TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

Este artículo ha sido escrito en colaboración con Iván Logrosán Tercero.

Hace dos meses escribí un artículo sobre las trabas sociales que las mujeres sufrían para estudiar informática. Estas trabas están presentes en todos los lugares del mundo (menos en su muestra canadiense) y sus patrones se repiten con preocupante similitud. Pero eso no nos explica su existencia, por lo que hemos de preguntarnos cuál es la causa de las mismas.

Existen tres principales motivos por los que los problemas a la hora de generar talento femenino dentro de los campos STEM (y por extensión el campo de la informática) se van a perpetuar:

  • La percepción propia a la baja de las mujeres sobre sus habilidades en matemáticas.
  • La falta de modelos femeninos a seguir.
  • La percepción de un mundo laboral lleno de misoginia y discriminación.

La gran mayoría de las personas eligen su futuro laboral en la adolescencia. Es en ese momento cuando la sociedad pide una respuesta que se percibe como final a la pregunta “¿y tú, qué quieres ser de mayor?”. Y es en este mismo momento cuando las mujeres que están en secundaria no creen que sean lo suficientemente buenas en matemáticas, lo cual las aleja de optar por una carrera STEM.

Esta creencia –que es totalmente infundada [1]– podría ser creada a partir de la percepción social de que las mujeres están mejor adaptadas para hacer tareas en los campos de letras [2] –otra idea infundada [3]. Existen estudios empíricos que sostienen que este efecto se produce debido a la influencia de los estereotipos [4]. El problema detrás de esta idea es que las mujeres perdidas por este complejo son precisamente aquellas que tienen más predisposición y talento para estos campos, lo cual crea una lacra a largo plazo y frena la innovación, especialmente en campos en constante expansión como lo son las telecomunicaciones y la computación [5, 6].

Los modelos a seguir son claves en el desarrollo de las personas: tener una persona a la que admirar nos hace intentar empujar los límites de nuestra capacidad y nos guía seleccionando los caminos de nuestra vida. El problema es que no existen modelos femeninos actuales en el campo de la informática, al menos en España. Recordar la obra de Ada Lovelace –madre de la informática–, aunque importante, no supone la creación de un modelo. La gran mayoría de niñas y adolescentes tienen como modelos a gente viva que está presente en sus esferas sociales. Y aunque los chicos sí tienen potenciales modelos vivos en figuras como la de Julian Assange, entre otros, las mujeres se quedan desplazadas al no tener alguien a quien admirar. Es por esto por lo que las campañas de visibilidad son importantes para atajar la segregación.

El último síntoma clave de nuestra sociedad que provoca que las mujeres no quieran seleccionar carreras STEM y específicamente en Informática es el prospecto del futuro mercado laboral: el mundo laboral tecnológico se percibe misógino y hermético. Y posiblemente esta acusación sí esté fundada: incluso las empresas más grandes de Sillicon Valley han admitido problemas de diversidad en el reclutamiento; y no solo eso, pues Google además ha sufrido varias denunucias por discriminación salarial y laboral contra mujeres, y lo mismo ha sucedido en compañías de éxito mas reciente. Posiblemente estos problemas se deban a sesgos en el proceso de contratación [4]. Y si desviamos la atención al mundo académico el panorama no mejora: el Libro Blanco de la Posición de la Mujer en la Ciencia [7], del Ministerio de Ciencia e Innovación, demuestra que en España las mujeres necesitan hacer más del doble de investigación para estar en igualdad de condiciones que los hombres en el proceso de reclutamiento para ser profesor universitario.

Estos tres problemas están y seguirán estando presentes en nuestra sociedad a menos que se tome acción directa sobre ellos. Y si bien es cierto que hay iniciativas para atajarlos (como la actuación del Ministerio de Ciencia e Innovación en razón de las conclusiones del Libro Blanco, instigando a las universidades a crear planes de diversidad), no son suficientes como para extenderse al conjunto de la sociedad y menos como para cambiar la tendencia por la cual las mujeres en STEM siguen siendo minoría en el cuerpo estudiantil.

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Fotografía de Daria Nepriakhina / Unsplash

Es preocupante que la falta de presencia femenina en la industria y las aulas de informática requiera de estudio, pero sin duda es un área que necesita intervención. Ya se han citado algunos de los motivos que impiden que algunas mujeres den el paso hacia la tecnología, pero, ¿cuáles son las posibles soluciones? Cuando damos el salto de la reflexión al planteamiento de un problema con entidad en nuestro día a día, sólo nos queda lanzar propuestas.

Si bien es cierto que las matemáticas y la lógica están profundamente relacionadas con programación y comprensión computacional, las matemáticas son un concepto mucho más amplio que la metodología que se aplica en la enseñanza obligatoria. Alguien académicamente mediocre en una clase de matemáticas de primaria o secundaria no debería sentirse incapacitado para el pensamiento lógico o de programación.

Por otro lado, los géneros no marcan habilidades académicas, de modo que un esfuerzo por parte de docentes, centros y familias por desmitificar las asignaturas de “chicos” y “chicas” generaría cambios cruciales en las decisiones de futuro de los estudiantes. Desvincular el género de los estudios no sólo es positivo para la tecnología, supone también destruir una barrera para que los estudiantes empaticen con sus compañeras y compañeros, y cuantos menos roles se asignen más inclusión –por ambas partes– se percibirá en el día a día. Por desgracia, este planteamiento debe forzarse –en el mejor sentido de la expresión. No es el comportamiento habitual porque vivimos en una sociedad aún estigmatizada, por lo que debe inculcarse. Además, aunque las matemáticas sean necesarias para sacar adelante la tecnología, no se nace sabiendo, se aprende. Existen estudiantes de informática que han entrado desde el bachillerato de ciencias sociales, con la valentía y la decisión que ello conlleva de primeras, y se han encontrado cómodas aprendiendo las matemáticas que se les presentan.

La informática es un área nueva, quedan miles de cosas por explorar en cada especialización y avanza a una velocidad de vértigo. Durante su evolución ha habido personajes femeninos clave que han marcado lo que hoy en día consideramos básico –sin ir más lejos el concepto de lógica de programación o la invención de la Wifi–, sin contar gran parte del trabajo de desciframiento de códigos durante la Segunda Guerra Mundial, que fue responsabilidad de mujeres. Sin embargo parece que todo esto no se ve reflejado en nuestro día a día, aunque mi opinión es que este problema lo comparten varias áreas, no sólo la informática.

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Uno de los principales atractivos que puede tener la tecnología es que es un estudio en constante evolución, que tiene una acción directa y clara sobre el mundo, es fácil caer en la pasión creativa y la innovación... pero si sólo podemos concebir estos valores como cualidades masculinas (como a veces insisten en mostrarnos los medios), ¿qué implicación puede encontrar una estudiante en este tipo de área?

Por todo esto la representación de mujeres actuales es importante. Hay mujeres en cada especialización destacable de la informática que están en la cumbre de sus respectivas carreras, y tan sólo con mostrar su trabajo sin aspavientos sería suficiente para inspirar a estudiantes de cualquier género. Que un estudiante pueda sentir inspiración de una informática ayuda a que en un futuro se vea normal la presencia femenina en dicha industria y que de hecho se extrañe de no encontrar más, mientras que para una estudiante femenina puede suponer el empujón que la lleve a estudiar lo que le gusta realmente. Una posible solución sería una agresiva campaña en la cual informáticas y otras STEM mostraran su trabajo o sus estudios a alumnos de edades claves, en el que la idea que se transmita no fuese “soy mujer y aún así informática” sino “soy informática y este es mi trabajo” [8], es decir que el género quede obviado. Sin ser negativas las campañas que emplean la primera dinámica, la falta de naturalidad (entendida como marcar el género en un área profesional) puede llevar a desvincular el mundo real del activismo.

Bajo la lente de la experiencia personal como informática y ex-estudiante y sobre la presión sexista agresiva, puedo decir que por suerte apenas la he sufrido. He aprendido en un entorno en el que mi género apenas cobró importancia respecto a mi pasión profesional. Quizás la única experiencia negativa que he tenido (y que me hastía mencionar sólo por el hecho de darle la importancia que en aquel momento no quise atribuirle) fue un compañero de informática que a través de las redes espetó insultos y desprecio ante movimientos en la escuela técnica sobre feminismo en informática, y que personalmente me amenazó en un grupo de Telegram. Amenaza que fue horriblemente recibida por el resto de compañeros, y que a mi me dejó indiferente pero que bien podría haber amedrentado a otra persona que pensara distinto a mí.

Este ejemplo es un mero acercamiento, una anécdota para señalar que existe claramente el machismo en el entorno de informática. No sólo en las aulas, sino también en el ámbito profesional, y puede tener tonos más o menos agresivos. Naomi Wu (conocida como SexyCyborg), una activista, maker y hacker china se ha visto obligada a desmentir que sus inventos sean obra de un hombre [9] cientos de veces, por ejemplo. La DEFCON, una famosa convención de seguridad que se celebra anualmente en Las Vegas (EEUU) tiene un largo historial de denuncias [10, 11] por parte de asistentes y ponentes femeninas que declaran que han sido víctimas de acoso, o burla en el mejor de los casos. La solución a esto es la no aceptación de pequeños indicios de estos comportamientos, en ningún caso. Ocasionalmente son sutiles, en forma de condescendencia. Esto no es aceptable, aunque a veces cueste plantarse ante tales situaciones, especialmente cuando son así de sutiles. Personalmente creo que, en el tono adecuado, ayudan a la constante crítica del entorno y pueden marcar un cambio significativo.

En definitiva, los problemas de machismo en informática tienen su base en un sexismo genérico que va más allá de lo técnico o lo puramente profesional. En el momento en el que se distingue el género a la hora de plantarse frente a un ordenador y escribir código, existe un gran problema que no está aislado del resto del mundo. No somos mujeres informáticas, somos informáticas. Para que este planteamiento aparentemente tan simple esté normalizado nos queda un largo camino de crítica, autocrítica, acción y reivindicaciones.


  1. Alyssa J. Kersey, Emily J. Braham, Kelsey D. Csumitta, Melissa E. Libertus & Jessica F. Cantlon. No intrinsic gender differences in children’s earliest numerical abilities. Nature, Science of Learning, volume 3, Article number: 12 (2018) Enlace
  2. Students Rebecca C. Hong and Alexander Jun  Women's Self-Efficacy Perceptions in Mathematics and Science: Investigating USC-MESA Enlace
  3. Anastasia Peshkovskaya, Mikhail Myagkov, Tatiana Babkina, and Evgeniya Lukinova  Do Women Socialize Better? Evidence from a Study on Sociality Effects on Gender Differences in Cooperative Behavior Munich Personal RePEc Archive Enlace
  4. Ernesto Reubena, Paola Sapienzab, and Luigi Zingalesc. How stereotypes impair women’s careers in science Enlace
  5. Samantha Nix, Lara Perez-Felkner, and Kirby Thomas. Perceived mathematical ability under challenge: a longitudinal perspective on sex segregation among STEM degree fields Front. Psychol., 09 June 2015 | Enlace
  6. Women in STEM: A Gender Gap to Innovation. Economics and Statistics Administration Issue Brief No. 04-11 Enlace
  7. White Paper on the Position of Women in Science in Spain. 2011. Ministry of Science and Innovation. Enlace
  8. Imagina, descubre, crea: Desarrolla tu lado tecnológico es una propuesta diseñada por la antigua oficina de software libre de la UGR con la intención de mostrar a niños la carrera de informática con voces y ejemplos femeninos. 2016. Enlace
  9. Meet Naomi Wu, target of an American Tech Bro Witch Hunt. 2017. NewsWeek. Enlace
  10. When Will DEFCON Stop Being A Massive Sexist Cringe-Fest?. 2016. Emily Maxima Enlace
  11. Sexism and the single hacker: Defcon's feminist moment. 2012. Elinor Mills. Enlace

Si queréis saber más sobre el sesgo en el reclutamiento académico: Institució CERCA junto a la Comisión Europea desarrollaron un minidocumental hablando en profundidad sobre el sesgo reclutacional en la Academia. Video
Si además os interesaría saber acerca de un muy interesante sistema de reclutamiento que se lleva a cabo en la universidad de Tromsø con la intención de eliminar ese sesgo, os recomiendo leer las siguientes entradas del Blog de Curt Rice, Director de el Comite Noruego de Diversidad en la Academia. Enlace1 Enlace2