TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

Hace ya unos años que Bitcoin crece en popularidad y, al igual que la criptomoneda, su mecanismo digital también se ha hecho realmente popular. La tecnología blockchain no ha dejado de acaparar portadas en revistas de ciencia y tecnología; y la adaptación a ésta es algo básico si quieres estar a la cabeza de la innovación. Lo cierto es que la tecnología blockchain no es la panacea tecnológica y además con respecto a las criptomonedas está generando un grave problema medioambiental.

En el primer estudio peer-reviewed sobre el tema (el cual ha recibido especial atención de los pares de la revista Joule), las estimaciones mínimas de consumo eléctrico de la red Bitcoin son de 2.55 gigavatios; lo que significa que la red Bitcoin en el mejor de los casos "solo" consumiría la energía generada aproximadamente por un millón y medio de barriles de petróleo (que emitirian 2.000.000 toneladas de CO2 a la atmósfera). Aun siendo una estimación particularmente débil por la baja calidad de los datos, una única transacción de Bitcoin sigue usando la electricidad equivalente al consumo mensual promedio de un hogar centroeuropeo; lo cual es un consumo energético particularmente excesivo si se pretende que la moneda Bitcoin sea una moneda de uso cotidiano. El coste monetario que tiene una transacción digital financiera es irrisorio si lo comparamos con las criptomonedas, lo que marca la diferencia frente al sistema financiero actual por sus elevados costes de mantenimiento. Las predicciones de futuro más fiables, segun el autor para la red Bitcoin para final de año (CITA), colocan el consumo en 7.67 Gigavatios, consumo similar al de toda Austria, llegando a la cifra del 0,5% del consumo de electricidad mundial.

Este increíble aumento de la demanda energética no es casualidad: las redes de criptomonedas recompensan el aumento de poder de computación en la arquitectura de las redes de minado. A más poder de computación que tenga un minero, más probabilidades tendrá de ser recompensado con Bitcoins y más energía consumirá para sostener la red y minar. Además, esto se aplica tanto para los ordenadores que consiguen minar una moneda como los que no están consumiendo grandes cantidades de energía, lo cual hace que una gran parte de este consumo de energía no sea productivo en ninguna medida. Estos grandes incentivos de los mineros para adquirir poder de computación, aunados con el aumento programado de la dificultad de minado, provocan que haya un aumento exponencial del consumo de electricidad; y, por conclusión, de la contaminación. Y estamos hablando de un producto que podríamos decir que sigue en la fase de introducción.

Ciclo de vida de un producto.
Fuente: pricing.cl

Incluso si consideráramos que Bitcoin está en la fase de crecimiento, el resto de criptomonedas existentes se hallan en la de introducción: estamos hablando de más de 5000 monedas independientes que funcionan en mayor o menor medida de similar manera. Estos productos no dejarán de crecer, aumentando sus necesidades de poder de computación y la necesidad de consumir más y más electricidad en ellos. Si la estimación a largo plazo del paper de Alex de Vries es cierta, Bitcoin podría llegar a consumir un 5% de la electricidad global; y si algunas del resto de criptomonedas consiguieran unos niveles de aceptación leves, podríamos estar hablando de niveles de consumo que de ninguna manera serían compatibles con los objetivos climaticos.

Pero para ver las consecuencias y los costes ocultos de la red Bitcoin no tenemos que conocer solo el largo plazo. Otro mas reciente paper ha estudiado las estimaciones de mercado del coste de minar las principales cuatro criptomonedas. Una de sus conclusiones es la comparativas entre el coste actual de minar criptomonedas al lado de diferentes minerales. Como ejemplo: Crear el valor de un dolar minando bitcoin requiere de 3 a 3,75 veces mas energía que crear el valor de un dolar minando oro. El siguiente gráfico, extraído del mismo paper, ilustra el consumo de energia de diferentes minerales y criptomonedas para conseguir el valor de un dolar minando.


Fuente: Nature

Un mayor gasto energético implica una mayor emisión contaminante. Las estimaciones del paper de Krauser y Tolaymat son más optimistas que las de De Vrier, estimando la emision actual de las 4 grandes criptomonedas en de 3 a 15 millones de toneladas de CO2 al año, aunque inciden en la variabilidad de emisiones dependiendo del lugar donde son minadas, por ejemplo en China minar una Bitcoin produce 4 veces más emisiones que hacerlo en Canadá. Considerando que la mayoría de las bitcoins son propiedad de inversores chinos, éste es un dato preocupante. A pesar de las estimaciones más optimistas, el paper muestra que, debido a que las redes son cada vez más grandes y requieren más energía para minar por el aumento de la complejidad, la tendencia actual indica un claro aumento del consumo.

Emisiones de CO2 por moneda minada.
Fuente: Nature

Éste es un enorme condicionante de la sostenibilidad de Bitcoin y, aunque aún hay que avanzar en la investigación, la creación de políticas nacionales e internacionales que puedan poner freno a los problemas que las criptomonedas generan se torna una necesidad urgente. Hasta ahora las criptomonedas solo han provocado dudas y problemas. Los beneficios que en su incepción ofrecían ya han sido superados por la tecnología actual. La única ventaja que ofrecen como moneda actualmente es la pseudo anonimidad que garantiza la tecnología blockchain; ahora bien, como producto financiero, aun siendo un tipo de inversión interesante (si nos limitamos solo a los aspectos de rentabilidad y riesgo), no deja de ser una inversión de baja utilidad, mientras que el resto de inversiones financieras otorgan liquidez a empresas –acciones– o funcionan como préstamos al Estado –bonos. La compra de una criptomoneda solo te garantiza tener como propiedad una parte de la misma red, red destinada a la criptomoneda. Un uso circular y altamente especulativo, proclive a perjudicar al inversor promedio y a beneficiar a escasos individuos con suerte o agentes malignos que estafan gracias a la dificultad de acceso a la información del sistema.

Los beneficios de Bitcoin y el resto de criptomonedas son leves en el mejor de los casos para una sociedad y, aunque desde el punto de vista individual puede ser muy beneficioso ser anónimo en internet, lo cierto es que las desventajas de las criptomonedas se acumulan poco a poco, creando una tara que cada vez hace palidecer más su brillo inicial. Si queremos garantizar la sostenibilidad de nuestra producción de energía y no incumplir los objetivos del milenio, debemos actuar rápido y poner limitaciones a las criptomonedas, antes de que causen un perjuicio medioambiental al que no podamos responder.