TodЛs somos políticЛs. TodЛs hacemos política.

Es el fenómeno político del año 2015, igual que Podemos lo fue en 2014. Ciudadanos, los "naranjitos", el partido capitaneado por Albert Rivera que saltó a la arena nacional hace poco más de año y medio, paso a paso, haciendo progresivamente más ruido mediático y “partido a partido” se ha consolidado en la tercera plaza de cara a las elecciones del 20 de diciembre.

Hace 10 años que esta formación política surgió en Cataluña, intentando llenar el nicho de votantes españolistas de centro izquierda a los que un PSC más nacionalista, el otro gran eje de la política catalana, no terminaba de complacer. Se presentó por primera vez a las elecciones de 2006 y obtuvo la nada desdeñable cantidad de tres diputados en el Parlament. Seis años después triplicaba esa cantidad y en las elecciones europeas con mayor agitación de los últimos tiempos (pese a su condición de elecciones de segundo orden) enviaba a dos diputados al Parlamento Europeo; éxito notable si recordamos que en las elecciones europeas se compite en una circunscripción única y que Cs todavía estaba empezando a dar el gran salto a la política nacional. A partir de aquí el gran Big Bang naranja, la expansión irrefrenable del partido.

La vuelta a la primera plana mediática de la posible secesión catalana ha dado alas al partido de Albert Rivera. Analizaremos más tarde la repercusión del 27-S pero adelantamos que gracias a los espectaculares resultados cosechados por Inés Arrimadas, la ciudadanía española, que podía estar reticente en un primer momento a votar a esta nueva formación, percibe ya a Cs como un partido viable. Existe una percepción de que el voto al partido naranja no tiene por qué ser desperdiciado, incluso en ciudades de tamaño medio, y esta coordinación de nuevos electores supone la consolidación de su oferta para el 20D.

Una cosa queda clara: la España que surgirá en enero será diferente a la que cierra el año. Por primera vez en la historia de la democracia las encuestas hablan de cuatro partidos con peso en el Congreso de los Diputados, de tres proponiendo reformas constitucionales y de una división profunda en cuanto al voto de jóvenes y mayores. Ciudadanos se ha encaramado a la tercera posición y busca superar en esta carrera a un PSOE que amenaza con desfondarse, y llegando a esa segunda posición, ¿optaría Rivera por la Moncloa? Lo que está claro es que de confirmarse los pronósticos en sus manos estarán las llaves del gobierno español para los próximos cuatro años, y no es algo que vaya a vender barato.

-El 27-S, un punto clave.

En el inestable panorama político español de 2015, con elecciones en mayo, septiembre y diciembre, la política ha sido un “Estado de ánimo” como nunca antes. Y el de Ciudadanos después del 24-M no era el mejor de los posibles. Pese al éxito considerable, habiéndose expandido por casi toda España, teniendo la llave de gobiernos en Madrid, Murcia, Castilla y León, Andalucía y La Rioja, los resultados habían sido algo decepcionantes frente a lo esperado en unas encuestas que los encumbraban y amenazaban con sorprendentes sorpassos en comunidades como la valenciana.

Y, sin embargo, el milagro llegó en forma de las elecciones catalanas del 27-S, donde ERC y una Convergència sin Unió se presentaban bajo la candidatura de Junts Pel Sí para concluir un proceso de independencia que tenía trazos de día de la marmota. En unos comicios competidos palmo a palmo en sus días previos, con el PSC tratando de rehacerse, Albiol tratando de captar el voto más “Españolista” y Catalunya Sí que Es Pot nadando entre dos ríos para buscar consensos Ciutadans logró superar todas las expectativas y situar a su lideresa, Inés Arrimadas, como líder de la oposición en el Parlament al llegar a los 25 escaños.

Encuestas previas al 27-S

Ciutadans, por tanto, logró una victoria clave para erigirse en representantes de la unidad con España en Cataluña, dando un golpe directo en la mandíbula de un Partido Popular que confiaba en la polarización de las elecciones catalanas para erigirse de nuevo en garantes de la integridad territorial, y otro a un PSC/PSOE que perdía el cinturón rojo de la zona metropolitana de Barcelona. Puede que Ciutadans y Ciudadanos no sean imágenes especulares pero desde luego son un mismo partido en cuanto a percepción, y reforzados por el éxito, Ciudadanos recuperó el momentum al mismo tiempo que Podemos lo perdía, y el bajón experimentado tras las autonómicas se convirtió en un nuevo jolgorio que propulsaba al partido hacia unas generales totalmente imprevisibles. Quizás el mejor gráfico para captar esta nueva tendencia sea el siempre recurrente promedio de Kiko Llaneras(https://twitter.com/kikollan):

Ciudadanos llega a este inicio de campaña electoral en la cresta de la ola y amenazando, tal y como ha ocurrido en alguna encuesta, con dar la sorpresa y superar a un PSOE debilitado. Pero…¿podrán mantener este efecto de carro ganador durante las dos semanas de combate político más intenso?

-Llenando el partido de nuevas caras

El híper liderazgo de Albert Rivera está fuera de toda duda. El catalán es la cara de un partido que se presenta como renovador , preparado y joven… todo ello encarnado en la figura de su líder. Sin embargo, en los últimos meses hemos ido descubriendo que han surgido otros perfiles parecidos al de Rivera y que le han dado a la formación un aire tecnocrático pero completamente fresco. Destacamos las siguientes figuras:

Inés Arrimadas: Quizá este era el único rostro más o menos visible, aparte de Rivera, cuando el partido no tenía la repercusión que tenía ahora. Había estado siempre a la sombra de Albert y cuando tuvo la oportunidad de liderar la imagen del partido en Cataluña ha sido capaz de hacerse autónoma de la figura del presidente de la formación naranja.

Luis Garicano: No comparte la extrema juventud de Arrimadas y Rivera (relativamente, pues tiene 48 años), pero este economista otorga el perfil técnico y el prestigio de ser un economista reconocido a nivel europeo. Sus ideas liberales, pero sin olvidar un cierto matiz social, construyen la identidad económica de Ciudadanos.

Fernando de Páramo: Este granadino de tan solo 28 años es el responsable de la estrategia de comunicación del partido. No hay mejor ejemplo que él para escenificar la apuesta por la gente joven. Veremos los resultados.

Ignacio Aguado: Rivera apostó fuerte por él para liderar el partido en Madrid. En el partido ocupa el cargo de responsable de energía y en el hipotético caso de que Ciudadanos gobernase, este madrileño está en todas las quinielas para seguir siendo de la cúpula de confianza de Albert.

Estos son solo algunos ejemplos, de cómo el partido se ha visto en la obligación de sacar a la palestra nuevos rostros e ir configurando una cúpula que transmita los valores de juventud y cierto elitismo cultural con los que Ciudadanos se presenta ante los españoles. Además, el hecho de conocer segundos y terceros rostros en consonancia con el líder y que pueden ser asociados a la figura de próximos ministros contribuye a dar fiabilidad al partido de cara a sus electores. Que los ciudadanos perciban que hay un líder capaz es clave, pero también lo es ver que hay un equipo de personas que podrían formar un gobierno.

-El perfil de sus votantes:

**Ciudadanos ha atacado el nicho de votantes del Partido Socialista por la derecha y el flanco izquierdo del Partido Popular. Su líder, un hombre joven y con un discurso ágil y moderno es muy atractivo para la gente joven de este país que siempre se había movido entre PP y PSOE, los conocidos como Swing Voters (que pueden tener una identidad partidista pero muchos menos reparos a la hora de moverse entre las dos opciones "céntricas" del panorama político español) y que estaba esperando algo diferente.

Por lo tanto, vemos cómo Ciudadanos atrae mayoritariamente a la clase media de menos de 50 años. Las próximas elecciones se plantean con una evidente brecha generacional, donde los partidos tradicionales conservan sus apoyos entre las personas de edad más avanzada pero pierden una considerable cantidad de apoyos entre los jóvenes. Como muestra, estos gráficos de María Ramos en Politikon:

En cuanto a la ideología del partido, vemos que su programa electoral es extremadamente centrista y basado en la premisa de que se necesita reformar y no romper, como puede ser el caso de la ley electoral. Cuando decimos centrista, ese término tan ambiguo y difícil de precisar, es porque combina medidas liberales, como por ejemplo, bajar el impuesto de sociedades, otras socialdemócratas, como sería la garantía de una sanidad pública, universal, gratuita y de calidad y otras que podrían incluso ser calificadas de conservadoras como la reforma de las diputaciones provinciales. Este último punto ha sido, de hecho, piedra de toque en la campaña con acusaciones del Partido Popular de menosprecio al mundo rural.

Según un estudio de Metroscopia realizado en octubre de este mismo año, casi un 20% de los votantes que se sitúan en el centro de la escala ideológica (es decir, el 5) votaría a Ciudadanos. El partido de Rivera barre completamente entre la gente que se considera de centro puro, lo que demuestra que esta es una partida que Ciudadanos ha conseguido desplazar en el ideario colectivo al PP a la derecha y al PSOE a la izquierda, por no decir, además, que ha fagocitado y eliminado a UPyD, consiguiendo superar todas las expectativas que una vez tuviera la formación magenta en la política española.

-Entre dos aguas: ¿Bisagra o gobierno?, ¿el equilibrio es imposible?*:

A Ciudadanos le queda un último reto y una decisión a tomar antes del 20 de diciembre: mantenerse y conocer cuál será su rol en la nueva era de la política española. ¿Por qué se tiene que mantener? Porque actualmente alberga a una coalición de votantes heterogénea, conquistando el centro político e incluyendo a muchos ex-votantes de PP y UPYD...pero también incorporando a sus filas a antiguos votantes socialistas. ¿Por qué tiene que conocer su rol? Porque desde su eclosión se le ha atribuido el rol de un partido “bisagra” que sirva para facilitar la gobernabilidad en un escenario tri o tetrapolar, al más puro estilo del FDP (Freie Demokratische Partei) en Alemania, pero puede que la España de 2015 no sea el lugar perfecto para intentar asumir nada que no sea la posición de opción de gobierno. Ambas preguntas tienen conexión.

En la última encuesta del CIS el partido naranja demuestra que tiene mucho predicamento entre votantes del PP en las elecciones generales de 2011 (17,4% en intención directa de voto en este grupo)...pero también entre los del PSOE (Un considerable 10,8%). El éxito de la formación de Rivera ha sido el de lograr mantener su cosecha de votos en el centro-derecha a la vez que horadaba el centro del PSOE, tal y como se ha mencionado anteriormente. Sumemos a esta mezcla el hecho de que la indecisión, a dos semanas de las elecciones, parece norma, tal y como se aprecia en este gráfico, de nuevo, de Kiko Llaneras siguiendo la encuesta mencionada:

De esta diversidad en sus filas, así como del esfuerzo por intentar mantenerlas prietas hasta el 20 de Diciembre, nace la disyuntiva antes planteada: ¿bisagra o posicionamiento? La estrategia hasta ahora es clara, y pese a ser un partido valiente en cuanto a lanzar propuestas lo cierto es que estas se han ido convirtiendo en proclamas más generales, combinadas con más apariciones de Rivera, a medida que las encuestas iban dando posibilidades de alcanzar o superar al PSOE. ¿Es el precio a pagar por ser un catch-all party y llegar al poder?

El dilema que enfrentan los dirigentes naranjas es similar al que describía Przeworski (1988) al hablar de los partidos de trabajadores en su esfuerzo por alcanzar la mayoría. ¿Quedarse solo con los trabajadores o abrir las puertas a una coalición más heterogénea?, ¿y aseguraría esto la mayoría soñada? No es cosa baladí, puesto que asegurar la conquista del centro y penetrar en los territorios del PSOE (incluso en circunscripciones más pequeñas) podría llevar al sorpasso que consagraría no solo el papel de bisagra, sino también el de opción de gobierno.
Y es que jugar en el centro es muy complicado, dado que es un lugar donde resulta difícil generar identidades de partido y estás sometido a tensiones por izquierda y derecha. Aguantar una campaña en este contexto puede ser posible, ¿pero durante una legislatura? Ciudadanos deberá afrontar la decisión de convertirse en un centro-derecha joven y renovado, aunque programáticamente el partido pueda no encuadrarse en esa posición, o intentar conservar su puesto en el centro a expensas de todos...pero también optando por devorarlos. A dos semanas de las elecciones su éxito electoral depende de su capacidad para aguantar.

*Sí, es por la canción de Los Piratas

** Artículo escrito por Pedro Calzada y Tirso Virgós