TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

Por primera vez en la historia de nuestra democracia, el Gobierno ha sido derribado a través de una moción de censura. En Polikracia hemos reflexionado brevemente y avanzamos algunos apuntes curiosos de un momento político inédito:

Enrique Clemente Yanes

1. La recuperación del parlamentarismo. La gran ventaja de las democracias reside en su capacidad para imponer premios y castigos a nuestros gobiernos sin el peso demoledor de la violencia. El lastre de la corrupción ha sentenciado el mandato de Rajoy. En un tiempo tan volátil como el actual, que obliga a la decisión sin reflexión y a la inmediatez a costa de la pausa de la deliberación, el Parlamento se ha convertido en un actor decisivo.

2. Un Ciudadanos desdibujado. La agenda del país venía, hasta el momento, marcado por el conflicto de identidades enquistado en Cataluña. Los últimos sondeos confirmaban la opción ganadora del partido de Rivera, una formación que se ha demostrado competitivo a la hora de agregar las preferencias de un electorado descontento con la actuación del PP ante la deriva unilateral de la Generalitat. Además, el PSOE ha robado a C's uno de sus ítems preferidos: la lucha contra la corrupción. Es importante resaltar que el frame de la moción tenía que ver con la regeneración de las instituciones públicas y no tanto con la articulación de un programa de gobierno.

3. ¿Feijóo derriba la puerta de Génova? Si hace bien poco se hablaba de una nueva reconfiguración en el espacio de la izquierda española, se debe subrayar los cambios en el campo de la derecha. La salida de Rajoy obliga a los conservadores a iniciar una renovación ordenada y sin fisuras internas para evitar más fugas de sus votantes. Los últimos datos del CIS resultan demoledores: la tasa de fideldad se encuentra en mínimos históricos. El PP mira a Galicia.

Tirso Virgós Varela

El terremoto que nadie esperaba. La moción que nació muerta y que todos vimos fracasar a medida que se acumulaban las exigencias hace apenas 72 horas. El apoyo, ¿inesperado?, de ERC y PdeCat dio alas a la posibilidad de que el PNV completara el equipo necesario para desalojar a Rajoy de la Moncloa. Pedro Sánchez es presidente y ha sabido rentabilizar una jugada que pareció precipitada en muchos momentos. Se le abren ahora las puertas del poder y la oportunidad para volver a resituar al PSOE en el centro de la vida política española. Probablemente lleve un programa sencillo: negociaciones en Cataluña, mantenimiento de los presupuestos que criticó para contentar al PNV, gobierno paritario y reformas que no supongan coste económico para encarar las autonómicas, locales y europeas de 2019. Tras eso, probablemente las generales de la confirmación.

Este plan puede salir redondo, con el PP dividido y el programa dando frutos, o convertirse en una trampa mortal ante las exigencias cruzadas de sus aliados. Tanto PP como Ciudadanos probablemente se encuentren en oposición completa, habida cuenta del tono de los discursos tanto de Sánchez como de Rivera. Para los liberales, no cabe opción de salir en una foto con partidos independentistas, y ante su crecimiento en las encuestas, les toca golpear a izquierda y derecha y advertir de la posible ruina de un gobierno apoyado por secesionistas. Para el PP, toca recomponerse tras besar la lona. Evitar disputas internas y poner cerco a la corrupción mientras reivindican el papel de oposición. Un año de legislatura, como mínimo, que pinta apasionante.

Lorena Sánchez Chamorro

Un output interesante a extraer es la inversión de la imagen de los partidos de “la regeneración". Durante ambas jornadas, y toda la semana, hemos visto un continuo reproche de incoherencias en la moción: cómo no se votó a favor de los presupuestos, pero Pedro Sánchez decidió que continuaría con ellos; cómo se ha pactado con independentistas, con los que quieren romper España, si anteriormente se les había reprobado o cómo se apoya ahora una moción del PSOE, si anteriormente dijeron que no. Sin embargo, este mismo tipo de incoherencias son las que se les había venido reprochando a Ciudadanos hasta la fecha: "buscáis regeneración, pero mantenéis a Rajoy" o "apoyáis a Cifuentes pese a flagrantes ilícitos".

La respuesta de Ciudadanos ante esto siempre ha sido apoyarse en su responsabilidad de trabajar por España, y es esta imagen de partido engranaje que es capaz de enlazarse para hacer funcionar la maquinaria la que se ha visto materializada en el rédito electoral de las últimas encuestas. No obstante, con un Pedro Sánchez que ofreciéndole la dimisión a Rajoy supo señalar hábilmente que no quería llegar a Moncloa a toda costa, esta moción le ha dado la vuelta a la tortilla, y ahora son Podemos y PSOE quienes pueden salir beneficiados en imagen y quienes, a pesar de sus diferencias y pese a todas las incoherencias, lo han dejado a un lado fijándose en lo que les une -dogma común e hilo argumental de Ciudadanos: las ganas de desbancar al Partido Popular del Gobierno, dejando la imagen de Ciudadanos como el único obstáculo para regenerar la democracia tras la Sentencia de la Gürtel.

Tarek Jaziri Arjona

"En ciclismo como en política se aprende que la carrera la gana el ciclista que sabe sufrir más. Nunca es fácil. Simplemente un día uno se vuelve más rápido." Esto escribía Ivan Redondo, asesor de Pedro Sánchez, dos semanas antes de que se presentase la moción de censura y precisamente esto fue lo que pasó. De repente Pedro se volvió más rapido, tanto que en una semana reunió los apoyos que le fueron negados hace dos años.

Sánchez cogió el impulso necesario con la sentencia de la Gürtel y propició una patada al tablero político tan fuerte que casi sin darse cuenta, ahora le toca a él ser presidente del gobierno. Demostró a todos lo dificil que es predecir el futuro y el importante papel que juega el azar al transformar la realidad. Su jugada fue tan impredecible que descolocó la estrategia de sus rivales (PP y Ciudadanos) y logró el apoyo gratuito de quien lo necesitaba.

Quizás ahora observemos una competición virtuosa en la izquierda, de la que antes se beneficiaba la derecha. Todo dependerá de la capacidad que tengan PSOE y Podemos de establecer marcos, relatos y temas en la agenda pública, sin que se vean desplazados al eje territorial.

Por último, es importante que la ciudadania comprenda que las mociones de censura son un proceso democrático y totalmente normal. Algunos políticos deberían reflexionar sobre el efecto que tienen sus declaraciones respecto a la confianza que tienen luego los ciudadanos hacia la democracia

Isidoro Sevilla

Para los nacionalistas y para otras formaciones se plantea un escenario interesante. Los separatistas han hecho presidente a Sánchez por lo que es evidente que el PNV y PDCAT salen reforzados en sus posicionamientos. Con sólo 84 diputados, el PSOE tendrá que elegir si tender puentes en torno a la crisis catalana con el PP y Cs (que probablemente no estén por la labor ahora) o con Podemos. De escoger la segunda vía, probablemente las tensiones entre la Generalitat y el Gobierno de España se relajen, al abrir Sánchez una potencial negociación. El problema en este caso lo tendrá el PSOE, envuelto en diferentes perspectivas respecto a la crisis catalana. Los separatistas salen triunfantes en casi cualquier escenario.

En cuanto a la potencial emergencia de otros partidos, conviene estar atentos a la evolución del PP y de Podemos de aquí a las elecciones europeas (comicios en los que la barrera para conseguir representación es menor y la circunscripción es nacional). Si Podemos no logra recuperar a parte de sus votantes diferenciándose del PSOE e identificando sus problemas internos, es posible que el PACMA obtenga representación. A la derecha, si el PP no logra una reconstrucción que le permita capitanear la derecha, es posible que una parte pequeña de su electorado, más conservadora y reacia a Rivera, opte por Vox, cuya militancia se ha ampliado sus últimos meses a tenor de sus intervenciones judiciales contra el procés.