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¿Es preferible una dictadura a una anarquía?

Rcientemente leí un artículo en Der Spiegel, una revista alemana, que precisamente plantea la pregunta del título. El autor, Christiane Hoffmann, afirma en su artículo que se alegró de la caída del dictador Saddam Hussein. Antes de la guerra de Irak él viajó a Halabja, ciudad en la cuál se perpetró una de las mayores matanzas cometidas por Saddam Hussein, en la cual se estima que murieron 5000 personas. En aquel entonces, la idea predominante era que la caída del dictador traería la ansiada felicidad y libertad.

El resultado son por lo menos más de 100´000 muertos, un Estado casi fallido y el surgimiento del Estado Islámico. Aunque normalmente se piensa, que cuando se acaba una dictadura, lo siguiente es automáticamente una democracia y que no hay nada peor que la coacción y el abuso de poder, pero la verdad es que puede qué sí lo haya: la violencia y el caos.

Bajo la máxima de “Herrschaft ist Ordnung”, Hoffman afirma que como defendían Hobbes y Lutero, el objetivo del Estado es garantizar el orden y de esta forma evitar las guerras civiles. Además nos recuerda que desde la Segunda Guerra Mundial, el enemigo de Occidente durante la Guerra Fría, no eran el terrorismo y los señores de la guerra, sino las dictaduras socialistas. Al observar que las revoluciones pacíficas durante los años 90 en Europa del Este trajeron consigo la democracia, se pensaba que cayendo el dictador la democracia se establecería.

En cambio en Rusia no fue así, no es un Estado de Derecho en todo su sentido, todo lo contrario, reina la arbitrariedad y la corrupción. El objetivo de Putin era lograr convertir a Rusia en un Estado funcional.

De hecho, como bien afirma Hoffmann, en Europa tenemos el caso de Yugoslavia, donde debimos aprender que es más sencillo derrocar a un dictador que instaurar una democracia. Por todo esto, el autor se pregunta si la estabilidad es un valor en si. Él afirma que aunque le llamen cínico, la verdad es que una dictadura se soporta mejor que una anarquía.

Según Hoffmann, la inestabilidad política despierta la búsqueda por el orden, incluso a veces el orden a cualquier precio. Por ello normalmente en situaciones de inestabilidad política surgen los extremismos que supuestamente garantizarían el orden, así es el caso actual del Estado Islámico. Como bien afirma y como precisamente pensé al leerlo, el argumento de la estabilidad no es muy convincente y recuerda a la realpolitik, pero es realista. Occidente no puede imponer su visión del mundo sin importar el coste que ello supone, tanto militar, económico y la vida de las personas, aunque para ello tengamos que soportar a un déspota gobernando.

Algunos datos que nos aporta Hoffmann, es el “Fragile State Index”, según el cual, él afirma que desde 2006 el número de Estado frágiles cuyo riesgo de alarma es muy alto, ha aumentado de 9 a 16. Aunque también dice que hay qué tener en cuenta a “Freedom House”, que demuestra qué el número de Estado libres ha aumentado desde finales de los años 90.

Por último, el autor aboga por que es necesario un mínimo en el funcionamiento del Estado para que pueda existir una democracia y no debemos olvidar que Occidente ha necesitado cientos de años hasta lograr establecer las actuales y estables democracias liberales. Hemos necesitado una Ilustración que no tuvo lugar fuera de Occidente. Por lo tanto la próxima vez que se quiera intervenir en un Estado militarmente o a través de sanciones, deberíamos preguntarnos que procederá a la caída del dictador.

Llegado a este punto he decidido tratar de realizar mi propio análisis. Es difícil demostrar en que grado un país es democrático o no. Pese a ello he decidido usar tres bancos de datos, en primer lugar el índice de democracia realizado por la revista inglesa The Economist, en segundo lugar el índice de Estados frágiles realizado por la revista estadounidense Foreign Policy y por último el índice de Libertad realizado por Freedom House. A través de estos índices he tratado de analizar 8 países: Túnez, Egipto y Libia porque es donde ha tenido lugar mayormente la primavera árabe, pese a que en Libia la OTAN intervino militarmente, además Afganistán e Irak por las guerras que han vivido para supuestamente tratar de llevar la democracia, Siria por la guerra civil que está sufriendo, donde al principio era para derrocar al dictador y ahora es una guerra contra el Estado Islámico, Irán debido a la revolución que tuvo lugar en 1978 que acabó con la monarquía y por último Rusia, para analizar si según estos índices va camino de ser una democracia o no.

Es cierto que podía haber tenido en cuenta muchos más países que hay en el mundo, pero para ser un breve artículo no quiero excederme y no se trata de realizar una tesis doctoral. Sería interesante realizar un análisis parecido de los países de Europa del Este y de Latinoamérica.

Índice de Estados frágiles

  • Afganistán 106,5
  • Irak 102,2
  • Siria 101,6
  • Egipto 91
  • Libia 87,8
  • Iran 87,2
  • Rusia 76,5
  • Túnez 77,5

Como podéis apreciar, Afganistán, Irak y Siria son países en estado de alerta, donde la fragilidad es muy alta, están entre los 16 países más frágiles del planeta. Éste índice tiene en cuenta indicadores sociales como los refugiados y la evolución demográfica, indicadores económicos como la desigualdad, el acceso a la educación y al trabajo y algunos indicadores macroeconómicos, ademas de unos indicadores políticos como la corrupción, la calidad de los servicios públicos, la violación de derechos humanos o si existen grupos paramilitares, entre otros indicadores.

En este sentido, Rusia y Túnez gozan de bastante estabilidad comparado con los demás, incluso Irán y Libia, pese a que ésta última sufrió una intervención militar.

Índice de democracia

  • Túnez 5,67
  • Libia 5,15
  • Egipto 4,56
  • Irak 4,10
  • Rusia 3,74
  • Afganistán 2,48
  • Iran 1,98
  • Siria 1,63
    (Este ranking es de 2012)

Este ranking es una escala 1 al 10 y se analizan categorías como la pluralidad, las libertades civiles, el funcionamiento del gobierno, la participación política y la cultura política. Según este ranking, Túnez y Libia son los únicos países que aprueban, pero no se consideran como regímenes híbridos, al igual que Egipto e Irak, aunque supongo que no tiene en cuenta la actual situación de Irak. Sin embargo, Rusia, Afganistán, Iran y Siria son considerados regímenes autoritarios.

Por último, respecto al índice de libertad de Freedom House, tan solo Túnez y Libia son considerados parcialmente libres, mientras que los demás países no son considerados como libres. Este índice se basa en los derechos políticos y libertades civiles basándose en los Derechos Humanos.

Por lo tanto en consecuencia sí podemos afirmar que a través de la intervención militar es muy difícil imponer la democracia, es más efectivo una transición política como ocurrió en España y recientemente en Túnez. Sin embargo sorprende el caso de Rusia, que debería avanzar hacia una democracia, supongo que es un proceso más largo en países tan grandes y complejos, habría que observar que ocurre cuando Putin deje el poder, aunque para ello habrá que esperar varios años.

Por lo tanto ya podemos argumentar que las intervenciones militares no suelen ser efectivas para llevar la democracia a través de los datos y no solo por motivos morales y éticos, sin embargo no me atrevo a afirmar nada del todo, porque habría que ser precavido y observar que ocurre con Libia que puede ser la excepción o seguir la misma linea que Siria, ya que la actual situación es bastante delicada aunque hay esperanza.

En conclusión, creo que Túnez puede ser el ejemplo a seguir por los países árabes, debido a su estable situación y progreso, aunque es cierto que incluso cuando vivían bajo una dictadura era uno de los países más avanzados de la región. También hay que tener en cuenta que Túnez puede suponer el comienzo de mirar hacía África por parte de Europa y tratar de ayudar al progreso de la región.

Además respondiendo a la pregunta, es probable que sea preferible una dictadura al caos y la violencia, sin embargo ya entraría en juego otro planteamiento que sería el caso de cómo y cuándo intervenir en caso de masacres.

Tarek Jaziri Arjona

Tarek Jaziri Arjona

Director de Polikracia y estudiante de Ciencias Políticas y Sociología en la UC3M. De origen español, alemán y tunecino.

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