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¿Por qué surge el independentismo en Cataluña?

En este primer artículo de mi nueva andadura en Polikracia, he querido indagar en uno de los temas más recurrentes de estas últimas semanas (y meses) en nuestro país, el denominado “Desafío Catalán” que se ha convertido sin lugar a dudas en uno de los temas centrales de la sociedad catalana y española.

La última hora del caso es la fulminante respuesta del ejecutiva central y a la postre del TC para suspender de manera cautelar la celebración de la “consulta” del próximo día 9 de Noviembre. Pero en este artículo desearía mirar un poco más atrás, analizar cuál puede haber sido la causa de este auge pronunciado de partidarios a la independencia que ha vivido Cataluña.

¿Dónde estamos?

Según los datos del ICPS (Institut de Ciències Polítiques i Socials en su sondeo anual) se ha pasado de un 13,5% de partidarios a esta postura en el año 2007 a un 43% en 2013, casi 30 puntos de diferencia, quedando constatado sin lugar a dudas el incremento acentuado de dicha posición.

¿Por qué?

Es irrefutable que Cataluña posee una fuerte identidad nacional, muy por encima de la media española, debido a unos factores característicos propios: cultura, lengua, ansias de auto gobierno etc.  ingrediente que resulta básico para entender la evolución del proceso, pero no nos podemos dejar engañar y pensar, como hacen algunos románticos, que este auge se debe a llamados factores “sentimentales”,  haciendo referencia a que el sentir catalanista ha estado recluido en el seno de todo catalán esperando el momento de maduración perfecto para reaparecer. Sentimiento escondido desde el fatídico 1714 y siendo la sentencia del TC respecto al “Estatut”, en Junio del 2010, la gota que colmó el vaso del orgullo catalán y hizo despertar al gran oso independentista. La realidad no parece ser tan bonita ni tan poética (Ver gráfico 1, fuente: elaboración propia EPA Instituto Nacional de Estadística y sondeo ICPS).

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Gracias al gráfico anterior se puede intuir que quizás la explicación a este hecho es algo más racional de lo que se piensa, los factores económicos pueden haber sido una de las principales causas de dicho incremento independentista. En 2008-2009 sucede el primer gran aumento de partidarios, pasando de un 15,7% en 2008 a un 21,5% en 2009, año que marcó el inicio de uno de los ciclos más críticos de nuestra economía, el inicio de la gran crisis económica de este siglo. En Cataluña el impacto de la crisis también fue muy duro , como así lo denota uno de los principales indicadores de todo economía:  la tasa de paro (7,5% en 2008 a un 16,2% en 2009). La llegada de la crisis actuó como desencadenante para romper el “statu quo” nacionalista que reinaba hasta ese momento superando ampliamente, como consecuencia, la media de partidarios (“crónicos”) que era del 16%.

La sentencia del “Estaut” (Junio 2010) parece que no causó tanto impacto como se cree o nos quieren hacer creer, la idea errónea (desde mi punto de vista) que el supuesto ataque del Estado Central a la voluntad del pueblo catalán fue la mecha que prendió el fuego no parece contrastarse, podemos decir que fue Goldman & Sachs quien prendió dicha mecha.

¿Por qué? Porqué el año 2010 (sondeo realizado a finales de año, cuando sentencia del TC ya era conocida) experimentó un aumento de tan solo un 0,3% de favorables a la independencia, lejos del aproximadamente 7% del año anterior (ver tabla).

También quiero desmentir lo que se ha sugerido en ciertos sectores de la derecha española, se ha acusado al sistema educativo catalán de incentivar este auge a partir del “adoctrinamiento” de los más pequeños. En un estudio reciente que yo mismo realicé constaté que el sistema catalán de inmersión lingüística (que a nivel educativo se ha observado que es eficiente como así lo indican los informes PISA) no ha tenido ningún impacto en este auge. (ver gráficos 2 y 3,  fuente: elaboración propia datos sondeo ICPS ).

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Si el efecto fuese cierto se observaría un aumento pronunciado de los partidarios a esta postura en los segmentos de población más joven (desde 1992, año de aplicación para la totalidad del territorio catalán del modelo de inmersión lingüística) dado que son los que han estado bajo los efectos del sistema educativo. Como se ve en el gráfico (gráfico 3) este incremento en ningún caso ha sido muy destacado, existe una cierta estabilidad. Ya en 1992, año en el que los jóvenes de 18 años no habían tenido ningún tipo de influencia del modelo lingüístico, el segmento de población de 18-24 años era el más favorable a la independencia de Cataluña (30%), en 2013 aumentó hasta el 39%, una subida de 9 puntos respecto 1992, lejos del aumento de un 30% de la población de entre 51-64 años, que alcanzó el 44% en 2013 (14% en 1992).

Para acabar de desestimar la postura que ve la inmersión lingüística como una de las causa del auge independentista, en el gráfico 4 , se observa cómo desde 1992 los jóvenes (18-24 años) han mostrado unos parámetros similares de sentimiento de pertenencia nacional, siendo la opción “igual” la más común en todos los años estudiados (igual de español que catalán).

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Si bien es cierto que se han llevado a cabo diversas acciones y actitudes poco éticas en algunos centros públicos siendo mostrados en ellos elementos políticos favorables a ciertas posturas (esteladas, referencias independentistas etc.) que transmiten una información sesgada a los alumnos. Las escuelas deben ser neutrales respecto todo tema político y más si se trata de escuelas públicas (pagadas por el conjunto de la sociedad), las escuelas no se pueden ver como instrumentos ideológicos para ganar adeptos. Pero lo cierto es, después de la investigación llevada a cabo, el escaso impacto que ha tenido el sistema educativo catalán en el surgimiento del sentimiento independentista en Cataluña.
 Más allá de la sentencia del TC sobre el “Estatut de Catalunya”, el año 2010 significó el cambio de Gobierno (fin a siete años de tripartito de PSC, ERC y ICV) , Artur Mas fue proclamado “President de la Generalitat” (62 diputados, +14 respecto a las anteriores elecciones) y por fin conseguía ese sueño que tanto anhelaba. Por primera vez “Convergencia i Unió” se desmarcaba de una forma “sinuosa” a favor de una hipotética independencia y ya en su programa electoral apostaba por el derecho a decidir.

No fue hasta el año 2012 (elecciones anticipadas) cuando CIU se sacó por completo la máscara y apostó de frente por la secesión. La “diada” de Cataluña (11-S) se convirtió en una gran manifestación (esta vez si, claramente a favor de la independencia) con más de un millón de asistentes bajo el lema “Catalunya, nou estat d'Europa”. Semanas después, Mas viajó a Madrid donde se topó con la negativa (para variar) del Gobierno de Rajoy a discutir la propuesta de un pacto fiscal para Cataluña (por aquel entonces parecía que ese acuerdo podría calmar las aguas).
Mas adelantó los comicios electorales en busca de grandes mayorías para poder seguir liderando el proceso, pero CIU perdió 11 escaños (50) y “Esquerra Republicana de Catalunya” recuperó los 11 que había perdido en las anteriores elecciones, postulándose como la gran candidata para guiar el barco secesionista (dinámica que se ha venido vislumbrando desde entonces) pasando a ser la segunda fuerza política en Cataluña con visos de ser la primera antes que tarde (como así ha sucedido en las últimas elecciones europeas de este año).

Esta situación en la cual la mayoría parlamentaria catalana se posicionaba a favor de la independencia de Cataluña y del derecho a decidir, vino acompañada (y en parte causada) de la grave crisis que ha sufrido el PSOE y en concreto el PSC en Cataluña, por culpa de sus continuos problemas internos (acerca de la consulta, del derecho a decidir etc.) eclosionando en una falta de rumbo y coherencia en sus decisiones que  junto a una nula cohesión interna del partido, que se ha evidenciado con continuas “deserciones”,  ha generado una perdida de confianza en la organización socialista por parte de su electorado dejando huérfanos, ideologicamente hablando, a una parte de la población catalana que no ha encontrado alternativas “no independentistas” más allá del PP y C's (que se distancian claramente de su percepción del eje izquierda-derecha).
Desde mi punto de vista, el ascenso del PP a los altares de la Moncloa ha supuesto otro de los grandes propulsores del secesionismo catalán, sus continuas negativas y caso omiso al problema que se estaba desarrollando en Cataluña, manteniéndose siempre firme en su táctica de ojos que no ven corazón que no siente, acompañado como no podía ser de otra manera de iniciativas legislativa polémicas e impopulares (totalmente innecesarias) como la LOMCE (que se desató como un ataque a la lengua catalana) y su continuo afán de recentralización, sirvió para engrosar las filas de los adeptos a la causa independentista. El inmovilismo político crónico del Partido Popular frustró a un segmento de la población catalana haciéndoles tomar posturas más extremas (apoyar la independencia) debido a la falta de alternativas propuestas desde Madrid, (Ver tabla 5,  fuente: elaboración propia datos sondeo ICPS).

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A vueltas con lo comentado anteriormente, podemos observar como en el año donde la valoración media del Gobierno Central por parte de la población catalana es mayor (2005, 5,1/10) el apoyo a la independencia también registró un mínimo (12%). Por contra el año donde la valoración del GC fue menor (en 2012, un 2,29/10) el apoyo a la secesión toco techo (44,3%), por lo tanto, se constata que la actitud de la máxima representación política del Estado tiene un efecto directo sobre el fenómeno independentista. Esta valoración tan negativa también es un reflejo de la creciente desafección que se vive en nuestro país hacia todo lo relacionado con la política y la economía provocada por los continuos casos de corrupción y el aumento de las desigualdades, entre otras muchas injusticias que se van sucediendo día a día. Sin lugar a duda esta situación también ha sido un factor a tener en cuenta en este aumento de independentistas, la bucólica imagen de empezar un país de zero, limpio de todos los males anteriores, atrae a cualquiera, hasta a los males (caso Pujol).

La situación económica ha sido uno de los principales desencadenantes y una de las principales vías de escape de Artur Mas para tratar así de justificar todos sus errores. Una bandera con estrella para tapar las vergüenzas de su gestión: aumento de las desigualdades dentro la sociedad catalana, aumento de la pobreza, reducción de las partidas para hacer frente a la dependencia, recortes a los principales pilares del Estado de Bienestar como son la educación y la sanidad, un aumento desmesurado de la deuda etc. y todo esto justificándose con una simple excusa: no hay alternativas debido a la presión del Gobierno Central (muy recomendable leer el libro del profesor Vicenç Navarro “Hay Alternativas”).

Aprovechando la situación general del país el mensaje de “Espanya ens Roba” (haciendo referencia a las balanzas fiscales y al llamado “déficit fiscal”) ha resultado muy eficiente, la idea (sin contrastar y sin controlar ciertas variables como puede ser un futuro fuera de la UE y sus posibles consecuencias) que una posible secesión de España provocaría una mejora de la economía catalana, llegándose a vislumbrar como un oasis en plena tempestad, ha ganado muchos adeptos.

Disculpen todos esos férreos seguidores de cualquier nacionalismo (catalán, español, italiano, chino etc.), pero según mi opinión y citando a Albert Einstein “El nacionalismo es una enfermedad infantil, es el sarampión de la humanidad”, como todo virus cuando una sociedad se encuentra con las defensas bajas (época de grave crisis económica por ejemplo) la enfermedad consigue entrar y actuar en lo más profundo de ellas. Claro está y ya lo he dejado patente en este artículo, que existen otras causas para explicar este fenómeno, pero sin duda la conjetura económica en la que se ha visto envuelta el Estado español es el factor clave para entender la situación catalana. No hay nación más importante que la patria del dinero, al fin y al cabo todas las banderas son “made in China".

Alex Sainz de Vicuña Prat

Alex Sainz de Vicuña Prat

Politólogo, Máster en comunicación política y graduado en comunicación. La actualidad política, y social, son mis principales áreas de interés.

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