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La hora de la verdad para Mario Draghi

Otro nuevo año laboral, y con él, vuelta a los volúmenes de actividad habituales en los mercados financieros. Esta vez, no solo por su natural estacionalidad debido a las vacaciones, sino porque llega la hora de la verdad para Mario Draghi: el próximo jueves el banquero central de la eurozona tendrá que comunicar en rueda de prensa sus decisiones sobre tipos de interés y sobre el rumbo del programa Quantitatve Easing, en un contexto en el que los indicadores de actividad muestran una robusta recuperación de la economía, pero en el que la inflación (al menos la subyacente) está lejos de converger al objetivo del 2% del mandato del Banco Central Europeo.

A Mario Draghi se le han complicado las cosas en los últimos meses. El mercado es cada vez más pesimista en cuanto a la capacidad del banquero central para comenzar un ciclo alcista de tipos de interés y poner fin a la política monetaria ultra laxa vigente desde el famoso “whatever it takes”, que salvó al euro de una quiebra en cadena. Ya el 21 de agosto, el mercado no descontaba una subida de la facilidad marginal de depósito hasta diciembre de 2018, y desde la semana pasada, ni siquiera en esta fecha se descuentan subidas.

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Probabilidades implícitas en la curva EONIA de subidas de tipos de interés. Fuente: Bloomberg

Además, otro problema para el Consejo del BCE es la violenta apreciación del euro desde hace dos meses, que podría poner en jaque la consecución de los objetivos de inflación en la eurozona, ya que el encarecimiento de los bienes del área euro respecto a los bienes de otros países por la apreciación de la divisa comunitaria, podría corregirse frenando el alza de precios de los países miembros.

Draghi ya pospuso la forward guidance (mensaje para crear expectativas en los mercados) sobre el programa de compras de activos en la última reunión, ante la preocupación que le suscitó la violenta reacción de los mercados en anteriores mensajes, ni siquiera retiró la mención a un posible incremento del volumen de compras de deuda pública si fuera necesario. Esto sirvió para que las rentabilidades de la deuda de la periferia europea dejaran de subir, pero no pudo evitar la brusca apreciación del euro de los últimos meses, sobre la cual se filtró la semana pasada la gran preocupación del banquero central y del Consejo del BCE.

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Fuente: Investing.com

Por todo lo anterior el escenario no se puede presentar peor, ya que Draghi no puede posponer mucho más su mensaje sobre el Quantitative Easing sin provocar efectos no deseados en los mercados. Por un lado, el pesimismo del mercado en cuanto a un cambio de ciclo de tipos de interés al alza, hace que Mario Draghi tenga que ser aún más cauteloso en su mensaje, ya que un cambio repentino en las expectativas de los mercados podría provocar sobrerreacciones que, en efecto, podrían poner en peligro no solo su objetivo de inflación, sino también la recuperación económica de la eurozona y la sostenibilidad de la deuda pública**. Por otro lado, el mantenimiento por mucho más tiempo de este tipo de políticas puede dar lugar a burbujas, no solo financieras sino en la economía real, que podrían dar lugar a problemas sistémicos parecidos a los de 2008.

Lo más probable es que Draghi opte esta semana por no modificar el nivel de sus principales herramientas de política monetaria, y que en cuanto al programa de compras de activos se limite a retirar la mención a su posible ampliación si fuera necesario para preparar al mercado sin que cunda el pánico. La prueba de fuego vendrá de la mano de las preguntas que le formulen los periodistas, que probablemente serán bastante interesantes.

Los bancos pueden estar tranquilos en cuanto a condiciones de liquidez, ya que, por analogía, la FED anunció el comienzo del tapering en 2013, y cinco años después aún no ha comenzado a reducir su balance. Sin embargo, en la pasada reunión el Consejo ratificó su intención de no subir los tipos de interés hasta “bastante más allá” de que el BCE deje de ampliar su balance, lo que seguirá poniendo en jaque por largo tiempo los márgenes de las cuentas de resultados de los bancos.

Se trata de una de las pruebas más duras para Mario Draghi desde que está al frente de la política monetaria de la UEM, en la que el presidente del BCE tendrá que demostrar la misma mano izquierda que tuvo Janet Yellen para dirigir una transición sin sobresaltos hacia un ciclo alcista de tipos de interés en EEUU. “Super Mario” tendrá que demostrar estar a la altura de su papel: presidir el que, junto con la Reserva Federal, ejerce el papel de “Banco Central del Mundo”.

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