TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

Las sociedades han experimentado transformaciones desde que existen. De las primeras sociedades de cazadores y recolectores se evolucionó hacia sociedades agrarias. Éstas, con el paso del tiempo y la técnica, se convirtieron en sociedades industriales. De esta forma las sociedades tradicionales pasaron a ser sociedades modernas.

¿Cuál es el factor causante de estos cambios? ¿La economía, la cultura o la política? ¿Predomina alguna de estas esferas sobre las otras?

Éste es un tema que ha llamado la atención de múltiples investigadores, desde Marx y Weber hasta Parsons y, muy especialmente, Lipset y su Teoría de la Modernización. Esta última fue contestada por Przeworksi y, más reciententemente, por la Teoría de la Posmodernización desarrollada por Inglehart. Éstos son algunos de los autores que trataré en este artículo.


Cultura =  sistema de actitudes, valores y conocimientos compartido ampliamente por la sociedad y transmitido de generación en generación. (Inglehart, 2000:18)


En el pensamiento de Marx predomina el determinismo económico, es decir, el convencimiento de que la tecnología configura la economía y ésta genera los cambios politicos y culturales. Si bien, con el paso de los años ha ganado peso el componente cultural e ideológico. Lenin, Mao y Gramsci fueron conscientes de la importancia que tiene la cultura y su relación con la economía y la política. Con ello abrieron el camino a las perspectivas ampliadas del posmarxismo.

Weber también afirmaba que la cultura y la economía se influyen mutuamente, pero para él es la cultura la que predomina y configura la economía y la política. En su obra más célebre se señalan la cultura y los valores del protestantismo como catalizadores del desarrollo del capitalismo y, por lo tanto, de la Revolución Industrial, promoviendo la generación de una racionalidad que afecta a todas las demás esferas y provoca cambios en los valores de la sociedad. Parsons siguió el pensamiento de Weber y se reconoció claramente como un determinista cultural: en su teoría sistémica el sistema cultural es preminente y determinante de las demás esferas y de sus interrelaciones. Dicho de otra forma, la cultura es la base que estructura la sociedad.

Más adelante, Lipset estudió la relación entre desarrollo económico y democracia en su Teoría de la Modernización, según la cual el desarrollo económico correlaciona con la democracia; en este caso, el sistema económico configuraría el sistema político. Entendiendo la Modernización como un proceso que incrementa tanto las capacidades económicas, como las capacidades politicas, a través de la industrialización y la burocratizacion respectivamente. Además de estas dos, otras consecuencias del desarrollo economico serian la urbanización, mayores niveles educativos, la especialización ocupacional y el desarrollo de las comunicaciones. Todo esto causaría los cambios sociales y políticos que nos han llevado al  sistema que conocemos actualmente: la democracia liberal. Pero es una teoría que ha motivado muchas críticas: por ejemplo, Przeworski la refutó mostrando que, una vez alcanzada la democracia, el crecimiento económico ejerce de estabilizador del sistema y evita la vuelta hacia una dictadura. Pese a ello, Inglehart, Epstein y otros autores han mostrado más adelante otros argumentos acerca de por qué la Teoria de la Modernización es acertada.

Teoria de la Posmodernización

Uno de los autores que más ha estudiado este tema ha sido Inglehart, que está de acuerdo en varias cuestiones y discrepa en otras con respecto a Lipset. Inglehart aboga por la vinculación existente entre el desarrollo económico, el cambio cultural y el cambio político. Afirma que deben existir unos patrones que puedan ser de cierta predicibilidad. El sociólogo estadounidense discrepa con la Teoría de la Modernización en 4 cuestiones:

  1. El cambio no es lineal, no existe un "fin de la historia". Llega a alcanzar un límite y luego cambia de dirección.
  2. El determinismo económico y el cultural son simplificaciones. Tanto la esfera cultural, como la política y la económica juegan un papel, están interrelacionadas y sus influencias son bidireccionales. Los tres sistemas se apoyan mutuamente.
  3. Rechaza la idea de que modernización equivale a occidentalización, afirma que la racionalidad adquisitiva no es exclusivamente occidental.
  4. La democracia no es inherente a la modernización, sino a la posmodernización.

No existe un único marco teórico y conceptual sobre la posmodernidad. Para algunos autores se trata de la revalorización de la tradición, para otros se caracteriza por el rechazo de la modernidad/occidentalización y, según otros, por el surgimiento de nuevos valores y estilos de vida. En lo que están de acuerdo es que supone una ruptura respecto a los principios o valores de la modernidad, caracterizada por la tendencia a la racionalización, la jerarquía y el conformiso, mientras que los prinicipios de la posmodernidad acentúan la diversidad y la autonomía humana y rechazan los grandes relatos modernos. Este surgimiento de nuevos valores está teniendo lugar porque las nuevas generaciones experimentan situaciones vitales diferentes a las generaciones anteriores, lo cual les genera percepciones diferentes de la realidad. Esta idea subyace en el pensamiento de Baudrillard (1983).

Según Inglehart, dos aspectos fundamentales están cambiando en las sociedades industriales:

  1. Los sistemas de valores: de los valores materialistas, basados en el estatus social y el crecimiento económico, hacia unos valores posmaterialistas. Entre esos valores ganan más peso la elecciones individual de estilos de vida, la autoexpresión individual y la calidad de vida.
  2. La estructura institucional: las instituciones tradicionales y jerárquicas, como el estado burocrático, el partido politico disciplinado, la cadena de montaje en masa o los clásicos sindicatos han llegado a un límite, tanto por su eficacia como por su aceptación por la mayoría.

En la actualidad se esta produciendo un cambio de valores gradual hacia esos valores posmateriales, obtienendo la calidad de vida un mayor peso frente al crecimiento económico. Cuestiones como la protección del medio ambiente o la igualdad de género también adquieren más importancia. Partiendo de la idea de que nuestras experiencias vitales condicionan nuestra percepción de la realidad, entendemos que crecer bajo la condición de que tu supervivencia esté o no asegurada es determinante. Hasta antes de los años 50 la supervivencia existencial no estaba asegurada; la fuerza motriz era la lucha por obtener bienes económicos, para asegurar la existencia. Después de la Segunda Guerra Mundial, el crecimiento económico y el desarrollo del Estado de Bienestar permitieron asegurar la supervivencia existencial de grandes capas de la sociedad; si bien hablando de percepción cabe puntualizar que no es el nivel económico per se lo que genera el cambio de valores, sino más bien el sentimiento subjetivo de seguridad. Aunque hay que tener en cuenta que estos procesos duran muchos años, décadas, hasta que las generaciones mas jóvenes van sustituyendo a las mayores. Ya que es en la socialización temprana cuando se incrustan y desarrollamos nuestros valores.

De la misma forma, si la supervivencia existencial de las personas vuelve a estar en riesgo resurge gradualmente la significación social de los valores materiales. En escenarios de incertidumbre, la gente vuelve a priorizar su base material y  busca el reconocimiento de una nueva autoridad, ya sea política o religiosa. Las sociedades que experimentan cambios rápidos que generan inseguridad tambien experimentan, por ello, estallidos xenófobos y autoritarios, como algunos que estamos observando en Europa actualmente.

El hecho de percibir la supervivencia como segura implica varios cambios. En los político supone un menor respeto por la autoridad y otorga mayor importancia a la participación y la autoexpresión, tendencias que promueven la democratización participativa. En lo económico, el bienestar subjetivo y la calidad de vida ganan más importancia frente al crecimiento económico. Respecto a la familia y el comportamiento sexual también se están producen grandes cambios, la posmodernidad se asocia a una mayor flexibilidad en el comportamiento sexual del individuo y una mayor aceptación de la homosexualidad y de otros modelos de familia, como explicó una compañera en este artículo. Por último, la religión pierde cada vez más peso y la mayoría cada vez confía menos en las instituciones que la representan, lo cual no siginifica que las preocupaciones espirituales desaparezcan (existe incluso una tendencia a pasar más tiempo reflexionando sobre el sentido de la vida).

En conclusión, lo que nos viene a explicar Inglehart es que los sistemas económicos, culturales y políticos están interrelacionados y se apoyan mutuamente. Por lo tanto, los cambios que se están dando a nivel económico y cultural implicarán necesariamente cambios a nivel político. Si durante la modernidad esos cambios generaron el asentamiento de la democracia liberal que conocemos, es posible que con la posmodernidad (o segunda modernidad, dependiendo del autor) tengan lugar cambios políticos que modifiquen el sistema político que conocemos de forma sustancial.


Bauman, Z. (1990). Modernity and ambivalence. Theory, Culture & Society, 7(2-3), 143-169.

Epstein, D. L., Bates, R., Goldstone, J., Kristensen, I., & O'Halloran, S. (2006). Democratic transitions. American journal of political science, 50(3), 551-569.

Inglehart, R. (1971). The silent revolution in Europe: Intergenerational change in post-industrial societies. American Political Science Review, 65(4), 991-1017.

Inglehart, R. (1998). Modernización y posmodernización: el cambio cultural, económico y político en 43 sociedades (No. 161). CIS.

Lyotard, J. (1984). La condición postmoderna. Madrid: Cátedra.