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Lucía Méndez: "Las redes sociales son un gran veneno para el ejercicio del periodismo"

Dicen que los mejores tomates de huerta son aquellos que se cultivan en tierra pobre escasa en nutrientes, porque así la propia planta hunde sus raíces para buscar aquellos que le son mas nutritivos. Lucía Mendez Prada (Palacios de Sanabria, Zamora, 1960) procede de esa España olvidada y despoblada que está desapareciendo, pero de la que ella habla con nostalgia y cariño. Tal vez porque sin esa tierra "pobre en nutrientes", ella no sería la persona que es hoy. Lucía es de las pocas personas que junto a Pedro J. Ramirez fundó El Mundo, y que todavía siguen y seguirán al pie del cañón, pues como ella dice "seré yo la que apague la luz si algún día esto cierra". Tras haber trabajado en el gabinete de comunicación de la Moncloa con Aznar y haber sido jefa de opinión del periódico y periodista parlamentaria, se ha consolidado como una de las analistas mas reputadas de la actualidad política española.

¿Por qué decidió dedicarse al periodismo?
Siempre quise ser periodista. Tuve una vocación temprana con 14 años, y ya de pequeña me ponía la radio por la noche y leía revistas como Cambio 16 o Tiempo. Sin embargo, tenía la particularidad de que no tenía ninguna de las condiciones materiales que se necesitaban: Mi familia vivía en un pueblo muy humilde, se dedicaban a la agricultura, y en mi pueblo no había demasiada preocupación por la actualidad ni por el periodismo. Mi madre quiso que yo tuviera una vida distinta a la suya y a la de las mujeres de su generación, y le pareció que yo debía irme de allí para no estar condenada a esa vida. Así que con nueve años me mandó a estudiar fuera, una decisión muy dura por irme a un sitio inhóspito abandonando mi casa y mi familia.

¿Cómo fue para una persona que venía de un pequeño pueblo de Zamora llegar a Madrid?
Me costó mucho adaptarme a la gran ciudad. Yo llegaba de una ciudad pequeña donde todo era familiar, y me encontré con una ciudad y una universidad muy avanzada, en constante cambio, y donde no conocía a nadie. Mi vida aquí era muy austera y modesta porque mi familia no tenía recursos para costearme una vida más fácil. Vivía en Atocha y para ir todos los días a la facultad de Periodismo (en Ciudad Universitaria), me tocaba ir andando.

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¿Cómo recuerda la Transición en la universidad?
La transición como tal no la viví cuando estaba en Madrid, pero sí que recuerdo bien el 23-F. Ese día yo estaba estudiando en la Biblioteca Nacional, y vinieron a desalojarnos. Al salir, hablé con un policía que estaba en Neptuno y me dijo “vete a casa tranquilamente, que mañana cuando te levantes no pasará nada”. Y efectivamente, al final no pasó nada.

"A finales del régimen franquista y comienzos de la transición, las personas menos favorecidas tenían más igualdad de oportunidades"

Si pudiera elegir, ¿cuándo le gustaría haber sido joven, ahora o en su época?
No tengo deseos de haber vivido en una época distinta a la que he vivido. Soy de una generación que ha vivido una transformación brutal, no solamente en cuanto a la sociedad y el país, sino también en cuanto al papel de las mujeres en la sociedad. Nosotras y nuestras madres hemos hecho historia en ese sentido. Somos unos privilegiados también por haber vivido estos años en paz, sin haber conocido guerras como nuestros padres y abuelos. Además he tenido la suerte de estar aquí gracias a que la educación pública me permitió subir pisos en el “ascensor social”; la educación como elemento de poder mejorar de clase social y calidad de vida. Y eso actualmente lo estamos perdiendo: Ahora tienes que nacer en un determinado ambiente, y la ciudad y la clase social en la que vives determinan claramente tus posibilidades de desarrollarte en el futuro y tener un buen trabajo. Si yo hubiera nacido ahora donde nací, en una familia sin recursos, no podría estar hablando con vosotros. No podría ni haber venido a Madrid, ni estudiar una carrera, ni mucho menos un master. Antes un título universitario te servía para algo, ahora si no lo acompañas con un Master, sirve de poco. Es una situación muy penosa, y resulta paradójico que a finales del régimen franquista y comienzos de la transición, las personas menos favorecidas tuvieran más igualdad de oportunidades a través de la educación de la que la tienen ahora.

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"Moverte en un mundo mayoritariamente de hombres te endurece bastante"

¿Existe el machismo en el periodismo?
Yo no soy de las personas que no van cambiando de opinión conforme cambian las circunstancias. Cuando empecé en los 90 a ejercer el periodismo político, había mujeres periodistas, pero pocas. Hoy, esto se ha transformado y hay muchas más mujeres periodistas. Sin embargo, apenas hay mujeres en puestos directivos de periódicos.

¿Fue más difícil labrarse una trayectoria como la suya siendo mujer?
A ver, no es fácil moverte en un mundo mayoritariamente de hombres, pero bueno, eso te endurece bastante. En los niveles en los que yo estoy ya no hay ningún tipo de discriminación en ese sentido.
Yo diría dos cosas en cuanto a esto: Primero, había y todavía hay, un cierto paternalismo de los hombres a las mujeres. Paternalismo de decir “mira la chica que graciosa y que maja”, lo cual significaba no tomarte demasiado en serio. Y segundo, a mi juicio si no hay mujeres en los medios de comunicación, es porque hay una inercia de los hombres a pensar en otros hombres cuando tienen que pensar en designar a alguien para un cargo. Cuando un hombre tiene que pernsar en alguien, suelen pensar en hombres. Si piensan en mujeres es, o porque alguien se lo dice, o porque se les obliga (cuotas), o bueno, porque muchos hombres sí que tienen la idea de “feminizar” su trabajo. Es como si fuera un automatismo cerebral. Ayer estuve en una mesa redonda sobre Cataluña, y solo había 6 hombres y el moderador, también hombre. Este mundo es así, y por eso, yo que nunca había visto la realidad con perspectiva de género, a estas alturas y después de lo que he visto, creo que la única manera de feminizar y de que las mujeres tengamos un papel proporcional a lo que hacemos, no es otra que obligar. No basta con que estemos en la intendencia, en la base de la pirámide laborar. Tenemos derecho a estar donde están los hombres, en igualdad de condiciones.

¿Son los medios de comunicación el cuarto poder?
Unas veces el primero, otras el segundo, y otras el cuarto. Pero claro que ejercen un poder, tanto en la sociedad, como con los poderes públicos, políticos o económicos.
Es un poder que ha ido evolucionando, pero que ahora está perdiendo su capacidad de influir. ¿Quién iba a pensar que iba a haber un presidente norteamericano en contra del New York Times, el Washington Post o la CNN, o un Brexit contra la opinión de The Guardian o la BBC?
Creo que los medios y los periodistas han perdido su capacidad de mediación entre los poderes y el público. La crisis financiera ha tenido muchas consecuencias sobre los medios, pero sobre todo dos: La primera, que ha provocado una reconversión tecnológica bestial y una pérdida de puestos de trabajo que, porcentualmente, es mucho mayor a la de otras profesiones, incluso a los arquitectos. Y segundo, hemos perdido nuestro papel de "influencers", porque nuestro trabajo consistía en llevar a los ciudadanos lo que nosotros con nuestro criterio considerábamos más relevante de las actuaciones de la política o la economía. Pero hoy, esas actuaciones están a la vista de todos: La gente se informa por otros cauces, y nosotros ya no tenemos la capacidad de seleccionar, jerarquizar y establecer qué es la noticia.
Estamos en una crisis de representación que no solo afecta a los representantes políticos, sino también a los de la prensa o incluso los sindicatos. Están sufriendo una crisis de credibilidad y de no representar lo que representaron. Las grandes instituciones ya no son ni tan respetadas, ni seguidas, ni valoradas.

"Mi criterio periodístico es valorar en función de la actuación, y no de la ideología"

Dijo usted en un artículo: “Los periodistas nos hemos puesto estupendos para combatir la posverdad. Aunque igual lo que queremos es establecer nosotros la verdad como única verdad.” ¿Cuál es la línea que diferencia la subjetividad y la posverdad?
Los periodistas estamos en un momento muy complicado para ejercer la profesión. Creo que la polarización social, la diferenciación entre donde está la verdad y la mentira, o quiénes son los buenos y los malos ha sido un veneno para el ejercicio del periodismo. Esta polarización te obliga a posicionarte de un lado u otro en cualquier conflicto de la política, abandonando así la neutralidad necesaria para ejercer el periodismo, valorar no en función de la ideología, sino en función de su actuación. Por ejemplo, el tema catalán: Yo pienso que la actuación del nacionalismo catalán ha sido un disparate, pero no creo que debamos demonizar la ideología nacionalista, que existe y es respetable. Este es mi criterio. Y es un criterio que está en trance de desaparición, porque en la sociedad ha habido una polarización, porque los medios están en crisis, y porque ahora lo que se lleva es la subjetividad máxima, alimentada claramente por el fenómeno de las redes sociales.
Las redes sociales son un gran veneno que está minando el ejercicio de las buenas prácticas periodísticas. Yo observo con asombro como compañeros periodistas polemizan en las Redes con líderes políticos, o se sientan en una tertulia para debatir con ellos. Y los ciudadanos, como es lógico, se pueden preguntar, “¿Este es ciudadano o es político?”, y eso es contrario a todos los principios que a mí me han inculcado como periodista.
En mi época no había periodistas famosos, pero ahora esa línea que separa una celebrity de un periodista se ha borrado, y así, estamos perdiendo nuestra esencia.

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Usted trabajó en el Gabinete de Prensa de la Moncloa cuando Aznar era Presidente del Gobierno y ha recibido palabras de halago por parte de dirigentes como Pablo Iglesias ¿No le pesa esto a la hora de coger distancia para hablar de un tema?

Claro que cuesta, cuesta mucho. Lo más fácil es apuntarte a un bando y ejercer el activismo, y no el periodismo. Mi criterio no es ni mejor ni peor, es mi criterio. A lo largo de mi vida he conocido muchos políticos, y eso me sirve a la hora de escribir de política, porque conocer la personalidad que se esconde detrás de una persona, explica muchas de sus decisiones. Sus actuaciones tienen que ver con sus experiencias personales.
Estoy orgullosa de poder hablar por igual con un político del PP, Ciudadanos, PSOE, o Podemos. Creo que es mi obligación hablar con ellos, escuchar sus razones, y explicar sus razones. Porque para mí el periodismo consiste en saber llevar al lector las razones de cada uno para actuar como actúan, y para conocer esas razones, es necesario hablar con ellos y no escupirles ni insultarles. Yo no estoy para descalificar e insultar, otra cosa es que critique con respeto a las personas y las ideas. Esa ha sido siempre mi guía periodística, y por esa razón tengo la suerte de poder hablar con todo el espectro político. Como yo les respeto, ellos me respetan.
Lo ideal en este caso es lo que decía el periodista americano Walter Croknite a los americanos que le seguían en masa: "Mi éxito consiste en que los americanos puedan preguntarse a qué partido voy a votar, y no sepan responderlo”. Mi antiguo director Pedro J, a quien yo siempre le deberé la lealtad y el cariño que le tengo me decía: “Lucia es que tú crees que la vida es como una película de Aaron Sorkin"

"La España autonómica ha fracasado en lo que se refiere a integrar los anhelos de toda la sociedad y todas las comunidades"

¿Cómo se puede ejercer una capacidad de análisis respetada habiendo trabajado dos años en el Gabinete de prensa de la Moncloa con Aznar?

Con el que yo trabajé era otro Aznar, y seguramente yo era otra persona también. Yo acepté ese puesto porque era periodista y quería conocer las entrañas de la bestia. Creo que ejercí las labores de una manera profesional, nunca engañe, y nunca me puse el “escapulario” del presidente en el cuello. Aun así, cuando volví estuve una etapa sin escribir como periodo de descompresión, porque pensé que era lo lógico. Yo no sería la persona que soy sin haber pasado por ahí, tanto por lo que aprendí, como por el respeto que guardo desde entonces hacia la Presidencia del Gobierno como institución que merece respeto, la encarne quien la encarne.

¿Ha fracasado la España autonómica?

Ha fracasado en el sentido de que solo ha conseguido durante un tiempo integrar los problemas territoriales en el marco del título octavo de la Constitución y de los Estatutos. Si una comunidad como la comunidad catalana, histórica, que tiene su propia historia -y yo creo que en este momento en las tertulias en vez de periodistas debería haber historiadores-, si ahí hay dos millones de personas que quieren ser independientes, y a lo largo de estos siete años no se ha conseguido que haya menos, sino que hay más… En lo que se refiere a integrar los anhelos de toda la sociedad y todas las comunidades, sí que ha fracasado. Porque sus hechuras no son suficientes para mantener la estabilidad de todas las autonomías.
El tema autonómico es muy complejo y se está tratando con una gran simplicidad por todas las partes. La simplicidad de este debate me parece uno de los grandes males del debate intelectual y político en este momento. Hay que saber de dónde viene el Estado autonómico y porqué ha pasado lo que ha pasado, y es evidente que la legislación que se hizo sobre las autonomías, 40 años después no satisface a todos. Por tanto, sino satisface a todos, ahí hay algo que hay que resolver y que había que haber resuelto antes de llegar aquí. Doy por hecho que las autoridades catalanas se han comportado de una manera… indescriptible –digo este adjetivo porque no me gusta el insulto, pero es evidente que el gobierno del Estado tenía que haber visto que este problema iba a estallar. Han fallado en el análisis político e histórico del fenómeno, minusvalorándolo de una manera evidente. No hay más camino que reformar el estado de las autonomías, en la línea que sea, salvo que queramos vivir en el lio e inestabilidad permanente, y que Cataluña se vaya todavía más. Pero para eso hay que actuar con mucha inteligencia, valentía, coraje, y un poco de creatividad. Porque sino, de esta no vamos a salir.

"Ahora no te podría citar ningún medio que a mí me parezca esté ejerciendo un papel neutral en la crisis catalana"

¿Qué papel han jugado los medios en la crisis catalana?

Están jugando un papel fundamental. Sin el papel de los medios, no se explicaría nada de lo que está pasando. Los medios por una parte como altavoces de la propaganda simple donde los buenos son los Catalanes y los malos los Españoles, no hay más que ver TV3 para observar la división que hacen. Pero por otra parte está la prensa nacional, la prensa de Madrid, que ha respondido con bastantes excesos. Creo que está habiendo un rearme de cierto patriotismo y nacionalismo, que considero sano, pero que en mi opinión no es necesario exacerbarlo con titulares escandalosos, mensajes ofensivos contra los catalanes, o con el boicot de productos. Todo eso sobra. Hay una reacción, a mi juicio, inadecuada, y pienso que debieran mantener una frialdad y una distancia mucho mayor sobre el tema catalán. Ahora no te podría citar ningún medio que a mí me parezca que esté ejerciendo un papel neutral en esta crisis.

"Cuando Rajoy afronta un problema lo hace con la mentalidad de haber resistido todos los intentos de asesinato político que ha padecido"

Todo el escenario político y sus actores han cambiado en España en cosa de pocos años. Todo menos Rajoy ¿Cómo es posible se haya mantenido e incluso reforzado durante tras trece a la cabeza del Partido Popular?

Yo creo que Mariano Rajoy es un líder político sumamente inteligente, con una concepción de la política bastante fría y bastante poco política. No es un líder político como los presidentes anteriores, que tenían un proyecto. Los proyectos de Suarez, González, Aznar y Zapatero eran obvios, pero Rajoy es el primer presidente que no tiene un proyecto de transformación y cambios para su país. Él es un hombre conservador en el sentido conservador del término, no en el político. No fue designado por razones de liderazgo político evidentes, sino por razones de exclusión. Aznar le eligió pensando que sería obediente, pero desde que se peleó con Aznar al mes de su designación, Rajoy ha tenido la sensación a lo largo de su carrera que siempre está enfrentándose con un dragón que le va a apear, con alguien que le va a quitar su silla. Le pasó en 2004 tras las elecciones, en 2008 en el Congreso del Partido en Valencia cuando quisieron promover otra candidatura; en 2012 con el rescate, y en 2013 con Bárcenas. Esos momentos son psicológicamente relevantes en su personalidad.
De modo que cuando afronta un problema, como ahora el catalán, lo afronta con la mentalidad de haber resistido todos los intentos de asesinato político que ha padecido en su biografía política. Eso creo que le define como líder político, aunque a él la política no le gusta mucho, es mas un líder de gestión.

Aguanto incluso cuando perdió la mayoría absoluta tras las elecciones del 2015 y Pedro Sánchez se presentó a la investidura.

En ese momento fundamental y decisivo de su gestión como Presidente, hizo uso de su fortaleza mental, y eso fue realmente lo que le salvó. Él intuyó que el resto de partidos no iban a ser capaces de hacer un gobierno alternativo, y tuvo la habilidad tremenda de presentarse a los Españoles diciendo “o me votáis a mí, o viene la revolución”. Rajoy ha sabido cabalgar su liderazgo político y resistir a base de auparse a esa parte de la sociedad española que no quiere líos, revoluciones, ni cambios. Aunque esto no quiere decir que su imagen no esté desgastada. Creo que el PP es más fuerte que su líder.

¿Cree usted que Pedro Sanchez tiene opciones reales de llegar a la Moncloa como para quitarle el sueño a Rajoy?

No lo sé. Creo que Pedro Sánchez es un líder político que ha madurado de forma extraordinaria como consecuencia de la traumática situación por la que pasó cuando su partido le asesinó políticamente con televisión en directo, y que ha renacido de sus cenizas y se ha hecho más fuerte. Ahora bien, yo no estoy viendo en los sondeos que el PSOE recupere lo que tiene que recuperar para ser una alternativa de gobierno. Por lo menos en este momento. No le dan los números, del mismo modo que no dan para que haya una normalidad en Cataluña como dice el Gobierno. La posibilidad de transversalidad que se abrió tras las primeras elecciones ya se ha cerrado, y ahora la dialéctica es izquierda-derecha, con PSOE-Podemos por un lado, Ciudadanos-PP por el otro, y los nacionalistas en un limbo parlamentario porque el PSOE y PP han decidido que esos votos no cuentan. Pedro Sánchez ha hecho una hazaña inédita en la política española y ha madurado mucho, pero el PSOE es un partido herido y debilitado. Y sobre todo, está en cuestión que los votantes que dejen de votar a Podemos se pasen al PSOE o a la abstención.

"Si el PSOE quiere situarse en la izquierda necesita unirse a los partidos de izquierda y recuperar sus señas de identidad"

¿Qué tiene que hacer el PSOE para volver a gobernar?

Este tema se está discutiendo por think-tanks, universidades y teóricos de la socialdemocracia europea, como para tener yo una solución. Lo que sí creo es que el PSOE perdió una oportunidad tras las primeras elecciones. Podrían haber hecho un análisis distinto de la realidad política del que se hizo. Podrían haber negociado con el partido con el que le daban los números. Pero o los barones lo impidieron, o Pedro Sánchez no tuvo el valor o voluntad política de hacerlo. Creo que el PSOE hizo un análisis erróneo. Deberían haber analizado la situación con pragmatismo, e ir olvidándose del recuerdo de su historia gloriosa. Asumir que su realidad es la que es, y que si quieren situarse en la izquierda, necesitan unirse a los partidos de izquierda y recuperar sus señas de identidad, que son la igualdad, la defensa de los más desfavorecidos y de las clases castigadas por la crisis. El problema de la socialdemocracia es que tienen que defender la globalización a la vez que ayudan a sus víctimas. La socialdemocracia está en una difícil situación, y no solo en España. Las consecuencias sociales de la crisis no han llevado a que la alternativa de gobierno sean los partidos que defienden a los más castigados por la crisis. En Europa se ha reaccionado con valores conservadores, de hecho no hay partidos de izquierda gobernando en casi ningun país. Pero a pesar de todo, el PSOE ha resistido. No hubo sorpasso, y con con esa base puede haber una posibilidad de que se vayan recuperando, pero no podrán gobernar en solitario.

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Si se entrevistara usted a sí misma, ¿Qué se preguntaria?

Yo me haría una pregunta crítica a mí misma: ¿Porque hay veces en las que usted parece que pontifica y establece verdades como si fueran absolutas?

¿Y que respondería?

Diría que es verdad. Que uno de mis muchos defectos, aparte de hablar demasiado y no dejar hablar a los demás, o no siempre conservar la serenidad, es que a veces peco de histrionismo y tengo una tendencia a pontificar mis opiniones como si fueran una verdad absoluta. Esto tiene que ver con la vanidad del periodista, algo con lo que yo hago autocrítica. Muchas personas por la calle me dicen “gracias por decir lo que nosotros queríamos decir, pero no tenemos tribuna para decir. Gracias por mantener la serenidad, la neutralidad; por no casarte con nadie y no hacer un análisis partidista”. Y por eso que me dicen, creo que mi criterio del periodismo es el acertado.

Defina en una palabra
Rajoy: Resiliencia.
Sánchez: Osadía.
Iglesias:: Revolución.
Rivera:: Statu Quo, regeneración dentro del sistema.
Un discurso político: La oración fúnebre de Marco Antonio.
Un libro: Anna Karenina, de Tolstoi
Un sueño: Dar la vuelta al mundo
Un miedo: La enfermedad de los seres queridos

Guillermo Fernandez-Mardomingo

Guillermo Fernandez-Mardomingo

Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III. Entusiasta de los Asuntos Internacionales. Mi máxima: Toda guerra es un fallo de la diplomacia.

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