TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

«Patria o Muerte», la célebre frase del Comandante Fidel Castro es hoy una línea de estudio sobre la influencia militar en los jóvenes. ¿Moriría usted por España? Esta pregunta puede despojar dos tipos de respuestas: por un lado, una indiferencia distinguida; y por otro, un chovinismo patrio. Como ustedes saben, los principios republicanos se asocian a una defensa a ultranza de invasiones exteriores de la Res Publica; la ciudadanía, a parte de participar políticamente en los asuntos públicos, debe implicarse militarmente en la defensa de su soberanía (Pocock, 2002). Por ello, se permite la tenencia de armas en Estados Unidos; más que una reivindicación del lobby armamentístico -que también-, existe un principio republicano sobre el derecho de los ciudadanos a defender la patria e incluso poder sublevarse contra un gobierno tirano o déspota. Aunque el debate sobre la posesión de armas en EE.UU. predispone a posiciones antagónicas, se trata de un principio constitucional materializado en la segunda enmienda. En relación con esto, existe un debate tendido sobre si los principios fundacionales de los Estados Unidos son más bien liberales o más bien republicanos (Bailyn & Baiges, 2012). No obstante, ¿Cuál es la situación en España?

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El CIS sugiere que existe cada vez un gap mayor entre los chovinistas y los que podríamos llamar indiferentes. El porcentaje de españoles que no acudirían a defender voluntariamente el país aumenta tendencialmente desde 2005. Respecto a los sentimientos que evocan las ceremonias militares del estilo del 12 de Octubre u otros actos similares, asistimos en 2013 a un punto de intersección para después presenciar tendencias contrarias; los españoles que son susceptibles al impacto emocional de estos actos son significativos. Por tanto, parece sensato descartar la opción de los españoles como unos apátridas individualistas. Asimismo, suena demasiado provocador advertir la categoría de patriotas impotentes, aquellas personas que se emocionan con los desfiles y los despliegues militares de forma ceremonial pero que rehuirían un conflicto bélico. Como muchos de los fenómenos que analizamos en la Ciencia Política, el "Patriotismo", o como queramos llamarlo, responde a una concatenación de factores en tanto que fenómeno multicausal. Si nos vamos al caso español existen acontecimientos históricos que pueden darnos claves sobre cómo la sociedad española ha moldeado su comportamiento en relación a las Fuerzas Armadas y la exaltación nacional: la militarización social durante el Franquismo; el golpe de Estado del 23 de Febrero organizado por militares; la integración de España en la OTAN y la consecuente modernización del Ejército Español; la participación en la Guerra de Irak; estrategias de “cortina de humo” como la reivindicación de Gibraltar o el asalto al Islote Perejil; la actividad terrorista de ETA como polarizador de identidades nacionales; y la penetración de valores postmaterialistas (Inglehart & Abramson, 1999) en la sociedad española; entre otros que se podrían enunciar.

Sea como fuere, y dada la situación de complejidad causal, sugiero que los españoles se emocionan por otras cosas. Esto nos lleva a replantearnos qué es la patria, lo que supone discernir toda una batalla dialéctica por el significado de Patria: la posición del Partido Popular es recalcable en tanto que sustentador de la idea de la España Constitucional apoyada en el relato fundador de la Transición y el Régimen del 78 (Cotarelo, Tezanos & De Blas Guerrero, 1993) y asociada a la historia de España. Desde la izquierda, se observa una posición más crítica en lo que a su estrategia discursiva se refiere (La Patria como un concepto hegemonizado por la Derecha Española, asociada a valores del tardofranquismo reaccionario). Podemos ostenta una estrategia populista basada en las nociones de Laclau en la que intentan capitalizar el concepto de Patria en un sentido de derechos sociales y servicios públicos (Laclau, 2012) («La Patria no es sacar los tanques el 12 de Octubre sino garantizar el funcionamiento eficiente de la Sanidad Pública»).

Así pues, enfrentamos dos ideas principales y confrontadas de Patriotismo Español, a la cual se puede sumar una tercera no demasiado discordante con la del Partido Popular: Ciudadanos también hace gala de la cultura de pacto y consenso de la Transición como mito fundador de la Patria. Esto entronca con el universo de los significados y los significantes, una tarea difícil de desarrollar siempre porque se vincula directamente con el campo de la antropología simbólica y disciplinas como el interaccionismo simbólico o el constructivismo social. Resulta más sencillo acercarnos a este asunto como estrategia de competición política: los populismos, cada vez más, incluyen categorizaciones de Patria en torno a Pueblo vs. Élite, en el caso del populismo de izquierdas (Ramiro & Gomez, 2017); y del pueblo frente a los inmigrantes y al multiculturalismo que socava las instituciones nacionales, más en la línea del populismo de derechas xenófobo (Mudde, 2007).

En definitiva, vivimos en una época en la que se está reconfigurando el sentir de la Patria, más que su desaparición, pese a fenómenos como la globalización que erosionan el concepto de Estado-nación (o precisamente a causa de éstos, por cobrar mayor relevancia política la configuración de unas identidades y unas fronteras hasta ahora indiscutidas, como señala Strange (1996)). Distintos intereses, tanto de clases sociales como de demarcación cultural, compiten por apropiarse de la Patria porque saben que es un concepto agregador. La Patria ni se crea ni se destruye, se transforma, desde un sentido premoderno de honor y valentía –más bien republicano- a uno más posmoderno, si se quiere, de construcción identitaria de la persona en un mundo de desencanto colectivo generalizado (Bauman, 2015). A su vez, destaco la importancia del concepto de Patria en la competición política. Tal es así, que me atrevería a decir que el partido o agrupación que consiga hegemonizar su concepción de Patria habrá conseguido, no solo colonizar cuotas de poder, sino además transmitir un imaginario colectivo coherente que legitime políticas públicas y acciones determinadas en momentos específicos.


Bailyn, B., & Baiges, V. (2012). Los orígenes ideológicos de la Revolución norteamericana. Madrid: Tecnos.

Bauman, Z. (2015). Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Cotarelo, R., Tezanos, J., & De Blas Guerrero, A. (1993). La transición democrática española. Madrid: Sistemac.

Inglehart, R., & Abramson, P. (1999). Measuring postmaterialism. American Political Science Review, 665-677.

Laclau, E. (2012). La razón populista. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Mudde, C. (2007). Populist radical right parties in Europe. Cambridge: Cambridge University Press.

Pocock, J. (2002). El momento maquiavélico. El pensamiento político florentino y la tradición republicana atlántica. Madrid: Tecnos.

Ramiro, L., & Gomez, R. (2017). Radical-left populism during the great recession: Podemos and its competition with the established radical left. Political Studies, 108-126.

Strange, S. (1996). The Retreat of the State: The Diffusion of Power in the World Economy. Cambridge: Cambridge University Press.