TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

Se cumplen algo más de dos meses desde la cita electoral en Andalucía. Y si algo ha quedado claro durante este tiempo es que, de una vez por todas, ha llegado el momento de poder publicar encuestas sin límite de tiempo, o, al menos, hasta la propia jornada de reflexión. La prohibición de hacerlo como máximo hasta 5 días antes —suele ser a las 23:59 del lunes anterior a los comicios— pierde todo el sentido[1]. En este artículo, y junto a un puñado de datos, voy a plasmar las ideas principales por las cuales creo que esto debería cambiar lo antes posible.

Las encuestas: fotografías sociales

Llevamos años, concretamente desde que se aprobó la última ley electoral, perdiéndonos gran parte del valor social que aporta a nuestra democracia una buena encuesta preelectoral. Porque las encuestas son lo más parecido que tenemos a una fotografía de la sociedad y, como cualquier fotografía, reflejan de manera más exacta las situaciones más cercanas al momento en que se realizan.

Solo a través de una buena encuesta, realizada en un determinado momento —el llamado trabajo de campo—, podemos reflejar los diferentes comportamientos sociales que se producen en un grupo de individuos. Digo en un determinado momento porque, como pasa con las fotografías, captarían únicamente el instante en el cuál el obturador es apretado. Podríamos hablar también de cómo una serie de encuestas, o de fotografías, que son realizadas de forma periódica, son necesarias para entender los matices y porqués de nuestra evolución social. Pero en este artículo tocaremos sólo un tipo de encuestas: las que se realizan en los días previos a unas elecciones. Sondeos muy particulares y que, como característica más peculiar, suelen llevar un pronóstico del resultado que se pudiese dar en las urnas días más tarde.

Encuestas preelectorales: nivel de conocimiento y algunos motivos de su bajo reconocimiento

¿Pero realmente nos fijamos en este tipo de encuestas? Parece ser que sí: entre un 59% y un 65% suelen afirmar que conocen este tipo de encuestas antes de unas elecciones generales. El resultado no está nada mal e indica que hay un conocimiento similar detrás de este tipo de encuestas al nivel de gente interesada de manera general en las cuestiones políticas.

CIS. % de respuestas a la pregunta "¿Y tuvo Ud. conocimiento de los resultados de alguna de las encuestas o sondeos preelectorales?"

Diferente es cuando preguntamos, a los que responden que sí las conocen, en qué medida les sirvieron como ayuda para saber qué hacer el domingo electoral. La gran mayoría responde que no le ayudaron en nada. Bajo mi punto de vista, esta respuesta por parte de los encuestados es el resultado de, al menos, dos factores:

  1. La mala reputación que tienen este tipo de encuestas, principalmente basada en la suposición de que no aciertan lo que deberían.
  2. La discordancia que existe entre las respuestas que los ciudadanos damos cuando se nos pregunta si algo nos afecta a nosotros, y cuando se nos pregunta si le afecta a los demás[2].

CIS. % de respuestas a la pregunta "¿Y en qué medida le ayudaron o los tuvo en cuenta a la hora de decidir qué iba a hacer: mucho, bastante, poco o nada?"

Profundizando en el porqué del primero de los motivos, está claramente relacionado con la reivindicación principal de este artículo. La prohibición de publicar encuestas con intención de voto cinco días antes de los comicios, es algo caduco e impreciso, sobre todo teniendo en cuenta la sociedad liquida en la que vivimos actualmente. Para los ciudadanos del S. XXI, acostumbrados a decidir sobre sus aspectos vitales en el último momento, una semana es mucho tiempo antes de depositar su voto en la urna. Apoyándonos en palabras de Philip Converse[3], los puntos de vista sobre política de los electores actuales no tienen una estructura clara ni una estabilidad consistente. Esto, sumado a la velocidad con y al sentido en que se mueve nuestra sociedad, aumenta de manera clara las posibilidades de cambiar el voto durante la última semana de campaña electoral.

El valor social de las encuestas y su efecto movilizador

Hemos visto cómo las encuestas preelectorales son conocidas por una parte importante de la ciudadanía y cómo mejorarían su credibilidad si se dejase publicar más cerca de la cita electoral. Porque es lógico que cuanto más cerca del día de la votación se hagan, más se acertará. Pero ¿y en qué sentido influyen estas encuestas? En el gráfico inferior tenemos las respuestas a esta pregunta tras las últimas 5 Elecciones Generales[4].

CIS. % de respuestas a la pregunta "¿Y en qué sentido los tuvo en cuenta?"

Las encuestas animan a ir a votar y también refuerzan la decisión de votar al partido por el partido que se pensaba. Si aumenta la credibilidad en estas encuestas, más gente las tendrá en cuenta a la hora de ejercer su derecho a voto. Y a la vista de estas respuestas, serán una herramienta más útil para combatir las altas tasas de abstención, que no paran de crecer año tras año.

Parece claro: las encuestas pueden aportar un alto valor social a nuestras democracias. Obviamente no todos los electores se apoyarían en encuestas para decidir su voto —ni se pretende—, pero la existencia de las mismas nos proporcionan más información relevante a la hora de hacerlo. Y lo más importante, animan a votar[5] y no incentivan la abstención. Un valor muy positivo, teniendo en cuenta que la participación política (en este caso la electoral) es un pilar fundamental de nuestra democracia.

¡Tu opinión siempre cuenta!

Por supuesto, sigue habiendo incógnitas y cuestiones sin resolver relativas al sentido en el cual los sondeos electorales incentivan la participación. Os animo a contestar, un poco más abajo, al final del artículo, una brevísimas preguntas (unos 2 minutos) para que me ayudeis a seguir profundizando en el tema. Todas las respuestas serán muy útiles y son completamente anónimas. ¡Muchas gracias!

Crea tu propia encuesta de comentarios de usuarios
  1. Ramos, María. (21 de junio de 2016). La prohibición de publicar encuestas pierde sentido en una sociedad digital. 20 Minutos. Recuperado de https://www.20minutos.es/opiniones/maria-ramos-encuestas-prohibidas-2777564/#xtor=AD-15&xts=467263 ↩︎

  2. Para saber más consultar las encuestas postelectorales donde se pregunta: "En su opinión, ¿los resultados de estas encuestas han influido mucho, bastante, poco o nada, en la decisión final de los/as electores?" En las cuales los porcentajes de "bastante" y "mucho" suben considerablemente (como por ejemplo en el estudio 3202) ↩︎

  3. CONVERSE, Philip E. The Nature of Belief Systems in Mass Publics. En APTER, David (ed.). ↩︎

  4. En el gráfico anterior tenemos las respuestas de la gente a esta pregunta tras las últimas 5 Elecciones Generales —la tendencia es la misma para las autonómicas de 2015 en todas las Comunidades. ↩︎

  5. Reforzando, en la mayoría de los casos, la posición de votar por el partido que se tenía pensado. ↩︎