NKM la han votado sus primos y amigos más cercanos.

El aire sopla muy a favor de François Fillon, el candidato que pocos esperaban y que ha resurgido aupado por una derecha que ansía acabar de una vez por todas con Hollande y el PS. No obstante, la segunda vuelta del próximo domingo serán primarias abiertas y, ya saben, la política nos da sorpresas, sorpresas nos da la política.