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Con el reciente movimiento político de Íñigo Errejón y Manuela Carmena y su equipo, que desfigura cada vez más un ya amorfo proyecto político como AhoraMadrid, es preciso preguntarse por la reacción del electorado que depositó su confianza y delegó en estos representantes. Este electorado que votó por AhoraMadrid, se concentró principalmente, conviene recordar, en los barrios y distritos del sur de Madrid (con la excepción del distrito Centro), reproduciéndose políticamente la brecha económica entre el sur y el norte de Madrid. De esta manera, el apoyo a la formación municipalista superó el 40% de los votos emitidos en Puente y Villa de Vallecas, y el 35% en Vicálvaro, Villaverde y Usera; mientras que en Salamanca o Chamartín no llegaron al 21%.

Supuestamente un Ayuntamiento progresista suele invertir más en gasto social y en reequilibrar las diferencias territoriales que uno conservador. Ahora bien, a esta confluencia municipalista se la suponía además con una “vocación por el Sur”. Esto se debe, en parte, a que fue estructurada territorialmente a partir de colectivos vecinales, políticos y sociales además de partidos políticos estatales -a diferencia de los partidos políticos tradicionales- con una importante preocupación por las desigualdades. Siguen unas reflexiones que no pretenden desmentir esta “vocación”, pero que desde luego animan a que ésta sea más efectiva, por su propio bien electoral. Pido disculpas con antelación por lo poco riguroso de separar en dos los distritos de Madrid; de hecho se comprobará que, al menos desde el punto de vista de renta media e inversión, hay más de un “Sur” o un “Norte”. En cualquier caso, si hay una ciudad española donde se puede hacer esta separación socio-económica -también geográfica-, ésa es la que analizamos. Como muestra, un reciente estudio de gran calidad sobre vulnerabilidad pone el dedo en la llaga: de los 40 barrios con más vulnerabilidad social de Madrid, ninguno es de uno de los distritos que aquí se caracterizan como “del Norte”; y al contario, entre los 50 menos vulnerables no se encuentra ninguno ubicado en “el Sur”.

En la discusión académica sobre la explicación del voto sobresalen grosso modo dos escuelas históricas: la identitaria y la racionalista. La identitaria explica que el votante tiene una naturaleza identitaria, políticamente socializada y consciente del colectivo al que pertenece. El segundo grupo considera que el votante es un ser racional, egocéntrico e individualista que antepone sus intereses económico-materiales a toda posible identificación partidista o colectiva. Downs (1957) inauguró esta escuela, pero fue Fiorina (1981) quien planteó el voto “retrospectivo” o “de castigo” cuya finalidad no es elegir a candidatos, sino evaluar retrospectivamente al gobierno anterior y reelegirlo o castigarlo, de acuerdo a cómo ha influido su gobierno en sus intereses como votantes.

Si estas frías y calculadoras teorías sobre la explicación del voto son correctas, los votantes de la izquierda a la izquierda del PSOE en Madrid van a tener muchos problemas para fiscalizar y castigar al gobierno local debido, entre otras cosas, a la reciente fuga de candidatos y ruptura en dos partes (por ahora) de una candidatura de unidad popular. Este resquebrajamiento responde, como se trató en este artículo de Ctxt, a la complicada amalgama del caso madrileño, cuya composición se preveía como la más frágil de los ayuntamientos del cambio.

Desde luego, los votantes de AhoraMadrid van a tener razones para castigar con sus piedras de papel al consistorio madrileño. No sólo porque los líderes políticos ignoren completamente y dejen atrás los procesos de unidad popular, olvidando que fueron aupados al poder por estructuras barriales, vecinales y partidistas que no tienen problemas en obviar cuando les exigen rendir cuentas. También porque esta entrega de poder, representación y confianza se ha hecho, sobre todo, por parte de los votantes de los distritos del sur, es decir, de los distritos más pobres de la capital. En porcentajes, un distrito del sur ha votado a AM de media el 36% de los votos emitidos y uno del norte 29%.

En cambio, el Ayuntamiento municipalista ha centrado sus inversiones en los distritos del norte —como veremos a continuación—: ha perfeccionado y materializado la Operación Chamartín y ha establecido un Madrid Central que no ha afectado a ningún distrito periférico, evidentemente. Ha gobernado para el Norte, una vez más, y ha agudizado aún más la brecha entre los distritos del norte y del sur, en la segunda ciudad más desigual socialmente de Europa. En datos concretos, de los 854.812.367€ que se han invertido y gastado en los distritos desde 2015, el 52,9% se ha destinado a los 11 barrios del norte y el 47,12% a los 10 barrios del sur [1]. Esta proporción, que es mínima, debería de ser completamente asimétrica en favor de los distritos del sur para reequilibrar una balanza extremadamente descompensada. No sólo eso, sino que entre los distritos más beneficiados del sur no se encuentra ninguno de los que partían desde una peor situación desde el punto de vista de la renta (Usera, Villaverde y Puente de Vallecas). De hecho, Usera es el distrito donde menos se ha invertido y gastado en porcentaje desde 2015 con tan sólo una renta media anual de 16.691€ [2], la más baja de los 21 distritos.

No obstante, si se toma una perspectiva temporal más amplia, se constata que esta brecha de gasto entre los distritos del norte y del sur es mayor durante el mandato anterior del Partido Popular: 57,5% para el norte versus 42,54% para el sur. Una vez más, esta diferencia es mínima, por lo que es de mayor utilidad hacer la comparativa norte-sur del gasto año por año.

Según este gráfico, globalmente se constata que el gasto en los barrios del sur asciende desde 2011 y que el gasto en el norte desciende también de manera general. Esto es algo relativamente comprensible ya que el gasto en el sur era en 2011 cercano al 35% del total norte-sur. Se observa una primera tendencia desde el 2011 a 2013 donde el gasto en el sur asciende desde ese porcentaje hasta más del 50%, seguido de un leve descenso entre 2013 y 2015. Se constata un desplome en 2016 hasta el 35%, primer año de gobierno de AhoraMadrid; tras este desplome, al año siguiente se dispara hasta el 65% y desciende una vez más hasta el 50%. En otras palabras, existe una tendencia creciente en el gasto en los barrios del sur desde 2011, sólo que es progresiva y estancada en torno al 50% con el PP y a partir de entonces se mantiene ese valor con AhoraMadrid de forma global, pero muy inestable de un año para otro. Por ello, no se encuentran grandes diferencias entre estos dos periodos.

Sin embargo, como ya se ha comentado, no sólo la inversión en el Sur es insuficiente, sino que además se “invierte mal”, es decir, en los distritos más ricos del sur. Dividiendo, una vez más de manera artificial [3], los diez distritos del Sur en tres subgrupos según su renta, obtenemos el grupo de distritos más pobres de Madrid, con una renta en torno a 17.000€ (Puente de Vallecas, Villaverde y Usera), seguido de los no tan pobres en torno a 19.000€ (Vicálvaro, Villa de Vallecas, Carabanchel y Latina) y de los más ricos en el sur, con una renta media de 21.000€ (Moratalaz, San Blas y Tetuán). De acuerdo con el siguiente gráfico, se observa que la inversión en el Sur se ha concentrado fundamentalmente en los distritos más ricos de este grupo: estos distritos han obtenido en torno al 17% de la inversiones totales, los más pobres en torno al 10% y los intermedios en torno al 14%. Esto es algo que choca con el anuncio del Ayuntamiento de una gran inversión en los barrios más vulnerables.

No ocurre lo mismo en los distritos del Norte, donde parece que la inversión está un poco más justificada, ya que los distritos más ricos de la capital (el “norte” del Norte con una renta media de 26.000€, Retiro, Chamartín, Chamberí, Salamanca y Barajas) son el subgrupo del Norte en el que menos se invierte, en torno al 14%. Los menos ricos del Norte (Hortaleza, Ciudad Lineal, Arganzuela, Moncloa y Fuencarral), con una renta media de 23.000€ alcanzan un 25% de la inversión total. Mención  aparte merece el distrito Centro, caladero de votos de AhoraMadrid en las elecciones de 2015, que concentra el 15% de las inversiones de todos los distritos y llega a tener el 30% de las inversiones totales en 2016. Es decir, sólo el distrito Centro ha tenido mayor inversión gastada desde 2011 que la suma de Villaverde, Usera y Puente de Vallecas.

Más allá de lo socialmente justo de estas decisiones, desde el punto de vista electoral no parece que inviertan donde han tenido más rendimientos electorales, de acuerdo a las pasadas elecciones. Para comprobar esto, se ha elaborado un análisis de “Importancia-Valoración” que puede interpretarse como una herramienta para determinar la utilidad de invertir en una hipotética siguiente legislatura, o como una manera de comprobar si se ha “recompensado” mediante inversiones a los distritos que más votos han aportado a AhoraMadrid. Desde la perspectiva del voto retrospectivo, esta segunda interpretación es más sugerente. Este tipo de análisis es una técnica que permite a la persona responsable de un servicio realizar una adecuada asignación de los recursos disponibles en su organización con el fin de mejorar la satisfacción de sus participantes. Inicialmente (Martilla y James, 1977) se elabora a partir de la opinión de las personas participantes, pero se ha adaptado al problema propuesto. Este análisis permite detectar los excesos de recursos, la utilidad de destinarlos en algunos servicios o “lugares” y las áreas de baja prioridad y de mantenimiento de los esfuerzos.

En el siguiente gráfico se ha relacionado el porcentaje de inversión destinada a los diferentes distritos (eje horizontal) con el porcentaje de votos obtenidos por AhoraMadrid en cada distrito (eje vertical). Si se ponen en una misma escala estas dos variables y se traza una diagonal, se puede vislumbrar fácilmente cómo los distritos que se ubican por encima de la diagonal tienen un mayor porcentaje de voto de AhoraMadrid que porcentaje de inversión. Al contrario, los que están por debajo de la diagonal son distritos en los que se ha invertido más de lo que se ha “conseguido” en votos. Se han trazado dos líneas, una vertical y otra horizontal, para encerrar todos los casos que están por encima de la diagonal. De acuerdo con Martilla y James (1977), estas líneas permiten la división en cuatro cuadrantes de los casos presentados: arriba a la izquierda se sitúan los distritos donde tendrían que aumentar los recursos para obtener un mayor rendimiento electoral; abajo a la derecha donde habría que reducirlos porque existiría un derroche de recursos; arriba a la derecha donde habría que mantener la inversión; y abajo a la izquierda los casos con poco impacto sobre el rendimiento, que son de “baja prioridad”. El tamaño de los marcadores de los distritos está relacionado con el tamaño de la población de los distritos.

De esta manera, interpretando que una mayor inversión a distritos con más voto a AhoraMadrid significaría una mayor “recompensa”, se constata que buena parte de los distritos del Sur están por encima de la diagonal, es decir, necesitan mayor inversión. Nótese que los distritos de Usera, Retiro, Villaverde, Chamberí, San Blas y Arganzuela se sitúan a ambos lados de la diagonal y muy cercanos a ésta, significando que es aquí donde se ha correspondido más o menos al rendimiento electoral con una correcta inversión; todo el resto registran desajustes.

En resumen, concentrar la inversión en distritos como Ciudad Lineal, Hortaleza, Carabanchel, Puente de Vallecas o Latina puede ser más percibido como una “recompensa” o como una “inversión” electoral, mientras que la inversión en Moncloa, Moratalaz, Tetuán, Centro o Fuencarral sería inútil electoralmente. Teniendo en cuenta el potencial electorado de AhoraMadrid, convendría que la situación fuera la contraria: que en Carabanchel, Latina o Puente de Vallecas hubieran acabado la legislatura con una sobreinversión, para multiplicar los votos desde un punto de vista retrospectivo.

Como puede constatarse, este ejercicio está asociado al tamaño de los distritos, ya que encontramos en la parte superior izquierda la mayoría de los distritos más poblados (Carabanchel, Ciudad Lineal, Hortaleza) y en la inferior izquierda los menos poblados (Vicálvaro y Barajas), ya que más población implica ceteris paribus mayor apoyo electoral a cualquier partido sobre el total de la ciudad. Sin embargo, vemos cómo otros distritos poblados como Latina, Fuencarral o Tetuán no se sitúan donde se tendrían que situar.

En conclusión, se puede apreciar cómo esta “vocación por el Sur” del gobierno municipalista se ha quedado a mitad de camino. La inversión se ha concentrado principalmente en el Norte, la inversión del Sur ha ido destinada principalmente a los distritos más acomodados y los caladeros de votos de AhoraMadrid han sufrido una infra-inversión con relación a su rendimiento electoral. Los votantes del Sur de Madrid van a tener una doble razón para “castigar” con el voto a AhoraMadrid en las próximas elecciones locales de mayo. Por un lado, la división de AhoraMadrid y la insumisión por parte de los líderes de la democracia partidista, saltándose toda fiscalización interna y dando la espalda a las estructuras vecinales y barriales que construyeron su candidatura. Por otro lado, la escasa inversión en los distritos del Sur, que, aunque ha sido levemente mayor que con el Partido Popular, ha sido inconstante, ineficiente y desde luego insuficiente para paliar décadas de desigualdad socio-económica entre el Norte y el Sur de Madrid.


 [1] Cuando se habla de inversión en este artículo, nos referimos a inversión gastada, no la presupuestada, por motivos evidentes. El gasto/inversión gastada de divide por distritos, pero hay dos tipos de inversiones que no se contemplan en esta división: las de varios distritos y las no distritalizables. Evidentemente, se excluyen estas dos categorías del total, teniendo sólo en cuenta las inversiones gastadas que se identifican con un distrito.  

[2] Éste y el resto de datos sobre la renta proceden de 2011, del portal del Ayuntamiento de Madrid.

[3] Ni la división "Norte-Sur" ni las subdivisiones dentro de estos dos grupos son tan artificiosas. Basta con echar un vistazo a los resultados del completo estudio sobre vulnerabilidad para comprobar cómo la renta media representa un proxy bastante acertado de la calidad de vida y vulnerabilidad en los distritos.


Downs, A. (1957), An economic theory of democracy, New York: Harper & Row.

Fiorina, M.P. (1981). Retrospective voting in American national elections, New Haven: Yale University Press.

Martilla, J. A., & James, J. C. (1977). Importance-performance analysis. The journal of marketing, 77-79.