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El odio hacia la deuda y la inflación: el Ordoliberalismo en Europa

En el año 2000 Alemania alcanza niveles de desempleo del 10%. Esta escandalosa cifra para el gobierno germano dio lugar a la reforma laboral de la que se nutrirán en el futuro cercano los países mediterráneos del sur de Europa. Lo más destacado y más comentado de esta reforma es la generación de los famosos “minijobs”, el abaratamiento del despido y el fomento de una mayor velocidad en la contratación. Cabe destacar que la última característica mencionada todavía está en la lista de “cosas que hacer” por parte de países como el nuestro.

Por aportar más datos macroeconómicos, la deuda pública de Estados Unidos se ha llegado a situar en 2016, año clave debido al ascenso de Trump al poder, por encima del 105% del Producto Interior Bruto (PIB), mientras que la deuda en Alemania en ese mismo año de inflexión apenas rebasó el 68% del PIB. Este hecho es la consecuencia del espíritu económico alemán de total aversión al endeudamiento y a la inflación.

DEUDA DEL GOBIERNO ALEMÁN CON RESPECTO AL PIB
DEUDA-DEL-GOBIERNO-ALEM-N-CON-RESPECTO-AL-PIBFuente: Trading Economics. https://tradingeconomics.com/germany/government-debt-to-gdp
Datos obtenidos a través de Eurostat.

Pareciera que los gobiernos alemanes del presente siglo han gestionado la economía nacional de igual manera a como las familias gestionan su economía doméstica del día a día. Esto es lo que diferencia el modelo de crecimiento alemán del de otros como el estadounidense o el chino. La idea es básica: evitar un desequilibrio excesivo entre ingresos y gastos.

¿Por qué esta diferencia? La causa de esta nueva gestión en la economía alemana parte de una corriente ideológica poco conocida fuera del país germano: el ordoliberalismo.

El origen del ordoliberalismo está en la respuesta de las élites liberales alemanas a la crisis de la democracia liberal de 1933. Surgió en la ciudad de Friburgo de Brisgovia: un grupo de economistas liderados por Walter Eucken trabajaban por aquel entonces en el ámbito universitario en busca de soluciones para los enormes daños causados por la Gran Depresión de 1929 (Martín Méndez, 2014).

Mientras los nazis se hacían con el poder y llevaban al país a la Segunda Guerra Mundial, los estudiosos de la Escuela de Friburgo diseñaron su modelo económico partiendo de la observación de que los sistemas liberales sin restricciones son de naturaleza inestable y requieren de una intervención estatal para sustentarlos. La función del gobierno no era corregir los fallos del mercado, sino establecer y hacer cumplir las leyes. Este nuevo modelo económico se convertiría en la piedra angular de la política económica de la Alemania Federal (Vanberg, 2004).

Eucken diseñó un modelo en el que el Estado debe limitarse a establecer las reglas para que el mercado y la competencia funcionen, absteniéndose de los estímulos que defendían en aquella época, entre otros, Keynes. Eucken, por tanto, era un claro defensor de un sistema flexible de precios y del acceso libre a los mercados –principios de claro corte liberal-capitalista tal como hoy lo concebimos.

El ordoliberalismo se ha convertido en la doctrina principal y dominante del centro-derecha en Europa. A día de hoy, el gobierno germano es de corte ordoliberal, pero la macroeconomía en Alemania y en el resto del mundo son dos universos paralelos.

El ordoliberalismo originario de la mitad del siglo pasado ha sufrido claras actualizaciones con el paso de los años. Las críticas que se han realizado sucesivamente a la Escuela de Friburgo han servido para enriquecer esta corriente ideológica. Durante los años de la crisis del euro y los rescates a Grecia la crítica ejerció cierta presión sobre la negativa alemana a incrementar el gasto para reactivar la economía, debido a ciertos principios incorporados a la corriente de la escuela de Friburgo, entre los que cabe destacar el crecimiento a golpe de exportaciones, la contención del gasto público y la subida de impuestos (Rippe de Mello Kklein, 2012).

Más allá de este recorrido histórico-intelectual expuesto, en la actualidad es posible identificar dos principales problemas en relación con el desarrollo del ordoliberalismo (Rittershausen, 2007):

  1. Una falta de política coherente para hacer frente a períodos económicos recesivos.

  2. La inexistencian de un marco coherente dentro de la política monetaria ordoliberal, puesto que en décadas pasadas se apoyaron en el monetarismo y actualmente es posible esclarecer la política monetaria que toman como piedra angular.

Alemania ha conseguido un modelo económico que le encaja a la perfección. Ha aprendido de sus errores y se ha convertido en la locomotora de Europa. ¿Pero vale esta receta para todos por igual?

El caso de Alemania, previamente a su entrada en el proyecto de la Unión Europea, era el de un país con una moneda fuerte y una situación económica favorable debido a sus excelentes relaciones comerciales con gran parte del mundo. En este escenario, la aplicación de la teoría del ordoliberalismo se produce con relativa facilidad al partir de políticas y corrientes ideológicas nacidas de un sistema económico-social determinado. Pero la aplicación cambia radicalmente cuando otro país con una situación económica menos próspera y una moneda más débil en relación con el mercado de divisas internacional intenta aplicar las teorías del ordoliberalismo. Este tipo de países -concretamente los del sur de Europa–, al acceder a una unión monetaria como Estados Miembro, devienen muy determinados por las dinámicas de trabajo y colaboración conjunta entre ellos y los Estados Miembro del norte, necesarias de cara a una estable y duradera prosperidad del proyecto europeo.

Otra cuestión relevante es si la España actual –o de un futuro cercano, como podría ser 2020– puede asemejarse a la Alemania que fue el primer Estado Miembro en superar la crisis global de 2008. En este asunto hay que tener en cuenta que el modelo alemán parte de una base y potencial industrial muy significativo y una capacidad exportadora muy importante que España aún no tiene. Otro aspecto a tratar sería la fijación del país germano con la estabilidad de los precios; una práctica que no beneficiaría a España, ya que se ve favorecida por niveles de inflación más elevados. Otro factor a tener en cuenta es que el modelo exportador como base de crecimiento no es viable si todos los Estados Miembro se basan en el mismo modelo al mismo tiempo.

RATIO DE INFLACIÓN ESPAÑA Y ALEMANIA
RATIO-DE-INFLACI-N-ESPA-A-Y-ALEMANIAFuente: Trading Economics. https://tradingeconomics.com/spain/inflation-cpi
Datos obtenidos a través de Eurostat.

Lo que sí hay que destacar es que, con el Reino Unido fuera de juego y Francia asumiendo cada día un mayor papel dentro de la Unión Europea, la posibilidad de un cambio impuesto desde dentro de Europa parece posible solo con que ofrezca respaldo la propia Alemania.

A raíz de la reciente coalición de gobierno pactada por parte de Angela Merkel, es sensato imaginar que Alemania seguirá en la misma línea económica y sin fomentar ningún tipo de políticas de naturaleza expansiva que pudieran favorecer al sur. Un claro ejemplo de este hecho es la perspectiva de la canciller alemana en relación con las políticas de financiación por parte del Banco Central Europeo, acerca de las que ella siempre insiste en que la política monetaria debe de seguir el mismo objetivo marcado por Eucken: la estabilidad.

La doctrina ordoliberal puede haber funcionado de una forma óptima para Alemania desde que rige el destino de la Eurozona, gracias a su condición de acreedora de sus socios desde 2010; pero eso no lo hace directamente exportable a otros contextos. No obstante, a través de su dominio en el sistema euro, el gigante alemán ha aumentado su consistencia tras el episodio del Brexit y está exportando su ideología ordoliberal al resto de miembros de la Unión Monetaria en Europa (White, 2017).

Durante estos años, Alemania ha establecido una auténtica red continental de cadenas de suministro para las que se sitúa como pilar central. En esta red de continuo movimiento de bienes y servicios y, sobre todo, de dinero, participan casi todos los países de la Unión y sus colindantes de norte a sur. A pesar de esta red, la condición exportadora preeminente de Alemania no es el único problema para los socios europeos. El superávit exterior relativo de la primera economía europea es tan desproporcionado que supera al de cualquier otra potencia mundial. Su continuo PIB en números positivos refleja la diferencia entre lo que se produce y se consume en el país germano. Dicha diferencia implica la implantación de salarios más bajos para su propia población y, sobre todo, menor inversión, pues las empresas ganan en el exterior lo que no les puede ofrecer el mercado interno.

La dinámica alemana provoca en Europa una situación en que uno de sus socios absorbe la demanda de los demás sin poner en juego la suya. Las consecuencias de esta dinámica se pueden observar de manera clara puesto que la estrategia alemana ha sido uno de los motivos por los que el Reino Unido ha optado por alejarse de la Unión y en el resto de países cobran fuerzas las consultas con objetivo similar. Podría decirse que el sistema político del ordoliberalismo europeo está desapareciendo precisamente gracias a su propagación.

EL AUGE DE LOS NACIONALISMOS EN EUROPA
EL-AUGE-DE-LOS-NACIONALISMOS-EN-EUROPA
Fuente: From Tone. https://fromtone.com/the-rise-of-nationalism-in-europe-results-of-most-recent-national-elections/. Nótese que en las pasadas elecciones italianas la derecha euroescéptica consiguió un 37% de votos; en las más recientes suecas, la derecha euroescéptica ascendió a un 17%.

Alemania ha estado implantando su ideología económica en la Eurozona a lo largo de estos años y esto ha provocado en ella una falta continua de demanda e inversión. El ordoliberalismo demanda continuamente un equilibrio presupuestario eterno, la estabilidad de precios y la flexibilidad de éstos. Precisamente esta falta de demanda e inversión ha propiciado un punto de inflexión en la Unión Europa con la paulatina desaparición de la visión de una Europa alemana.

Una aplicación de la teoría ordoliberal en cada uno de los Estados miembro es económicamente imposible de aplicar debido principalmente a la gran diversidad del sistema político y económico de cada estado miembro. Pero lo que es indudable es la imperante necesidad de la búsqueda de soluciones ante los posibles desequilibrios entre las dos Europas a distintas velocidades y, sobre todo, una solución contundente para impedir la desintegración de la Unión. Tal vez una Unión Europea de carácter federal sea la única solución posible y efectiva frente a la realidad a la que nos enfrentamos hoy en día, pero esto es otro asunto.


Martín Méndez, P. (2014). Edmund Husserl en el ordoliberalismo alemán. Extrañezas, resonancias y actitudes. Universidad Nacional de Lanús, Argentina.

Vanberg, V. J. (2004). The Freiburg School: Walter Eucken and Ordoliberalism. University of Freiburg, Department of Economic Policy and Constitutional Economic Theory.

Caroline Rippe de Mello Kklein, C. (2012). O ordoliberalismo alemão expresso no ideário econômico de Roberto Campos. Historia Livre, Revista Historiador.

Rittershausen, J. R. B. (2007). «The Postwar West German Economic Transition: from Ordoliberalism to Keynesianism». IWP Discussion Papers.

White, J. (2017). Between Rules and Discretion: Thoughts on Ordo-Liberalism. Jonathan White. London School of Economics.

Enrique Fernández de Frutos

Enrique Fernández de Frutos

Madrid, 1995. Enrique estudió Economía y Finanzas en la UAM y ha cursado el Máster de Asuntos Internacionales en lCADE y en la Universidad de Georgetown en Washington DC.

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