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Fierecillas sin domar: el rol de los partidos menores en el Reino Unido

La elección proyectada por Theresa May para conseguir un liderazgo “fuerte y estable” durante el trayecto hacia la salida definitiva del Reino Unido de la Unión Europea está a punto de llegar (aquí la analizaba Roni Kuppers). Y, a pesar del desaforado optimismo tory a principios de campaña, las encuestas han ido mostrando una tendencia a la recuperación de los laboristas, con algunas de ellas apostando por un empate técnico entre los dos grandes partidos del Reino Unido.

El porqué de este cambio de tendencia sigue siendo la pregunta que asalta a encuestadores y politólogos. Hay quien apuesta por una mayor movilización de votantes que no acudieron a las urnas en 2015, jóvenes, especialmente entre 18 y 24 años, y militantes que han conectado con el discurso de Corbyn. Otros dicen que la clase social sigue siendo el mejor predictor de voto, con los laboristas habiendo perdido menos apoyo del previsto entre los C2DE. Y otros apuntan a los errores de May en campaña y un discurso más duro y, a la par, titubeante. Sea como fuere, lo cierto es que puede que en lugar de la cómoda mayoría esperada hace un mes, nos encontremos con lo que se suele llamar Hung Parliament (o “Parlamento colgado”).

Llegado ese caso, entrarían en juego las fuerzas políticas menores, silenciadas en caso de mayoría pero decisivas ante la necesidad de un gobierno de coalición o con apoyos puntuales. Apostar por lo primero parece arriesgado, toda vez que la experiencia de la coalición de 2010 ha hecho que los partidos sean muy renuentes a entrar en el gobierno como junior partners. Nick Clegg dijo que de ninguna manera entraría en un gobierno como socio menor, y aunque Nicola Sturgeon ha mostrado su apoyo a una alianza progresista contra los conservadores, parece dudable que se implique de tal manera en los asuntos de Westminster.

El Scottish National Party pasó de 6 escaños en 2010 a 56 en 2015, liderados por Nicola Sturgeon y destrozando lo que habían sido feudos tradicionales laboristas. Obtuvieron un 50% de los votos frente al 24 de los laboristas y el 15 de los conservadores. Sin embargo, las tornas han cambiado, y en las últimas encuestas a nivel escocés los nacionalistas se quedarían en un 41% , con laboristas y conservadores empatados cerca del 25%. Ruth Davidson, la lideresa de los tories en esta zona, inició la campaña con mucha fuerza, amenazando con acabar con cualquier esperanza de los laboristas en la región, pero la batalla parece haberse equilibrado.

Fuente: Yougov.co.uk

La desventaja para los laboristas en Escocia, antiguo granero de escaños, es que no puede haber voto de coordinación que se aproveche de los efectos del sistema mayoritario. En la mayoría de sitios en disputa van por detrás del SNP, y dado que los votantes conservadores no les van a apoyar, depende de su coordinación con los liberal-demócratas para asaltar estos escaños. Hasta 8 podrían cambiar a manos de ambos partidos, según la predicción de YouGov, pero requeriría un trasvase de votos de difícil realización.

Los liberal-demócratas, de hecho, ven la elección con perspectivas poco halagüeñas. Las encuestas los sitúan sobre un 8% de voto, pero sus escaños varían entre 6 y 12 como mejor resultado. El desplome de 2015 (De 57 a 8 escaños), fue el final de la edad de plata de los liberales, que se mantuvieron como tercera fuerza de 1997 hasta ese fatídico 2015. Toda su campaña ha orbitado en torno al ataque a May por sus mentiras durante la campaña del Brexit, y la toma de posición como el partido más europeísta de todos. Sin embargo, no han capitalizado esa intensa campaña, y el sistema electoral británico puede volver a perjudicarlos al coordinar a los votantes hacia partidos “alternativos” con más posibilidades de desafiar la mayoría Tory: los laboristas o el SNP en Escocia.

Fuente: telegraph.co.uk

Sea cual sea su resultado, Farron y Clegg han hablado acerca de la necesidad de construir una mayoría progresista y reformista contra May, que ha visto su círculo de aliados muy reducido. Esto son buenas noticias para Corbyn, que podría encontrarse en el 10 de Downing Street apoyado por un grupo heterogéneo (May llamaba a sus votantes a movilizarse contra esta posibilidad, con “Sturgeon manejando los hilos”). Poner de acuerdo a grupos tan diversos puede resultar complicado, pero, a tenor de los resultados esperados, sería la única posibilidad para una alternativa de gobierno.

La última de las fuerzas menores, que ha triunfado después de muerta como un moderno Cid, es el UKIP. El Reino Unido saldrá de la Unión Europea, tal y como ambicionaron cuando comenzaron su “Revuelta en la derecha” y, a pesar de su irrelevancia en las elecciones que están por venir, han conseguido “ganar perdiendo”.

¿Por qué? Porque el discurso público británico se ha contaminado de su retórica contra la inmigración y contra las sociedades multiculturales. Los propios laboristas han dado bandazos al respecto del primero de estos temas y han mostrado una gran división en su apoyo a la Unión Europea, aunque fuera por distintos motivos. Al otro lado del espectro, el partido conservador ha hecho suyo parte del discurso de Farage y, sin ir más lejos, la primera ministra anunciaba que las leyes sobre Derechos Humanos podían cambiarse si eran un obstáculo para la lucha contra el terrorismo. Los ecos del UKIP y de parte de la prensa de la derecha británica resuenan en una afirmación que podría tener cierto impacto en los últimos momentos de la campaña, contribuyendo a alienar todavía más a May y dejar a los tories esperando por una mayoría similar a los 330 escaños que tenían después de 2015.

La elección que parecía decidida puede arrojar un resultado muy distinto al que inicialmente se previó, y en este contexto los partidos menores tienen su oportunidad para introducir sus temas en la agenda política. Un “parlamento colgado” daría mucha relevancia al SNP y a unos liberal-demócratas que podrían exigir la permanencia en el Mercado Único, un Brexit mucho más suave del que se esperaba e incluso un segundo referéndum (cuando se cierren las negociaciones con la UE). En las últimas horas antes de la elección, todas las posibilidades se mantienen abiertas.

Tirso Virgós Varela

Tirso Virgós Varela

(Ferrol, 1993) Derecho y Políticas por la UC3M, European Politics en Oxford. Liberalismo, federalismo e historia de las ideas. Hablo europeo en la intimidad.

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