TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

La tecnología evoluciona a un ritmo impresionante. Actualmente tenemos en nuestros bolsillos un aparato muchísimo más potente que algunos ordenadores. Quién diría hace unos años que podríamos manejar un móvil con nuestra voz o una televisión a través de gestos. Quién se atrevería a vaticinar que no harían falta conductores al volante para que un coche nos lleve de un lugar a otro. Estos son algunos de los muchos avances que estamos viviendo tecnológicamente y es que a pesar de la crisis mundial, la tecnología no deja de crecer y mejorar.

La cuestión es como afecta esto en nuestras vidas. Hace 200 años fue la Revolución industrial, ahora será la Revolución tecnológica. En aquella época se desarrollaron las máquinas de vapor, gracias a ellas se logró producir mucho más en menos tiempo y a un menor coste, además el comercio se expandió gracias al ferrocarril . Las consecuencias para la población agrícola fue la pérdida de empleo y por ello se tuvieron que desplazar a las grandes ciudades en busca de trabajo en las fábricas, en las cuales también se desarrolló una mecanización y se dividió el trabajo, por lo tanto se buscaban mayormente trabajadores poco cualificados para las fábricas. Aunque muchos se quedaron sin empleo, los trabajadores muy cualificados encontraban trabajo seguro porque se demandaban mucho más.

Se despersonalizó el trabajo pasando del taller propio a las fábricas masificadas, la ciencia y la tecnología inventó nuevas máquinas, transportes y energías. Debido a todo esto, la sociedad se dividió aún más, surgió la figura del proletariado y como contraste los empleadores y poseedores de las fábricas aumentaron su riqueza. El privilegio social comenzó a basarse en la riqueza, desplazando la “sangre” o el origen. Además otra de sus consecuencias fue el desarrollo del marxismo y años más tarde del nacionalismo y fascismo sobradamente conocidos.

Actualmente se está dando o se dará en unos pocos años otra Revolución industrial, pero muy diferente y a la par muy parecida en muchos aspectos. En primer lugar, en el denominado "primer mundo", los sueldos medios se están estancando y al igual que entonces, los dueños de las empresas sí están aumentando su riqueza. Debido a la globalización el empleo se desplaza a países donde es más barato producir y en los países occidentales la producción se está volviendo a automatizar, es decir que en las fábricas de Estados Unidos, Europa o Japón se usan robots, mientras que en los demás países se hace uso de la barata mano de obra. Pero una de las grandes diferencias de la primera Revolución industrial, es que esta Revolución sí puede acabar incluso con algunos de los denominados empleos de cuello blanco, según los expertos empleos como la contabilidad o de labores jurídicas. Otro factor importante es la búsqueda de nuevas energías, al igual que entonces la ciencia está logrando grandes avances, pero esto ya es tema para otro artículo. Incluso respecto al transporte estamos viviendo grandes avances, hace poco descubrimos que Amazon entregará algunos paquetes a través de drones, sin duda este es un avance productivo y ecológico, lo negativo es la pérdida de empleo para los transportistas.

Hace 200 años el empleo en la agricultura descendió, aumentando en el sector industrial. Actualmente, en Occidente en ambos sectores el empleo está descendiendo, mientras ha aumentado en el sector servicios, pero en el futuro probablemente también en ese sector el empleo descenderá debido a la automatización. Por ello fue necesario mejorar el sistema educativo, se logró escolarizar a la mayoría de niños para asegurarles un futuro más prometedor y actualmente se debería hacer lo mismo, aumentar la inversión educativa. Los trabajadores tienen como competidores a la barata mano de obra de otros países y a los robots en sus propios países, para competir contra esto es necesaria una mayor formación.

El progreso tecnológico a largo plazo mejora el nivel de vida y aumenta los ingresos, además de la productividad, pero es cierto que a corto plazo genera bastante desorientación y muchos cambios imprevisibles en la sociedad. Un claro ejemplo es el superordenador Watson desarrollado por IBM, es un gran avance en la inteligencia artificial, porque responde a preguntas gracias a su gran base de datos, sin la necesidad de estar conectado a Internet. Programas y ordenadores de este tipo probablemente sustituirán empleos como el tener que escribir textos legales, analizar biopsias, cajeros, agentes de viaje o contables. Incluso se cree posible que algunos programas sean capaces de crear noticias periodísticas en base a resultados deportivos, declaraciones o sucesos. Los taxistas son otro sector que corre riesgo de desaparecer, en 20 años probablemente la gran mayoría de coches se conducirán solos, como ya está desarrollando Google.

Por supuesto que no desaparecerán todos los empleos, aquellos que tengan un alto nivel educativo probablemente mantengan su empleo. La tecnología no solo destruye empleo, también lo crea y lo vuelve más productivo, así por ejemplo los ordenadores entonces ayudaron bastante a los trabajadores a mejorar su productividad o actualmente las tabletas en las aulas ayudan en el aprendizaje, aunque es cierto que según The Economist, el 47% de empleo en Estados Unidos podría desaparecer en las próximas décadas. De esta forma actualmente gracias a la tecnología están surgiendo muchos emprendedores que logran vender su empresa a un precio millonario a grandes multinacionales. Las empresas tecnológicas logran unos beneficios astronómicos, aunque no olvidemos la evasión de impuestos, pero pese a la cantidad de dinero que mueven apenas emplean trabajadores. Amazon emplea menos de 90´000 personas, Google menos de 50´000 y Facebook apenas 1000 personas.

Probablemente a corto plazo se experimenten periodos inestables y potencialmente peligrosos, durante los cuales los políticos deberán ser muy cuidadosos con las decisiones que tomen, pero a largo plazo esta inteligencia artificial puede lograr que los trabajadores se especialicen en empleos más vocacionales y emotivos, como artista, terapeuta, entrenador, profesor de equitación o instructor de yoga. Las normas culturales cambian lentamente, hace 200 años estaba mal visto trabajar en las fábricas y en cambio trabajar en el campo era más honrado. Pues al igual puede ocurrir en el futuro.

Además otro aspecto en el que la tecnología obviamente influye es en los precios, en los últimos años los productos han bajado de precio. Poseer un móvil antes era un lujo y actualmente es la norma, en cambio los precios respecto a la sanidad y a la educación han ascendido, esperemos que los avances tecnológicos logren volver a descender los precios en general.

Los trabajadores medios deberían preocuparse por su formación, existen multitud de cursos online. Al igual que entonces los niños y jóvenes fueron a la escuela y universidades, hoy en día es necesario seguir formándose. Aunque gracias a la organización de los trabajadores se logró afianzar un colchón de Bienestar, en la Revolución tecnológica las consecuencias sociales no serán tan graves como en la Revolución industrial, pese a ello no hay que confiarse y trabajar duro y seguir formándose, sobre todo dedicarse a aquello que uno siente por vocación, sino probablemente un robot acabe sustituyendo su puesto.

Sin duda vamos a sufrir muchos cambios en el mundo entero, es inevitable, y muchos serán impredecibles.