TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

Con menos de 30 años, Javier López Fernández, más conocido como Javi López (Madrid, 1985), ya ocupaba un escaño en el Parlamento Europeo. Durante sus cinco años a caballo entre Bruselas, Barcelona y Estrasburgo, su labor se ha centrado especialmente en desarrollar el llamado pilar social europeo trabajando en la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales. Aboga abiertamente por una socialdemocracia renovada que vaya más allá de los fundamentos de Keynes y Beveridge y por una UE que no sea “una herramienta fría de la globalización, sino lugar cálido que proteja a sus ciudadanos”. Licenciado en Derecho por la Universidad Pompeu Fabra y miembro del PSC, Javi López concurre como número 5 en la lista que encabeza Josep Borrell.

Siendo el eurodiputado electo más joven por España ¿Piensas que el Parlamento Europeo es un cementerio de elefantes?

Creo que está cambiando. Históricamente era habitual encontrarse con gente que acababa sus carreras políticas aquí, pero ahora distinguiría tres tipos de perfiles. Por un lado, la gente con carreras largas a sus espaldas que tras haber pasado por altos cargos llegan aquí. Una figura un tanto polémica, pero que muchas veces hace que la calidad del debate sea exquisita. Por otro lado hay otros dos grupos. Los “profesionales de Europa”, que son cuadros de los partidos políticos muy especializados en el ámbito europeo, y un grupo cada vez más numeroso: Los jóvenes que empiezan su carrera política en Europa, práctica habitual en los países nórdicos pero cada vez más en el resto. Aun así, el Parlamento Europeo es como un zoológico donde hay todo tipo de gente defendiendo todo tipo de cosas.

Está muy bien discutir sobre si crear un DNI europeo o profundizar el programa Erasmus, pero para crear identidad europea hay que ganar confianza ciudadana, y éso se sustenta sobre la eficacia.

En una campaña para las elecciones europeas ¿No es posible tener un debate sobre temas europeos sin hablar de temas nacionales?

Probablemente a día de hoy no se puede, y aún si se pudiera, no sé si sería deseable. No es tanto una cuestión de tener un debate europeo en vez de uno nacional, sino de conectar los debates nacionales con los europeos y que éstos sean de calidad, porque al final el fondo de ambos debiera ser el mismo. Temas como el cambio climático, los cambios demográficos o la disrupción tecnológica son debates tanto nacionales como europeos. El problema aparece cuando los primeros tapan cualquier tipo de discusión sobre el futuro de la UE.

Sí que es verdad que a día de hoy no hay unas elecciones europeas, sino 28 nacionales. Y esto se debe en parte a la falta de un debate y opinión pública eminentemente europea, llevando a que la discusión política se guíe por la fractura nacional.

Pero parece que sigue faltando esa esfera pública europea, un "demos" europeo… ¿Cómo contribuir a reforzarlo?

Europa tiene que ser percibida como algo protector y eficaz. La UE no ha sido un proyecto del pueblo europeo. El pueblo se ha sentido comprometido, pero el proyecto ha sido liderado por las élites europeas. ¿Por qué esa confianza se ha mantenido durante tanto tiempo? Pues porque era eficaz, porque funcionaba. Sin embargo, esa sensación de eficacia ha cambiado en los últimos diez años con un euroescepticismo que ha aumentado estrepitosamente. La UE y sus estados miembros han sido bastante torpes gestionando la crisis económica, la migratoria e incluso nuestra vecindad, donde hoy Libia tiene más capacidad de transformar a la UE que la UE a Libia. Está muy bien discutir sobre si crear un DNI europeo o profundizar el programa Erasmus, pero para crear identidad europea hay que ganar confianza ciudadana, y éso se sustenta sobre la eficacia. Esta eficacia a mi juicio viene de la dimensión social europea. Dimensión que ya no es solo un paso a dar en términos de integración, sino una precondición para seguir integrándose. Es prioritario que la UE no sea una herramienta fría de la globalización, sino un lugar cálido que proteja a sus ciudadanos.

¿Y desarrollar una identidad nacional propia no sería un escenario?

No veo a la UE desarrollando nunca una identidad nacional. No al menos en base a la lógica del national building del siglo XIX o XX. Sí en cambio una identidad posnacional basada en valores y principios como la convivencia o el respeto a las minorías. Pero para ello hace falta también cultivar esos valores.

El pilar social europeo no es solo una cuestión solidaridad, que obviamente implica solidaridad, sino sobre todo de cómo se quiere gestionar de forma eficiente un espacio económico común

Hablando del pilar social europeo. En ocasiones se plantea la idea de aumentar la solidaridad entre europeos como una solución a muchos problemas de la UE, sin embargo, también se percibe una cierta retórica norte-sur donde hay unos países "productivos" y otros "mantenidos". ¿Crear una Europa más solidaria no correría el riesgo de reforzar esta retórica e incluso de ser contraproducente? Recordemos las famosas declaraciones de Dijsselbloem

Ese tipo de concepciones sobre Europa es lo que nos llevó al borde del precipicio. La frase de Dijsselbloem es fantástica para saber cuál es uno de los grandes adversarios del proceso de construcción europea.

Estoy de acuerdo en que la solidaridad debe ir de la mano con la responsabilidad, ahora bien, el problema es que la idea que subyace es que ser muy solidarios puede generar incentivos negativos para el crecimiento. Y la cuestión del pilar social va más allá de la solidaridad: Tenemos una moneda común, y no se puede tener una zona monetaria óptima sin un brazo fiscal o estabilizadores automáticos que la acompañen. Si en su día tomamos la decisión de tener una moneda única, hay que asumir esa decisión. No es un debate sobre solidaridad, que obviamente implica solidaridad, sino sobre todo de cómo se quiere gestionar de forma eficiente un espacio económico común.

Con eso y con todo, la Europa social no es solo un debate de transferencias fiscales, aunque a mi juicio las transferencias son necesarias. Va más en la línea de que Europa condicione a los Estados Miembros para que apliquen políticas del bienestar sabiéndose que la fuente última de esas iniciativas no viene del mismo estado, sino de la Unión Europea.

¿Pero la Unión Europea tiene competencia para hacer esas transferencias fiscales?

Con algunas políticas hacemos transferencias fiscales aunque no nos guste decirlo abiertamente. Como es una palabra prohibida lo hacemos sin anunciarlo. Es un término tabú en Bruselas que tiene a mucha gente está en contra.

Sobre el CETA: "Canadá tiene unos estándares en cuestiones como salario mínimo o gasto en educación y sanidad muy por encima de la media de la UE. Y eso nos hace ver que son el tipo de gente con la que debiéramos regular los estándares ambiciosos y exigentes que queremos para el comercio en el mundo"

Hace unos cuantos meses, cuando se debatía el acuerdo de libre comercio con Canadá (CETA por sus siglas en inglés), tú votaste a favor y eso despertó alguna crítica dentro de tu partido ¿Crees en los Tratados de Libre Comercio como opción para exportar estándares sociales y laborales europeos?

Los Tratados de Libre Comercio me parecen útiles. Hay debate sobre ellos porque hay debate sobre la globalización. Por supuesto hay que reconocer que la globalización económica ha hecho perder poder adquisitivo a determinadas clases medias aun habiendo mejorado la economía en el agregado. Eso un hecho. Pero tenemos que ser capaces de no usar los acuerdos comerciales como rehenes, especialmente los de la UE, que son los más avanzados de la UE en términos de cláusulas de derechos humanos y laborales o estándares medioambientales. La globalización existe, y hay que aprovecharse de ella porque en el pasado la guerra comercial ha abierto otro tipo de guerras. Lo que necesitamos son mecanismos de compensación internos en los países para proteger a quienes se ven golpeados por la apertura de mercados. Tras los intentos fracasados de la OMC por regular el comercio, los Tratados de Libre Comercio tienen que servir para elevar los estándares del comercio internacional. Y nuestros acuerdos, los de la UE, cada vez son más exigentes y pueden servir para aumentar estos estándares.

Yo soy favorable a esos acuerdos, pero también a mecanismos de compensación internos y a reconocer los efectos disruptivos de la globalización. Además es importante ver con quién se firma un acuerdo, porque Canadá tiene unos estándares en cuestiones como salario mínimo o gasto en educación y sanidad muy por encima de la media de la UE. Y eso nos hace ver que son el tipo de gente con la que debiéramos regular los estándares ambiciosos y exigentes que queremos para el comercio en el mundo.

En el año 2016 escribiste un artículo en El País donde señalabas que el programa tradicional de la socialdemocracia planteado por Keynes y Beveridge ya no vale. ¿En qué dirección tiene que reinventarse la socialdemocracia?

El programa clásico de la socialdemocracia se basaba en pensiones públicas, educación y sanidad pública y prestaciones por desempleo. Esos mecanismos del bienestar parecen hoy insuficientes para redistribuir frente a las desigualdades que genera el mercado, y nos llevan inevitablemente a repensar el mercado laboral. Cuando Beveridge, el mercado laboral generaba prosperidad y estabilidad. Hoy sin embargo es diferente. El mercado es más inestable, está precarizado y nuevas formas de trabajo que escapan a la regulación clásica han aparecido, donde los sindicatos o la negociación colectiva ya no juegan el rol de antes. Además de esto, la socialdemocracia tiene que abordar retos más globales, como el cambio climático, el envejecimiento y las brechas de las ciudades. Son temas en los que la socialdemocracia tradicional no pensó tanto y que ahora parte de la socialdemocracia está discutiendo sobre ellos.

No es que tengamos gran coalición, sino que la UE es una democracia consensual. Somos una obra de orfebrería transnacional entre familias políticas diferentes. Se podría decir que Europa es un apaño

¿Y cómo abordar estas reformas a nivel europeo cuando cada vez hay menos gobiernos europeos socialdemócratas y por tanto la socialdemocracia cada vez tiene menos voz en el Consejo?

Es cierto, y además es un pez que se muerde la cola porque fruto de no tener suficientes gobiernos socialdemócratas en Europa se crea un esquema o marco más difícil para hacer políticas que lleven al éxito de la socialdemocracia. El problema no es tanto que haya muchos o pocos gobiernos socialdemócratas en Europa, sino que la socialdemocracia tiene graves problemas por razones diferentes en tres grandes e históricos países como Italia, Francia y Alemania.

Hay quienes lo achacan a las grandes coaliciones, como en Alemania. Sin embargo en el Parlamento Europeo esa gran coalición parece la tónica general, ¿No puede esta dinámica dañar más a la socialdemocracia en la Unión Europea?

Yo distinguiría lo que pasa en un sitio como Alemania a lo que sucede en la Eurocámara. En Alemania el problema no creo que sea tanto una gran coalición, sino haber hecho tres grandes coaliciones seguidas durante 15 años. La democracia necesita contraste, y cuando hay una gran coalición durante mucho tiempo acaba siendo difícil explicar cuáles son tus diferencias con tu rival político.

El caso europeo es diferente. No es que tengamos gran coalición, sino que somos una democracia consensual. Somos una obra de orfebrería transnacional entre familias políticas diferentes. Dicho de otro modo, se podría decir que Europa es un apaño. Sí que es cierto que como la socialdemocracia y la democracia cristiana son las fuerzas mayoritarias, hay transacciones entre estas familias. Es verdad que esto tienes sus problemas, porque la democracia necesita disenso, especialmente cuando tocas cosas que forman parte del corazón de la soberanía. Sin embargo, todo indica que vamos a tener una Europa más tutifruti esta legislatura. Macron querrá jugar con más peso y los verdes ganarán fuerza. Las instituciones tendrán que ser más representativas de lo que lo han sido durante los últimos años de hegemonía clara del Partido Popular Europeo. Eso creo que cambiará.

Para ir terminando, ¿Qué vida para Javi López después de la política?

No lo sé, la verdad que todavía no me lo he planteado. Me gustaría utilizar lo aprendido aquí para enseñar. Me parecen interesantes los lugares de pensamiento como think tanks, pero también conectar el sector privado con los debates europeos.

En una palabra

  • Líder político: Olof Palme.
  • Discurso: El de Kennedy en Berlín.
  • Libro: "El Mundo de Ayer", de S. Zweig.
  • Europa: Tolerancia.
  • Sueño: Los Estados Unidos de Europa.
  • Miedo: Un mundo que vuelva a estar guiado por la fuerza.