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En primer lugar os recomiendo mi anterior artículo sobre el conflicto en Ucrania para entender mejor este artículo.

Crimea no es un país, hasta ahora era una república autónoma de Ucrania, pero a lo largo de la historia ha llegado a pertenecer a la actual Rusia, antigua Unión Soviética, e incluso a ser un país independiente. Para que tengáis una noción básica, Crimea pertenecía a Rusia durante el Imperio ruso. Después de la Revolución rusa, pasó a ser una República Autónoma, aunque Jrushchov transfirió su autonomía a Ucrania.

Cabe destacar un dato importante, la evolución étnica de la población en Crimea. Durante muchos años la mayoría de la población era tártara, la cual fue en descenso mientras aumentaba la población rusa. Esta situación prosiguió hasta 1944 cuando Stalin decidió comenzar a deportar la población tártara hacia Asia Central, el motivo era que se les acusaba de haber colaborado con los nazis. A partir de entonces la población rusa era la mayoría de la población y aproximadamente desde los años 80 la población ucraniana se ha doblado.


(verde=tártaros; rojo=rusos; amarillo=ucranianos)

¿Cuál es la situación actual? Pues es una situación muy delicada, la mayoría de la población de Crimea es prorusa, el propio primer ministro, Axiónov, pidió ayuda a Putin para calmar la situación y mantener la estabilidad en Crimea, lo que significó un envío de tropas rusas a la región. A Rusia le interesa especialmente Crimea, porque ahí en Sebastopol está situada la base naval rusa del Mar Negro. Rusia llegó a un acuerdo con Ucrania para mantener esa base naval hasta 2042, controlar esa base supone controlar la mayor parte de la actividad económica de la zona. Además el Parlamento de Crimea ha decidido convocar un referendum el 30 de marzo para decidir sobre su autonomía.

Nos encontramos con una región cuya mayoría de la población es rusa, que convocará un referendum y que ha sido invadida por tropas rusas a petición de su propio ministro. Rusia no reconoce al actual gobierno ucraniano y Estados Unidos ha congelado las relaciones comerciales con Rusia, pero dará 1000 millones de dólares a Ucrania. Washington ha llegado a amenazar a Rusia con expulsarles del G-8, aunque Alemania se niega a ello.

Crimea pertenece ya prácticamente a Rusia debido a la ocupación militar, incluso el primer ministro ruso anunció la construcción de un puente entre Crimea y Rusia. No creo que vaya a estallar una guerra, Ucrania no tiene un ejército capaz de plantarle cara a Rusia y no creo que Estados Unidos lleve a cabo otra invasión, después de ver reflejada la política exterior de la administración de Obama.

La cuestión es preguntarse que puede suceder y que se puede hacer. A Occidente le interesa que Ucrania se mantenga unida, a Rusia le interesa Crimea. Probablemente ocurra que Estados Unidos lleve a cabo sanciones económicas con el objetivo de desmilitarizar la zona y lograr que Rusia y Ucrania dialoguen, es posible que, como en el pasado, Turquía cierre el acceso al Mar Negro para todos los barcos rusos o que comercien con Rusia, esto podría mermar seriamente la economía rusa. Supongo que la acción por parte de la Unión Europea se hará esperar, como siempre, ya que los países miembro tienen que estar de acuerdo.

¿Puede Rusia ocupar militarmente más regiones ucranianas que sean prorusas? No hay que descartarlo, pero lo dudo. Como ya destaqué antes, Crimea es de especial interés sobretodo por la base naval de Sebastopol. En cualquier caso, esperemos que la crisis no profundice en más acciones militares, cada día la tensión aumenta. Incluso los tártaros, pese a la declaración del primer ministro de Crimea diciendo que ninguna minoría debe temer por su seguridad, temen por su vida debido a los antecedentes con Rusia.

El conflicto en Crimea recuerda en parte al de Georgia debido a la actuación rusa, esperemos que no desemboque en una guerra. Para ello una de las claves, es que la situación se mantenga estable hasta que se designe un nuevo gobierno en mayo. Este gobierno debe tener la capacidad de unir Ucrania, probablemente una de las posibilidades es que se forme un Estado federal. Una posibilidad que suele resolver los conflictos nacionalistas.

Un problema que puede acabar con la relativa tensa estabilidad actual, es la formación del próximo gobierno hasta las elecciones de mayo. Como informa la Vanguardia, estará formado no solo por miembros del partido de Timoshenko, sino también de fascistas. Esto sin duda es un grave peligro para la débil democracia ucraniana. Aunque no creo que tomen cartas contra Rusia, no sé hasta que consecuencias puede tener sobre la población ucraniana, cuya mayoría seguro que desaprueba que fascistas ocupen un puesto en el gobierno. Esto sin duda demuestra el poco peso que tiene la UE en momentos importantes, probablemente haya sido Washington el que configuró este gobierno. (Un punto más a favor de los Estados Unidos de EUROPA).

Bajo mi punto de vista, creo que si finalmente a medio plazo la situación se mantiene estable, Rusia no ocupa militarmente más regiones ucranianas prorusas, el gobierno temporal no hace ninguna locura antidemocrática, no estallan más revueltas y el gobierno elegido en mayo lleve a cabo las reformas necesarias para estabilizar el país (una medida puede ser la federalización), puede que veamos la inclusión de Ucrania en unos años en la Unión Europea junto a una mayor democratización. Esto podría llevar a cabo a un impulso democratizador en Rusia por parte de la población más al Oeste. Lo cual explicaría otra razón por la cual, Putin pone tanto empeño en mantener el anterior statu quo.

Todo son suposiciones, demasiadas suposiciones creo. Habrá que ver como se desarrollan los acontecimientos, en todo caso, creo que Crimea vuelve a pertenecer a Rusia. Hubiese sido así estos últimos años si Jrushchov no la hubiese regalado.