/

El apocalipsis de las pensiones: desmontando mitos (I)

El fantasma de las pensiones recorre España. Ésta es una cuestión que se ha inscrito a fuego en la agenda política de nuestro país en los últimos meses: pareciera que el apocalipsis se cierne sobre todos nosotros que, inocentes, no hemos prestado atención al tema hasta ahora. Es este ambiente en el que se ha creado un debate sobre qué reformas acometer. Se ha hablado de subir la jubilación a los 70 años, o incluso a los 75. Con ánimo de mejorar la calidad de este debate, y centrándome sobretodo en la cuestión de la edad de jubilación, pretendo desmontar algunos de los mitos y lugares comunes más recurrentes a la hora de tratar este tema.

Criticar tales argumentos no supone defender que no hace falta ninguna reforma o que no existe ningún problema: el objeto es simplemente introducir un elemento de duda ante las argumentaciones más comunes, muy presentes en los medios de comunicación, que presentan la situación como algo de extrema gravedad, un apocalipsis económico inevitable y que se acerca poco a poco a nosotros.

Sin más, pasemos a analizar el mito que aquí nos ocupa: "hay que trabajar más porque vivimos más". En este caso nos encontramos ante un argumento para subir la edad de jubilación que no se centra en la sostenibilidad o en la cuestión del ratio de dependencia de jubilados/activos, sino que se centra en la proposición de que, si ha subido la esperanza de vida (EV), también tendrá que subir la edad de jubilación, para compensar esos "años de más" que se viven, manteniendo así aproximadamente la misma ratio de años de vida laboral/años de jubilación en el período vital de una persona. Y es que, para algunos, «la esperanza de vida amenaza las pensiones».

Veamos qué supondría esto: en la siguiente tabla se presenta un país hipotético en que la EV sube en 5 años cada década. En ella podemos apreciar a qué edades se tendrían que jubilar los trabajadores en el futuro para mantener el ratio de años trabajados/años de jubilación en 4,70, el valor del año a (el año inicial). Nótese que se presupone una vida laboral que va de los 18 a los 65 años.

Captura-de-pantalla-2018-05-31-a-las-10.15.11-1

Podríamos aquí discutir ampliamente la normatividad del argumento de "a mayor EV más trabajo", aduciendo que más bien sería deseable que se dé un progreso en el número de años de jubilación de los que pueden disfrutar los trabajadores, favoreciendo así una vejez cada vez más tranquila y libre. Pero quisiera centrarme más bien en las debilidades que subyacen a las premisas del argumento en sí; concretamente dos, que se pueden refutar empíricamente, respecto a la cuestión del aumento de la esperanza de vida.

1. Los años de jubilación no aumentan a la par que la EV. Éste es quizás el más importante de los puntos a aclarar, pues muchos entienden, erróneamente, que el hecho de que la EV aumente de 75 a 85, por ejemplo, supone que, de media, cada individuo vive 10 años de jubilación más. Pero nada más lejos de la realidad.

Cuando hablamos de "esperanza de vida" sin más solemos referirnos a la esperanza de vida al nacer (EV<1), es decir, los años que un recién nacido (de 0 a 1 años) puede esperar vivir, teniendo en cuenta la mortalidad de una sociedad dada. Tal cifra se logra a partir de la ‘’tabla de mortalidad’’, que incluye varias variables, la última de las cuales es la esperanza de vida. Lo que yo quisiera aclarar aquí es que la esperanza de vida, y todas las variables de tal tabla de mortalidad, se calculan para cada edad, es decir, que podemos saber cuántos años más puede esperar vivir un individuo a cada edad, no sólo al nacer y en general. Y para analizar si los individuos viven de media más años jubilados que antes, no debemos analizar la EV al nacer; tenemos que analizar la EV a los 65 años (EV=65), o a la edad en que se fije la jubilación en cada caso. Y lo cierto es que la segunda ha aumentado a un ritmo mucho menor que la primera. Esto se puede apreciar en el gráfico siguiente.

Captura-de-pantalla-2018-05-31-a-las-10.15.25

Como se aprecia, efectivamente una ha subido mucho más que la otra: la EV al nacer ha aumentado en España, de 1975 a 2015, en 10,1 años, mientras que la EV a los 65 años, que es la que nos interesa para la cuestión de las pensiones, ha aumentado, en el mismo período, 6,4 años. Tal diferencia se explica por el hecho de que, proporcionalmente, la mortalidad ha disminuido más en el periodo que abarca de los 0 a los 64 años que en el período de los 65 años en adelante. Es decir, que la EV al nacer no refleja fielmente cuánto más viven los jubilados; refleja cuánto más vive la sociedad en su conjunto, contabilizando la mortalidad durante todo el período vital. Si baja la mortalidad entre los 0 y los 10 años, por ejemplo, la EV<1 aumentará, pero la EV=65 se mantendrá estable. Así, un cambio en la EV<1 (la que se suele usar) no puede nunca usarse como argumento para la cuestión de las pensiones.

Para darnos cuenta de cuán graves podrían ser las consecuencias de este error, podemos hacer una actualización de la tabla presentada anteriormente: se mantiene la edad de jubilación que supuestamente servía para mantener estable la ratio de años trabajados/años de jubilación inicial (4,7), pero ahora lo calculamos con la EV a los 65 años, que como hemos visto es la que nos interesa, y que crece más lentamente. En este caso, en nuestro país hipotético la EV=65 crece a un ritmo de 2 años cada 10.

Captura-de-pantalla-2018-05-31-a-las-10.15.33

Como se puede ver, en nuestro país hipotético la ratio de años trabajados/años de jubilación habría crecido hasta casi doblarse. Esto muestra cuán importante es saber diferenciar entre la EV al nacer y la EV particular de la edad de jubilación.

2. Ni la EV ni el estado de salud son socialmente homogéneos. Afirmar que "España tiene una EV de 83 años" será siempre una abstracción, pues podemos encontrar grandes desigualdades por región o clase social. Subir la edad de jubilación a los 70, como se ha planteado últimamente, no tendría para nada los mismos efectos en un individuo con alto nivel de ingresos que con uno de bajo nivel, pues el primero tiende a tener mejor salud y una mayor esperanza de vida. Los datos confirman tal suceso: el informe La salut a Barcelona 2015 informaba de que la diferencia en EV entre un barrio rico como es Pedralbes y uno pobre como es Torre Baró alcanzaba los 9 años (86,2 y 77,2, respectivamente). Otro estudio reciente apunta a que también hay diferencias en EV a nivel estatal, también si la calculamos como EV=65 (midiendo la estratificación social según nivel de estudios). Pero este estudio encontró algo aún más interesante: la EV=65 con buena salud, es decir, los años que un individuo de 65 años puede esperar vivir con buena salud, presentaba diferencias aún mayores. Las clases sociales bajas no solo viven menos: lo que viven, lo viven de media en peor estado de salud. A continuación podemos apreciar dos gráficos que reflejan esta situación.

Captura-de-pantalla-2018-05-31-a-las-10.15.41

En definitiva, este tipo de datos muestran que, incluso si efectivamente sube la EV=65 en un país (y no sólo la EV<1), eso no es muy informativo de la disponibilidad para trabajar del conjunto de la población, pues la EV=65 puede bien haber subido sólo entre los sectores más pudientes de la sociedad, o bien puede ser que la mayor parte de este tiempo de "vida extra" que supone la subida sea un tiempo en que los individuos (sobretodo de las clases populares) no estarán en las condiciones de salud necesarias para trabajar. En el gráfico anterior podemos apreciar cómo el nivel de EV=65 con buena salud para mujeres con estudios primarios o inferiores es de apenas algo más de 71 años. Subir la edad de jubilación a los 70, para colectivos como éstos, supondría pues un sólo año de jubilación con buen estado de salud. Ni punto de comparación con los 13 años que podríamos inferir a partir de la mera afirmación de que "España tiene una esperanza de vida de 83 años". No atender a esas desigualdades y matices podría suponer, en definitiva, un grave empeoramiento en el bienestar de las personas mayores de nuestro país.

Oscar Planells

Oscar Planells

(Barcelona, 1996). Estudiante de Sociología y Ciencias Políticas, aunque siempre interesado en lo que un profesor llamaba la ''república federal de la ciencia''.

Más