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Usuarios vs. empresas: el mapa de la protección de datos en España

En el mundo de interconexión y amenazas digitales en el que vivimos, no podemos olvidar que entre los principales problemas que nos plantea la seguridad de las TIC, se encuentra la colisión de las nuevas tecnologías con los derechos fundamentales, o lo que es lo mismo: la privacidad digital de los usuarios. Poco a poco somos más conscientes y más consecuentes con nuestra vida personal en la era digital, pero ¿hasta dónde hemos llegado? No parece ninguna casualidad que, a escasos meses de la transposición del Reglamento Europeo de Protección de Datos, el CIS haya querido tantear a la población española y tomar la temperatura de los ciudadanos en sus hábitos en materia de privacidad digital.

Dentro de la amalgama de preguntas e información interesante que se ha recogido, hay ciertos datos significativos que plantean el mapa de la protección de datos en España. Ponerse en peligro al exponer datos personales en la red no parece un problema que preocupe realmente. En torno a un 40% de españoles consideran que es poco probable que su seguridad esté en peligro por exponer sus datos. Si lo miramos por edades es interesante ver que entre los más jóvenes (entre 18 y 45 años) el porcentaje es mayor: un 45% consideran que no es probable ponerse en riesgo por exponer tus datos. Cuanto más mayores, más conscientes o cautelosos somos de los peligros por la sobreexposición de la intimidad. Es posible que los más jóvenes que han crecido con el desarrollo de las TIC estén más acostumbrados y den menos datos personales; por lo que no se plantean que su seguridad pueda estar en peligro, o bien que no sean realmente conscientes por haber crecido con ello y necesiten concienciarse de los peligros de la red, que son cada día mayores.

"Por lo que se refiere a la protección de sus datos personales, ¿qué grado de seguridad: mucha, bastante, poca o ninguna, diría Ud. que le ofrecen cada una de las siguientes acciones que le voy a leer?"

Fuente: elaboración propia. Barómetro del CIS febrero 2017.

Por otra parte, la mayoría de los españoles consideran que es muy probable (un 31,1% de ellos) y bastante probable (un 49,3%) que sus datos puedan ser utilizados sin su consentimiento, además de que en torno al 50% consideran que están bien informados en protección de datos y en torno al 80% les preocupa su privacidad y la protección de datos personales por terceros. Esto es bastante interesante, nos demuestra que la preocupación de la ciudadanía es mayor de la que generalmente se cree. Tampoco se fían de dar datos tan a la ligera, consideran más seguras las cosas tangibles o de un carácter más institucional, como pagar con la tarjeta de crédito en un establecimiento, hacer la declaración de la renta o hacer operaciones bancarias por internet. En la misma línea afirman ser plenamente conscientes de la inseguridad de colgar fotos en redes sociales, dar sus datos para “concursos” en la red o dar su número de tarjeta. Parece que la ciudadanía cuenta con que las empresas hacen sus sistemas y aplicaciones de manera segura, y más si vienen de fuentes de confianza como puede ser una administración pública. Es lógico esperar que si vas a hacer la declaración de la renta, no exista ningún problema de seguridad con tus datos ¿no? Por desgracia, sabemos que las administraciones públicas no tienen los presupuestos que deberían tener para invertirlos en seguridad informática. Y esto casi mejor que no lo sepa el usuario de a pie, que definitivamente dejaría también de usar estos servicios.

"Cuando alguien proporciona datos personales, ¿cree Ud. que es muy probable, bastante, poco o nada probable que...?"

Fuente: elaboración propia. Barómetro del CIS febrero 2017.

Es cierto que los españoles, y sobre todo los más jóvenes, se consideran bien informados y puestos en privacidad y protección de datos. La mayoría de ellos sienten que las empresas hacen lo que quieren con sus datos: piensan que los datos pueden ser usados sin su consentimiento y creen que han recibido llamadas comerciales de empresas a las que no han dado los datos. Pero es muy llamativo que más del 60% afirman que nunca o raramente leen las políticas de privacidad, por lo que difícilmente podrán saber si en esa política de privacidad autorizaban cesiones de datos o transferencias internacionales. Al fin y al cabo, la falta de hábito y conciencia para preocuparse por el uso de los datos personales sigue siendo patente.

Aún hay un largo camino por recorrer en concienciación y formación. Llama la atención la disonancia que se da entre los datos que los ciudadanos consideran importantes, y los datos a los que la legislación otorga mecanismos de mayor protección jurídica. Y es que, un importante porcentaje de los encuestados estarían dispuestos a dar con facilidad tanto como su nacionalidad (un 66%), las cosas que hacen, hobbies o lugares a los que van (un 43%) o sus gustos y opiniones (46,8%). Todos estos datos son igual de personales y son igual de merecedores de protección que un historial médico, un número de teléfono o la historia laboral; datos que la gente da con muchísima menos facilidad. De hecho, algunos de los datos más valorados y de los que se lucran muchas empresas son los de nuestros gustos, aficiones o dónde estamos. No hace falta decir que la publicidad que nos proporciona Google no es casualidad.

"De los siguientes tipos de datos personales, dígame cuál o cuáles de ellos daría Ud. fácilmente, le costaría darlos o no los daría salvo que fuera imprescindible."


Fuente: elaboración propia. Barómetro del CIS febrero 2017.

Sobre todo esto hay algunas conclusiones rápidas que podemos extraer: los ciudadanos están preocupados, de eso no hay duda; pero existe una falta de interés patente por conocer realmente qué quieren hacer las empresas con los datos. Existe una confianza en la seguridad por defecto en ciertos procedimientos de las administraciones públicas, por lo que es importante hacer hincapié en esta. Sin embargo, los ciudadanos no son realmente conscientes del valor de sus opiniones, hábitos y comportamientos. Ahora que parece que desde el punto de vista institucional la protección de datos empieza a ser una prioridad, con un Ministerio de Agenda Digital y varias iniciativas de la Agencia de Protección de Datos dirigidas a concienciar, será importante que éstas se intensifiquen. Aún falta mucha información, no sólo sobre los derechos, sino de la propia (in)seguridad de los dispositivos digitales y de las tecnologías. Los ataques a todo tipo de dispositivos están a la orden del día y el Internet of Things ya es una realidad. En un mundo en el que la seguridad lógica ya es tan importante como la seguridad física, es labor de la administración formar a la ciudadanía y promover las acciones necesarias que garanticen su protección también desde el punto de vista digital.

Lorena Sánchez Chamorro

Lorena Sánchez Chamorro

Jurista y politóloga. Friki de la literatura, las telecomunicaciones y la vida en general. Firme defensora del conocimiento multidisciplinar. Siempre aprendiendo. Análisis crítico como base de todo.

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