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Criptomonedas (I): Nuevos retos, limitaciones y desafíos.

08/09/2017
SERIE DEMOCRACIA DIGITAL

En las últimas dos décadas, el avance de internet combinado con la revolución de los Smartphones ha creado un mundo permanentemente conectado que trasciende las fronteras nacionales, diferencias horarias y distancia geográfica. Internet se ha convertido en la columna vertebral de la mayoría de nuestras actividades de ocio, comunicación, gestión...y por supuesto económicas.
Este progreso de integración tecnológica también afecta a como damos uso a nuestro dinero y como efectuamos nuestros pagos, llegando incluso a cambiar la percepción de como entendemos el dinero Lo que ha propiciado la experimentación con clases de moneda como nunca antes han aparecido en la historia de la humanidad. Hablamos si, de la moneda digital.

La moneda digital vive solo en el mundo virtual, tiene reglas para las que no estamos acostumbrados y requieren nuevos hábitos para poder usarlas. Algunas de las nuevas monedas vienen de lugares que usamos frecuentemente como Facebook o plataformas de comercio como Amazon. Y otras pertenecen al oculto mundo de las criptomonedas: Monedas digitales que no tiene ninguna persona o institución al cargo de su gestión, sin autoridad reguladora y operan a través de una plataforma de comunicación descentralizada peer-to-peer.

A pesar de que la moneda digital que más peso tiene en la economía es aquella que manejan grupos como Amazon, Facebook, Tencent o incluso Blizzard. Son las criptomonedas las que más interés atraen, debido a la innovación tecnológica que representan. Esta innovación tiene el potencial para poder cambiar la economía de forma significativa, ya que mediante una clase de micropagos, hace posible remitir transacciones online protegiendo la privacidad de las partes como ningún otro método anterior; obligando a repensar como los contratos deben ser mantenidos.

La innovación tecnológica de las monedas digitales ha tomado forma en un momento perfecto. La fragilidad que las instituciones bancarias han demostrado en la reciente crisis económica, sumada a las preguntas que surgen alrededor de la deuda extrema que los gobiernos de muchos estados han contraído, ponen dudas sobre la moneda tradicional. Permitiendo que las criptomonedas y sus innovaciones hayan conseguido un espacio propio a la hora de asegurar un lugar seguro para los depósitos de la gente. Estos eventos han llevado a algunos a la conclusión de que se necesita la creación de un sistema monetario seguro, práctico para la interacción económica global e independiente de los bancos centrales y gobiernos. El problema de una moneda con estas características, es que también beneficia a la economía sumergida, independientemente de si los ideales tras una moneda así se acercan al libertarianismo económico o a una preocupación estadista.

De cualquier manera, la posibilidad de las criptomonedas como monedas de uso está abierta, y la regulación de los diferentes gobiernos varía desde la permisividad hasta la prohibición de esta alternativa. El panorama regulatorio sigue cambiando según los gobiernos valoran los riesgos y beneficios de la criptomoneda. Los intentos de regulación se reducen a la regulación de la moneda en general y no existe regulación específica, concentrándose en evitar el blanqueo de dinero y la financiación terrorista mientras se estudia la aplicación de impuestos sobre las transacciones. El desafío de los reguladores trata de animar al uso de las criptomoneda mientras se minimizan los riesgos sobre la moneda sin evitar que la innovación sea frenada.

¿Y cuál es la innovación que introduce la criptomoneda? La tecnología blockchain. Pero para entender esta tecnología, hablemos de cómo funciona una criptomoneda:

La gran mayoría de las criptomonedas funcionan mediante un software de código abierto. La verificación de la moneda, de su validez y uso necesita de un desarrollador. Estas criptomonedas son usadas a través de una red descentralizada peer-to-peer, que está completamente distribuida; por lo que cualquier nodo y terminal tiene conectividad entre sí. Además dichos nodos pueden abandonar y reconectarse a la terminal a posteriori aceptando el registro en la blockchain como la prueba de trabajo y compra.

La prueba de la blockchain es la demostración de qué sucedía mientras el nodo estaba desconectado. La criptomoneda requiere prueba del trabajo de minería, prueba que es grabada en la blockchain. El minado es aquel proceso en el que se extrae moneda virgen del sistema. Esta prueba de grabación resuelve el posible problema de gasto doble que podría crearse, de tal manera que cada moneda solo puede ser gastada una vez, eliminando duplicidades. Por ello toda transacción, minado y movimiento de capital es grabada en la blockchain.

El motivo detrás de que la red sea peer-to-peer es que no haya intermediarios, debido a las características de esta red, la posibilidad de que se formen subredes es elevada. Por otro lado esta red la convierte en una moneda global y rápida. La velocidad de transacción es veloz, al igual que el tiempo de confirmación, esto sumado a que puede trasladar monedas a cualquier lugar del mundo facilita enormemente la integración financiera. Debido a estos factores no existe el riesgo de impago, y la criptomoneda se sitúa en un estado de no repudio.

Esta estructura de la red construida en torno a la blockchain suele hacer a las criptomonedas anónimas o pseudoanónimas, pero no tiene porqué ser así: La arquitectura de privacidad alrededor de la transacción puede incorporar prueba de identidad a través de la encriptación en la misma moneda, o en la blockchain, ligando la transacción con identidades. Esta arquitectura también puede mejorarse (gracias al código abierto) para integrar ley digital y finanzas digitales con un soporte de contratos y transacciones financieras. Conteniendo la posibilidad de cláusulas y variables definidas por las partes.

Las aplicaciones de una moneda con estas características son tremendamente amplias, cada criptomoneda es un gran e interesante experimento visto desde el ojo económico.

Debido a que la criptomoneda permite alcanzar a la persona con cuenta bancaria y sin ella, presenta la posibilidad de funcionar como un conducto de pagos y financiación, transformando la manera de la que se hace los negocios, eliminando los intermediarios en las transacciones. También cambiaría la manera del que el mundo financiero opera, especialmente en financiación y préstamos. Como ejemplo, sería posible crear un sistema de préstamos automatizado eliminando al intermediario completamente.

Por supuesto, además de beneficios la criptomoneda también implica riesgos: Al depender del minado, una vez los incentivos al minado desaparecen no existe garantía de que la moneda en cuestión vaya a seguir teniendo valor a la hora del registro digital. Hay más de 400 criptomonedas y es un número que incrementa a diario. Pero la mayoría de ellas son monedas muertas, solo excepciones como el Ethernium y Bitcoin han tenido éxito, y son la excepción no la norma. Si una criptomoneda es minada más rápido de lo que debería, la moneda sufrirá un enorme riesgo de devaluación. Algunas criptomonedas están sometidas al riesgo de que estén diseñadas para que un individual o parte sea capaz de controlar el sistema. Por ello las criptomonedas creadas por desarrolladores desconocidos tienen una alta posibilidad de morir.

El blockchain no es una tecnología infalible y también puede ser atacado. La blockchain sirve como prueba de la secuencia de eventos, pero también como prueba de la red más grande de poder de computación. Tan pronto como el poder de computación sea controlado por nodos que cooperen para atacar la red, estos podrían producir la siguiente cadena más larga a su elección, creando dudas sobre la validez de la blockchain. Esto puede pasar fácilmente una vez el interés de una moneda se diluye y el numero de mineros disminuye. Una vez exista la duda sobre una criptomoneda esta muere.

Además si el sistema se queda sin nuevas monedas para los mineros, el sistema tiene pocas posibilidades de sobrevivir. Una vez no existen incentivos al minado los mineros solo son recompensados puramente por los costes de transacción. Esto puede ser un problema, debido a que si el interés de la transacción se eleva rápidamente, el interés de la moneda desaparecerá. Por otro lado contra mayores sean los costes de minado, mayores redes de minado serán formadas, debido a que los mineros preferirán alta probabilidades de crackear el código. Esto puede llevar a un indeseado número de redes de minado ocupando un gran porcentaje de la red, exponiendo a la criptomoneda al ataque. Por ejemplo, esto sucedió en 2014 en el caso de la Bitcoin. Este es un serio problema que necesitaría de solución para garantizar la viabilidad de la moneda y el registro digital sin minado podría ser una solución.

Debido a esto hay que repensar el planteamiento de creación de criptomonedas en el caso en el que queramos usarlas en el futuro como moneda de uso:

Una condición fundamental ha de ser que la criptomoneda sea capaz de surfear la ola de éxito inicial y tomar ventaja de ella a través de su red. Cuantas más personas usen la moneda, más valiosa se volverá. Y cuanto más valiosa se vuelva más aumentara la recompensa de minado, y más mineros se unirán en un ejercicio de competencia. Hay innumerables ejemplos de monedas que fueron ahogadas por su éxito inicial como SpainCoin (cuyo éxito además frenó la Pesetacoin), AphroditeCoin y AuroraCoin.

Una vez se consigue sobrevivir al éxito inicial, hay que enfrentarse al siguiente reto: El aumento de los costes de minado. El equipamiento para producir moneda será más caro debido a que los mineros son adversos al riesgo, y preferirán tener más posibilidades de éxito. Esto aumenta los riesgos de la corrupción de la red (ataque 51%). Hay muchas monedas que buscan la manera de probar la identidad de los usuarios para así reducir la probabilidad de blanqueo de dinero y financiación terrorista. Si este problema es resuelto, la criptomoneda tiene un alto potencial de ser popular. Las criptomonedas tienen mala prensa, y eso ha frenado su crecimiento a la hora de que las ideas que proyectan el uso de Bitcoins consigan financiación bancaria, los reguladores no están cómodos tampoco en una situación en la que tengan que tratar con la innovación financiera que impone la criptomoneda. Como suele suceder en estas situaciones las universidades y los emprendedores financieros genuinamente interesados en esta tecnología son los únicos en ver la oportunidad detrás.

La criptomoneda ha llegado para quedarse y evolucionará a lo largo del tiempo, si la Bitcoin pierde su popularidad será remplazada por otra con mejores funciones. Los países con gran deuda tienen incentivos a crear su propia criptomoneda y esos que promueven la integración financiera no deberían ser adversos a la idea, debido al bajo coste de crear un sistema descentralizado y parcialmente distribuido. Eventualmente todo tratara sobre la reducción de los costes de empresa y la mejora de subsidios mejorará para aquellos que estén en la base de la pirámide monetaria. Estas tendencias favorecen a las criptomonedas en el futuro y junto a la tecnología blockchain la Bitcoin debería convertirse en la next big thing. Pero se trata de una invención joven y es pronto para poder afirmar nada.

Bibliografia:
Lee Kuo Chuen, David, Handbook of Digital Currency: Bitcoin , Innovation, Financial Instruments and Big Data (2015, primera edición). Academic Press.

Halaburda, Hanna, Digital Currencies: Beyond Bitcoin (August 28, 2016). Disponible en SSRN: https://ssrn.com/abstract=2865004

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