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El PSOE tiene un problema. Un problema que no comenzó ahora, sino en mayo de 2010 y un problema que no es ajeno a los demás partidos socialdemócratas europeos. En este artículo voy a tratar de explicar la crisis del PSOE a través de algunos datos interesantes. En primer lugar, trataré de explicar cómo el PSOE ha llegado hasta esta situación. Después explicaré algunos de los errores cometidos en la actual crisis y que posibilidades tienen para solucionarlo.

Es necesario observar algunos datos para comprender como el PSOE ha llegado a esta situación. Uno de ellos, fácilmente observable en las encuestas y en los resultados electorales es la intención de voto. Eduardo Suárez lo resumió muy bien en Twitter con el siguiente gráfico.

Como se puede observar la caída electoral del PSOE comenzó en mayo de 2010, cuando Zapatero anunció lo primeros recortes. De hecho, como bien indica Pepe Fernández-Albertos, es probable que veamos el periodo de Sánchez como el periodo donde se frena la caída del PSOE. Quizás en el futuro vuelve a caer o remonta.

Para comprender está caída en intención de voto hay otra gráfica muy interesante respecto a la cercanía/simpatía que la población siente hacia los diferentes partidos. En ella se puede apreciar lo que Urquizu denomina en su libro La crisis de representación en España: los “huérfanos políticos”. Al calor del 15M y un año antes, los recortes de Zapatero, el PSOE iba perdiendo población que se sintiese cercana, es decir, posibles votantes. Lo más llamativo es el aumento de la población que no se siente cercana a ningún partido, disparándose de un 22% antes de las elecciones de 2011 a casi un 45% en enero de 2014, mes en el que Podemos es fundado. Sánchez llegó a la Secretaría General en julio de 2014.

Recomiendo leer el libro de Urquizu para comprender bien las causas de este fenómeno, pero de forma resumida se explica por la crisis económica, lo cual ha causado recortes y un aumento de la desigualdad. Junto a la crisis territorial y el 15M, explican el auge de Podemos.

La cuestión ahora es entender porque el PSOE no ha sabido solucionar algunos problemas y ha desconectado tanto de la sociedad como para que un partido situado a su izquierda logre 5 millones de votantes. Para ello recomiendo la lectura de dos artículos, el primero de Roger Senserrich y el segundo, de 2003, de Belén Barreiro, Sandra León, Ignacio Urquizu y María Fernández.

Su explicación es que hasta las primarias que eligieron a Pedro Sánchez, el PSOE ha estado eligiendo a sus Secretarios Generales a través de Congresos, que al contrario que el dedazo del PP, requieren de repartos de cuotas de poder a cambio de apoyo. De esta forma aquellos que hacen vida dentro del partido acaban obteniendo su “premio” y los externos no tienen incentivos para intentarlo.

Esto explica perfectamente porqué después de Zapatero fue Rubalcaba el Secretario General y el PSOE no logró volver a conectar con la sociedad. Lo explica perfectamente Senserrich: “Los socialistas dinamitaron la oportunidad que tuvieron con Borrell, la aplazaron bajo Almunia, hicieron un cambio de élites, pero no de instituciones con Zapatero, se bunkerizaron bajo Rubalcaba y acabaron convirtiéndose en una parodia de sí mismos bajo Sánchez, pero el hilo conductor es el mismo: una organización hostil al cambio y a las nuevas ideas, cerrada en sí misma.

Además, no hay que pensar que Pedro Sánchez por haber sido elegido en unas primarias cuenta con un equipo más valioso, ya que es un secreto a voces que buscó los apoyos de varios barones, sin embargo, sí explica porqué ahora les ha sido tan difícil quitarle del sillón, ya que él se veía legitimado por la militancia. Lo cual es normal y ocurre en muchos países, recientemente hemos podido observar como los “barones” ingleses del Partido Laborista han intentado sustituir a Corbyn a través de unas primarias.

Tras los acontecimientos del sábado, sabemos que el PSOE será gestionado por una gestora y en un Comité Federal deberá decidir entre abstenerse para que gobierne el PP o ir a unas terceras con algún candidato elegido unas semanas antes de las elecciones. Esta disyuntiva es fundamental para comprender como va a evolucionar nuestro sistema de partidos. Como explica Jorge Galindo, se trata de elegir la vía Renzi o la vía Corbyn, colaborar con el centroderecha tradicional o girar a la izquierda criticando a las élites. Esta disyuntiva se les ha presentado a gran parte de los partidos socialdemócratas en Europa y la ventaja de que le ocurra ahora al PSOE es que puede observar y aprender de lo que ha ocurrido a los demás partidos socialdemócratas.

Aquellos partidos socialdemócratas que han colaborado o incluso gobernado con los partidos de centroderecha han dado alas al discurso anti-establishment, en aquellos países han surgido partidos de extrema-derecha o izquierda. Es cierto que no existe una solución sencilla y que ninguna opción solucionará la crisis del PSOE automáticamente. Una solución, como posible tercera opción, es la que propone Jorge Galindo: impulsar el proyecto de integración europea como respuesta a la crisis de los partidos socialdemócratas a nivel europeo.

En el PSOE se han juntado una crisis generacional (voto joven a Podemos), una crisis territorial (buenos resultados de Podemos en Cataluña y País Vasco en las generales), una especie de crisis de identidad y proyecto que se simplificaría entre: abstenerse o terceras elecciones, y una crisis de conexión con la sociedad, como lo define Urquizu en su último artículo en El País: “una falta de conexión con las capas más avanzadas de la sociedad”, es decir, los núcleos urbanos, clase media y media-alta y la población con estudios superiores. Sectores en los cuáles Podemos tiene buenos resultados.

Hay otro aspecto importante a tener en cuenta y es el relato y la gestión de esta crisis. Ni los críticos, ni los “sanchistas” han sido capaces de saber gestionarla. Se ha dado la situación de que gran parte de los dirigentes del partido no reconocían a Pedro Sánchez como líder. Considero que, si los críticos creen que Sánchez ha sido el culpable de los resultados electorales del PSOE en las autonómicas, locales y generales, deberían haber realizado este movimiento mucho antes, ya que ahora destrozan el relato del NO a Rajoy y el de la formación de un gobierno con Ciudadanos y Podemos. Si creen que Pedro Sánchez es el culpable del auge de Podemos (relacionado con los resultados electorales actuales), de nuevo, les recomiendo leer el libro de Ignacio Urquizu: La crisis de representación en España. Por otra parte, si su argumento para intentar destituir a Sánchez es que en privado le dijo a Felipe González que se iban a abstener en la segunda votación para investir a Rajoy, es un argumento poco creíble ya que Sánchez se atrincheró en el NO a Rajoy.

Los críticos con Sánchez no han sabido explicar cuáles han sido sus verdaderos motivos, podrían haber creado un relato y quizás parte de la opinión pública lo hubiese entendido, pero de esta forma ha parecido un ajuste de cuentas interno. En segundo lugar, cómo demuestra Lluis Orriols, la popularidad de Sánchez era mayor que la de sus antecesores en el momento en el que abandonaron la Secretaría General y entre la población y los votantes del PSOE estaba en ascenso. Por ello, no se puede entender su destitución forzada, porque si es por los resultados electorales, como explique antes, Pedro Sánchez frena la caída electoral del PSOE. En tercer lugar, si es porque creen que el PSOE debe abstenerse y no liderar un gobierno alternativo (algo muy normal en un sistema multipartidista si te quieres situar como alternativa de gobierno), deberían explicarlo claramente, posicionarse y argumentar sus razones, ya que prácticamente nadie de los críticos ha defendido esta posición.

Llegados a este punto, el PSOE tiene tres posibles planes: abstenerse, seguir con el NO al PP o intentar que se forme un Gobierno liderado por un independiente con el beneplácito de Podemos y Ciudadanos.

Analicemos cada opción. Si se abstienen el PP más adelante les necesitará para aprobar los Presupuestos u otras leyes, lo cual el PSOE puede aprovechar para condicionar al PP e incluso amenazar con una moción de censura cuando ya haya un liderazgo afianzado en el partido. Sin embargo, para algunos votantes socialistas esto puede suponer una traición y el PSOE dejaría a Podemos la oposición fuerte de izquierdas.

Si siguen con el NO y acaban habiendo terceras elecciones, podrían intentar ir con un candidato independiente (¿Gabilondo?) y así evitar las primarias, debido a lo convulso que está el partido ahora mismo. El riesgo es que los resultados sean peores, que el PP logre mayoría absoluta con Ciudadanos y entonces ya no se puedan condicionar los Presupuestos y demás leyes. Además, se podría dar el sorpasso, sin embargo, se mantendría la “pureza” ideológica manteniendo el NO y así tratar de recuperar parte del electorado que se fue a Podemos (en 2015 fue un 22,3%).

Por último, el plan C, sería intentar un Gobierno a lo Monti, con el beneplácito de Podemos y Ciudadanos, pero es una opción que veo bastante remota, sobretodo porque queda menos de un mes para poder negociarlo.

El PSOE está en una situación muy delicada, creo que les sería más fácil de explicar seguir con el NO a Rajoy, que una abstención. La única posibilidad que veo es que una abstención sea apoyada por la militancia en una consulta. Lo que verdaderamente necesitan es debatir, y mucho, sobre esta cuestión. Creo que hay que tener en cuenta un dato, un 27,5% de los votantes que se abstuvieron en 2015 hubiese votado al PSOE de haber votado.

Para finalizar una frase de Josep Borrell:

“También habrá que hablar con el señor Iglesias. Muchos de los hijos de los socialistas están allí.”