TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

Día de elecciones en Francia y, si hacemos caso a los sondeos, esto parece el ajustadísimo Torneo Cuadrangular uruguayo de 1955. Le Pen, Fillon, Macron y Mélenchon se encuentran en empate técnico en el entorno del 20%, en una verdadera batalla a cuatro. Al leer esto un español probablemente recuerde aquella encuesta de Metroscopia de octubre de 2015 con PP, PSOE y C’s en idéntica situación de empate… y se acuerde también de que el resultado del 20D fue bien distinto. Lo cierto es que a toro pasado es fácil juzgar a las casas demoscópicas, pero con las urnas recién abiertas sólo tenemos la absoluta certeza de que hoy vota Francia, pero se la juega Europa.

La subida meteórica de Mélenchon

La mayor sorpresa de estos días la ha dado sin duda el candidato de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon. En sólo un mes, el candidato de la France Insoumise ha pasado de luchar por no quedar 5º con un 11% de los votos a subir hasta el 19%, haciendo soñar a sus seguidores con pasar a segunda vuelta. La subida de Mélenchon se explica sólo en parte por la estrepitosa caída del socialista Hamon, que se ha dejado cuatro puntos en el último mes. Que el PS, el partido que hoy gobierna Francia, se hunda al 8% es la prueba evidente del desencanto de los franceses con el quinquenio de François Hollande.

Con todo, el auge de Mélenchon no se puede explicar sólo atendiendo al hundimiento de Hamon, sino que debemos mirar también al deterioro de la intención de voto de Marine Le Pen. Por extraño que a priori pueda parecer, el candidato de extrema izquierda y la líder del Front National comparten buena parte de su programa electoral: rechazo a la Unión Europea, proteccionismo económico, bajada de la edad de jubilación a 60 años… Y, en parte, comparten algo más relevante: votantes. Los obreros, que antaño miraban al Parti Comuniste, apuestan hoy por Le Pen (48%) y Mélenchon (20%). Por supuesto que además ambos candidatos han expandido su base electoral a otros caladeros sociales, pero con estos datos, no debe sorprendernos ahora que el 28% de los votantes de Le Pen vean en Mélenchon su segunda opción. Puesto que ambos candidatos pescan en un mismo caladero electoral, es comprensible que el auge de Mélenchon en las encuestas haya venido acompañado de un correlativo descenso de Le Pen.

Atención mediática vs. estructuras de partido

El rasgo más llamativo de la subida de apoyos a Mélenchon no es tanto quiénes son sus nuevos adeptos, sino el hecho de que haya sido tan meteórica. El ascenso de Mélenchon arranca el 20 de marzo, el día del primer debate televisado entre los cinco candidatos con más opciones. Mélenchon se ubicaba entonces a la cola de la carrera y el debate era su oportunidad de oro para avanzar posiciones. El dos veces candidato presidencial no se limitó a defender sus postulados políticos, sino que apeló a las emociones de la audiencia y les sacó carcajadas ironizando sobre sus rivales. En palabras del publicista Frank Tapiro: “Mélenchon nos dio el show”.

Desde aquel debate Mélenchon recibió la atención mediática. Al igual que Macron, el candidato de la France Insoumise son estrellas televisivas que disparan las audiencias con sólo aparecer en pantalla. La remontada de Mélenchon guarda, en ese sentido, cierto paralelismo con aquella remontada que protagonizó Podemos en la campaña del 20D. El aumento de apoyo fue notable, pero no alcanzó a materializar el sorpasso. Surge la pregunta: ¿en qué medida los apoyos de Macron y Mélenchon se encuentran inflados por los medios de comunicación?

La respuesta a esa pregunta se encuentra en otra gran incógnita de las elecciones de hoy. En Marche ! y France Insoumise son dos plataformas políticas con escasa implantación territorial y poca representación institucional, es decir, son el extremo opuesto al PS y a Les Républicains. Los hasta hoy partidos mayoritarios gobiernan 13 de las 17 regiones y 55 de los 69 ayuntamientos con más de 70.000 habitantes. Buena parte de los electores que votan a un partido en sus ayuntamientos eligen a la misma formación en elecciones de otro tipo. La duda de cara a las elecciones de hoy es: ¿cuántos de esos votantes serán capaces de retener PS y Les Républicain?

El dilema en el que se mueve Francia es si revalidar su confianza en los partidos que gobiernan sus ciudades o apostar por candidatos que se encuentran fuera del sistema político que conocen. Que Mélenchon cumpla las expectativas o no dependerá de si logra o no atrapar a los votantes socialistas de Paris o Lyon. Que Fillon pase a segunda vuelta o no dependerá de si logra el apoyo de los marselleses y nizardos que apoyaron a Les Républicains.

Decepcionantes primarias

Con el panorama político francés partido en tres ejes (izquierda-derecha, eurofobia-eurofilia, prosistema-antisistema), resulta imposible aventurar qué dos candidatos pasarán a segunda vuelta. Lo que sí podemos afirmar (en mi caso, con pesar) es que las primarias no siempre son el mejor sistema para elegir al candidato. Los dos partidos que las convocaron, PS y Les Républicains, avanzan hacia unos resultados decepcionantes. En noviembre de 2016 todos los sondeos aventuraban que si Alain Juppé era el candidato, Les Républicains se harían fácilmente con la presidencia de la República. Las primarias dieron a François Fillon por vencedor y sudará sangre para tratar de alcanzar la segunda vuelta. Hamon fue elegido por encarnar el ala izquierda del PS y hoy es Mélenchon, el candidato de extrema izquierda, el que le está comiendo la merienda.

Saliendo ya del ámbito del análisis politológico y entrando en el campo de las apuestas, el que escribe estas líneas da por sentada la presencia de Le Pen en segunda vuelta. Macron y Fillon se jugarán a las décimas cuál de los dos se batirá contra la líder del Front National. Mélenchon quedará lejos del tercer puesto, pero obtendrá el mejor resultado de un candidato de extrema izquierda desde 1969. Hamon no se hundirá tanto como pronostican, pero cargará el triste honor de brindar al PS su peor resultado. Hasta aquí las conjeturas. A las 8 de la noche, los primeros resultados.